
¿Por qué debes seguir yendo al cine? | Rodrigo Cortés, cineasta y escritor
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Rodrigo Cortés
Trayectoria, procesos creativos y visión artística del cineasta y escritor Rodrigo Cortés, que abarcan la dirección de actores, el uso del confinamiento como recurso dramático, sus influencias literarias y cinematográficas y sus proyectos en cine y narrativa.
En este encuentro del programa Aprendemos juntos, el cineasta y escritor Rodrigo Cortés comparte una profunda y distendida reflexión sobre los mecanismos de la creación artística, la naturaleza del cine y la literatura, y su trayectoria personal.
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En este encuentro del programa Aprendemos juntos, el cineasta y escritor Rodrigo Cortés comparte una profunda y distendida reflexión sobre los mecanismos de la creación artística, la naturaleza del cine y la literatura, y su trayectoria personal. A partir de una firme defensa de la radical inutilidad del arte frente a la tentación moralizante o pedagógica, Cortés desglosa los motivos recurrentes de su obra —como los personajes confinados y los dilemas morales complejos—, su temprana fascinación por relatos como los de Franz Kafka y Steven Spielberg, la decisiva influencia de directores como Martin Scorsese y la delicada dinámica de confianza requerida para dirigir a figuras legendarias como Robert De Niro.
La radical inutilidad del arte y el rechazo a la solemnidad
Cortés inicia su intervención defendiendo la aparente inutilidad de la creación artística frente a construcciones prácticas inmediatas como carreteras u hospitales. Para el autor, las mejores creaciones no nacen de una intención deliberada de salvar el mundo, sino de la necesidad de contar historias auténticas cargadas de contradicciones y ambivalencias. Sostiene que cuando una obra renuncia a dar lecciones, a adoctrinar o a tratar con condescendencia al espectador, es cuando adquiere la posibilidad genuina de comunicar algo valioso. Asimismo, aboga por el uso indispensable del humor como una manifestación de inteligencia y respeto hacia el público, desconfiando de aquellas obras solemnes o dramas desprovistos de oxígeno que recurren al sufrimiento y a la tortura gratuita para aparentar profundidad.
El confinamiento como recurso dramático y la ambigüedad en los personajes
Al responder sobre por qué suele aislar a sus protagonistas en espacios reducidos —como el ataúd de Buried, la celda buscada en Escape o el encierro en su novela Hija del cielo—, Cortés explica que el aislamiento despoja al individuo de escondites, evidenciando su verdadera naturaleza ante fuerzas que lo sobrepasan. En lugar de ofrecer respuestas morales masticadas, prefiere que el lector o espectador decida si los actos de sus personajes son egoístas o victimarios. Esta misma falta de condescendencia se aplica a sus personajes infantiles, a los cuales evita retratar como meros símbolos de bondad; por el contrario, resalta que los niños pueden ser amorales o crueles porque su sistema de valores aún no se ha consolidado, lo que genera un desconcierto perturbador cuando abordan situaciones atroces con absoluta naturalidad.
De la fascinación juvenil al trabajo conjunto con Martin Scorsese
El realizador rememora su infancia en Salamanca, donde devoraba lecturas eclécticas que iban desde La metamorfosis de Kafka hasta libros de Stephen King, a la par que consumía películas sin distinguir entre clásicos en blanco y negro, aventuras o estrenos comerciales. Ese idilio con el séptimo arte alcanzó un punto de inflexión cinético al ver El color del dinero de Martin Scorsese, descubriendo cómo la cámara y el montaje podían sacudir físicamente al espectador. Décadas más tarde, tras coincidir en los Premios Princesa de Asturias y enviarle el montaje de El amor en su lugar durante el confinamiento, Scorsese elogió minuciosamente su trabajo y le solicitó su siguiente guion, lo que derivó en que el legendario director neoyorquino terminara ejerciendo de productor en Escape.
La psicología de la escritura y la dirección de actores al límite del ridículo
Para Cortés, los personajes no son entidades mágicas independientes ni títeres complacientes, sino proyecciones psicológicas que el escritor debe habitar en primera persona para que sus reacciones resulten verosímiles. Este principio se traslada de manera directa al set de rodaje, donde la dirección comienza con un libreto riguroso. Al evocar su experiencia dirigiendo a Robert De Niro en Luces rojas, detalla que fue indispensable despojarse del mito cinematográfico para tratar con el actor real. Explicó que actuar sitúa al intérprete a un milímetro del ridículo, por lo que este solo se atreverá a arriesgar y buscar emociones auténticas si siente la total certeza de que el director sabrá protegerlo y discernir con criterio qué tomas deben llegar al montaje final.
Construcción de universos ficticios y el desafío del biopic histórico
Respecto a sus novelas, Cortés defiende que la ficción no está obligada a calcar la realidad fáctica, sino a articular verdades a través de mundos que posean sus propias reglas internas de funcionamiento. Para ilustrar los retos de la narrativa biográfica, analiza la complejidad de trasladar una vida entera a la pantalla grande sin caer en resúmenes inertes. Ante la hipótesis de disponer de libertad absoluta para realizar un biopic, señala a Jesucristo como una figura poliédrica e inagotable en términos históricos, políticos y espirituales. Destaca cómo aproximaciones tan dispares como la visceralidad comprometida de Mel Gibson en La pasión de Cristo o el enfoque más humano y limitado en recursos de Martin Scorsese en La última tentación de Cristo demuestran la dificultad de capturar un personaje histórico sin fragmentarlo en momentos definitorios.
Ideas clave de la conversación
- El valor del arte reside en su inutilidad práctica y en su capacidad de reflejar la verdad humana sin intentar adoctrinar ni salvar a nadie.
- El humor es una necesidad vital y dramática; la solemnidad absoluta y el sufrimiento sin matices empobrecen las historias.
- Aislar a los personajes en espacios cerrados sirve para desnudarlos emocionalmente y enfrentar al público a dilemas sobre la libertad sin respuestas fáciles.
- La dirección de actores empieza en un guion coherente y exige brindar un entorno de seguridad donde el intérprete pueda arriesgar sin miedo al ridículo.
- Para dirigir a una leyenda del cine es indispensable olvidar el mito y concentrarse en el trabajo técnico y humano compartido en el rodaje.
- La ficción no necesita ceñirse a la realidad cotidiana, sino crear universos coherentes regidos con rigor por sus propias normas.
- Abordar una biografía cinematográfica exige concentrarse en momentos de quiebre significativos, dado que una vida entera rara vez posee una estructura dramática natural.
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creo que cualquier cosa con una risa es mejor creo que es mejor, creo que tiene más calidad creo que si una escena consigue hacerte reír en un momento determinado es mejor y cuando algo está completamente descargado de humor cuando está completamente desprovisto de humor me parece que se acerca a una especie de tortura muy inhumana que por alguna razón tiene muy buena prensa incluso en los momentos más miserables en los que se muere alguien cercanísimo siempre hay algo siempre hay un rayo de luz siempre hay luz y si no la buscas y te puedes reír de las cosas más inconvenientes porque es una necesidad humana
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aprendemos juntos una iniciativa de BBVA para un mundo mejor
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creo radicalmente en la inutilidad de lo que hago No solo creo firmemente en la inutilidad de lo que hago sino que confío profundamente en la inutilidad de cualquier forma de expresión y de creación entre otras cosas porque creo que las mejores cosas del mundo son inútiles y no sirven absolutamente para nada afortunadamente y cuando digo que no sirven para nada Quiero decir que no son carreteras, no son teleféricos, no son hospitales, no tienen la menor utilidad inmediata, no quiero decir que estén vacías. Pero no me imagino a ningún cantante, a ningún pintor, a ningún escultor que se levante por la mañana pensando a ver qué hago hoy para salvar el mundo. Yo me imagino a alguien diciendo a ver qué canción se me ocurre hoy. y si esa canción resulta que es Purple Rain, pues claro que mejora las cosas y claro que nos mejora a todos. No creo que haya nada que conseguir a través de una pieza de música, no creo que haya nada que conseguir a través de una novela o de una película, no creo que haya nadie a quien salvar, creo que hay una historia que contar y si encierra algún tipo de verdad, y su autor, su autora se concentra en las motivaciones de sus personajes y se asegura de dotarlos de contradicciones y de ambivalencias y se asegura de no tratar de dar la turra a nadie y de no impartir lecciones de ninguna clase, entonces tiene alguna oportunidad de decir algo. Ojalá que sin querer. así que si creo en la radical inutilidad de las obras de creación es porque creo que es lo más útil que puede sucederles y ahora ya me dejo pegar y quien quiera dar la primera bofetada está invitado a hacerlo
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Hola Rodrigo, soy Beatriz. Muchas gracias por pasar este ratito con nosotros. Mi pregunta es, en tu último libro encierras a tu protagonista en una habitación sin ventanas, en Buried a Ryan Reynolds en un ataúd y en Escape tienes a Mario Casas intentando que le metan en la cárcel. ¿Por qué te gusta tanto encerrar a tus personajes?
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No soy completamente consciente pero tienes toda la razón. Incluso en el amor en su lugar tenemos a un grupo de actores encerrados en un teatro que a su vez están encerrados en el gueto de Varsovia rodeados directamente por un muro y no es algo que busque conscientemente y cuando empecé a escribir Hija del Cielo no pensé en Buryat pero imagino que cuando aíslas a alguien no permites que se esconda y de alguna manera se evidencia y se desnuda todo lo que es No sé si tiene que ver con haber empezado a leer a Kafka demasiado pronto y encontrarme cómodo con esos personajes que se ven sometidos a fuerzas que los exceden, a veces casi sobrenaturales o por lo menos metafísicas, y que muestran necesariamente todo lo que son. Como espectador, como lector, también me gustan mucho las obras corales y me entusiasma ver una película de Berlanga en la que un enjambre de personajes entrecruzan diálogos y uno sabe apenas a dónde mirar. Pero por alguna razón me siento muy interesado en esas obras que te permiten meterte dentro del cerebro de alguien y casi vivirlo en primera persona para que la historia te afecte incluso físicamente. Hay una inevitable reflexión sobre la libertad. No sabes si como quimera o como objetivo o como lugar del que huir, como sucede en el caso de Escape. Y lo que no hay es respuestas. Si uno ve Escape, si uno lee Hija del cielo, no tiene ni siquiera muy claro si esa persona ambició en alguna forma de libertad. Si piensas en Hija del cielo, esta niña no se queja absolutamente de nada. Da la impresión de que su... única fuerza es la de ser soberana de sí misma a través de su propia voz y no se toma muy en serio todo lo que sucede alrededor uno sabe no sabe si es bueno o malo ni sabe qué pensar acerca de la niña y lo mismo sucede con n en escape por ejemplo uno no sabe si la película acaba bien o mal uno no sabe si lo que él hace es digno de aplauso o de abrazo o de cuidado o de crítica porque uno no tiene muy claro si lo que está haciendo es porque es una víctima o porque es un egoísta y permito o eso creo que sea el lector, que sea el espectador el que decida cómo se sienta al respecto y qué piensa él de su propia noción de libertad. No hay una visión ensayística detrás, pero uno sin querer va a pensar en cosas y se va a recordar en momentos y va a ver cómo eso rebota dentro de las propias experiencias y de qué manera se siente uno o de qué manera uno puede mirarse dentro de la obra.
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Rodrigo, he leído tu libro y creo que muy frecuentemente la niña da miedo. ¿Por qué crees que a veces los niños son tan impactantes, tan inquietantes en el cine y la literatura?
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Depende del uso que se haga de ellos. por algún motivo, sucede a menudo en cuentos telúricos, por ejemplo, a menudo uso personajes de niños. Podría decir para expresar cosas, pero me he parado a tiempo porque no los uso para expresar nada, simplemente aparecen. Y procuro no convertirlos ni en epítomes de bondad ni de inocencia, sino en seres humanos a los que no tratar con particular paternalismo y permites que encarnen determinadas cosas. A veces nos dan miedo, por ejemplo en películas de terror, porque hacen cosas que no deberían hacer, porque dicen cosas que no deberían decir y porque tenemos asociadas determinadas imágenes, sensaciones y emociones a esa pretendida inocencia de los niños. A menudo me preguntan te gustan los niños y la respuesta suele ser pues como los adultos este sí, este no, este sí, este no los niños pueden ser profundamente crueles y pueden ser profundamente egoístas y sobre todo en los momentos en que aún están conformando quienes son pueden ser profundamente amorales porque hay un sistema de valores que aún no se ha conformado y cuando te encuentras con un personaje como el de la niña de hija del cielo ni siquiera sientes que tenga una opinión acerca de sí misma y de las cosas que hace te las dice con una naturalidad que asusta efectivamente en una subordinada interminable en la que cada punto es muy caro porque procede de un monólogo interior torrencial te puede explicar que le han hecho algo terrible o que ha hecho algo terrible en mitad de una frase sin subrayarlo de ningún modo como si nos hubiera dicho que ha desayunado y eso genera una forma de espanto entre otras cosas porque ella enfrenta el espanto con sorprendente naturalidad y es capaz de abordar lo tremendo sin el menor subrayado así que no me sorprende que te de miedo del mismo modo que en otros instantes te hará reír y en otros momentos incluso te dará miedo que te haya hecho reír pero forma parte del juego. ¿Y tú fuiste un niño rarito? Supongo que en términos literales y estadísticos sí, pero no levitaba ni nada parecido. En el cole todos teníamos asignados, supongo que todos lo recordaremos de forma parecida, un papel en el teatro del colegio. Es una época muy sana en ese sentido que se estropea después en el instituto. en que a la gente se le asigna ese papel sin particular juicio. Entonces hay uno que es el listo, no se le juzga. Hay otro que es el empollón, tampoco pasa nada. Si tiene gafas, pues ya sirve para el papel. Otro es el pobre, otro es el rico, otro es el tonto. Y yo era uno de los listos de la clase y también era uno de los graciosos, porque era el gracioso de la clase. Y sobre todo hablaba mucho, por lo visto. Mi madre tenía... Me echaban de clase sin parar por hablar. y una vez al año mi madre iba a hablar con el tutor y le decía a su hijo muy listo pero habla mucho y me distrae a todo el mundo y a ver qué hacemos y de hecho cuando estaba enfermo y volvía a clase el profesor solía decir no sabes qué paz hubo ayer y se lo preguntaba a los otros niños verdad y los otros niños decían sí sí es verdad y supongo que bueno era raro en cierto sentido pero no yo no me sentía raro ni creo que fuera raro de una forma particularmente estética es decir no era un niño raro torturado gótico en un rincón haciéndole cosas a los gorriones y a las lagartijas y dibujando cosas extrañas no en absoluto me sentía
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más bien normal y
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leía bastante elegía el título que me resultara estimulante entre los libros de mis padres generalmente por la premisa o por la portada si ponía el apagón pues sonaba muy bien hiciera de un submarino pues también sonaba muy bien y eso hizo que con nueve años leyera la metamorfosis porque sonaba bien había un escarabajo en la portada y en la contracubierta ponía que un señor se despertaba convertido en uno y dije pues esto es estupendo me sonaba en los límites de la realidad o me parecía que Spielberg podría contar esa historia del mismo modo que podías leer un cuento de Poe no entendí nada pero lo leí con nueve años y lo mismo podía leer eso que el barco de vapor o cosas que hubiera en la biblioteca del colegio declaradamente infantil o declaradamente juvenil así que esas eran mis lecturas no buscaba un orden determinado que me llevara a ningún lugar sino que caían cosas en tus manos por alguna razón el fantástico me atraía especialmente y poco después empecé a leer a King, a Stephen King y durante unos años lo hice de forma bastante obsesiva pero Kafka se convirtió en uno de los referentes desde el principio por algún motivo entre otras cosas porque no me asustaba y porque quería entenderlo no es porque entendiera nada pero para mí no había tanta diferencia entre leer a Kafka y leer a Poe me divertía leer sobre el lagrimensor o sobre la máquina de tortura Y en cuanto a películas, pertenezco a una generación que se enfrentó o que recibió determinados estímulos de una forma muy natural. Veíamos en la televisión, en sesión de tarde, los sábados o los domingos películas que podían ser de los 40 o de los 70 o de los 30, podían ser en blanco y negro, podían ser en color y eso no generaba ningún tipo de anticuerpo en ti. Para ti no había gran diferencia entre ver La guerra de las galaxias o un western de los años 40 en blanco y negro. Si te gustaba Tarzán, te gustaba Tarzán. No pensabas ya, pero es que es en blanco y negro y hoy la ciencia permite el color, padre. No decías eso, simplemente veías Tarzán y hacías el grito de Tarzán. cine. Los estrenos tampoco generaban la angustia que generan ahora. Normalmente se estrenaban capitales y luego las películas empezaban a funcionar de los cines de estreno a los cines de barrio. Después llegaban a las capitales de provincias. En verano podías ver en el cine Tom Sawyer o Hasson y los Argonautas, o si siempre Atriz, porque por alguna razón se proyectaban en los cines en verano. Y eso me dio también estímulos muy desordenados que después han ido volcándose de formas conscientes e inconscientes en otras obras, porque al final para ti era tan importante verme como haber visto las cuatro plumas con siete años de edad, como haber accedido por fin a Iris Murdoch.
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Primero que todo, Rodrigo, muchas gracias por compartir este espacio con nosotros. Algunos de acá somos estudiantes de audiovisuales y es un gran privilegio compartir este momento contigo. Hablando de audiovisuales o puntualmente del cine, ¿cómo se siente pasar de ver las películas de Martin Scorsese en la gran pantalla a directamente trabajar con él? ¿Cómo es esa transición?
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Es un acto casi de brujería vital e inexplicable, directamente es inexplicable. Yo puedo explicarte cómo ha sucedido en términos físicos, pero no sé cómo ha sucedido. porque además uno de mis recuerdos de adolescencia es precisamente el día que vi El color del dinero en los cines Van Dyck de Salamanca y había oído a Pumares que era un crítico que ha muerto recientemente, que tenía un programa de madrugada en Antena 3 Radio que había hablado del color del dinero. Y yo veía el cartel, no sabía quién era Cortés, no tenía ni idea, pero veía a Paul Newman, a quien reconocía, veía al muchacho de Legend, que me parecía que era solvente, aunque tal vez no salieran unicornios en esta película, y salía una mesa de billar, pues suena todo bien, es como cuando leí la metamorfosis, suena bien. Y allá que me metí. Y pasó algo. pasó algo que aún no sabía definir pero mi cuerpo más que mi cabeza se daba cuenta de que aquello era cine de un modo en que el cine no lo había sido antes para mí sentía que aquello era más cine, que ahí cabía más cine sentía que los movimientos de cámara me levantaban plano en el que se muestran todas las mesas de Ninepool abajo casi como si fuera una catedral con una música de órgano que daba toda una reverberación litúrgica y cómo esa grúa iba descendiendo hasta introducir a un personaje en primer plano que era Fast Eddie, que era Paul Newman de espaldas. Recuerdo la bola de billar y el reflejo de Paul Newman agachándose. Recuerdo a Tom Cruise bailando casi con su balabusca, con su palo, con su taco de billar, chuleándose mientras giraba alrededor y tacada a tacada iba metiendo todas las bolas. Pero aquello lo sentía de una forma especialmente cinética. Hasta ese momento a mí me importaba lo que hacían los personajes. en la misma película rodada por otro director más convencional me hubiera interesado simplemente la historia mira, Vince es así mira, Paul Newman es así ojalá gane, ojalá pierda ojalá en la final gane el trofeo pero no es eso lo que estaba sintiendo estaba sintiendo que los planos chocaban entre sí que la cámara desafiaba las leyes de la gravedad que había una organización de la historia a través del montaje que me afectaba físicamente y que aquella pantalla se estaba haciendo pedazos y que dejaba rastros sensoriales en mí a los que yo no estaba acostumbrado. Y aún no recordé el nombre del director, porque eso me sigue pasando ahora, suelo aprendérmelos a la segunda. Es como que mi cuerpo espera a ver si merece la pena. Tu primero ves algo y dices, esto está bastante bien, pero aún no hagas esfuerzos. Cuando esta persona haga otra cosa bien, a ella sí que merecerá la pena y que te lo puedes aprender. Y eso sucedió con After Hours, con Joque Noche, que es como se llamó en España, mejorando como siempre los títulos, que vi en otros multicines, reconocí el nombre, no habría sabido capaz de decirlo tú propio, pero sí de reconocer ese nombre aparentemente italiano, raro, Scorsese. y me metí a ver esa película y me volvió a pasar exactamente lo mismo sé que ahora mismo se considera un menor pero para mí no es un menor en absoluto es una película sensacional libérrima y con una fuerza en la ejecución poderosísima y ya está la infección ya estaba producida pero por supuesto para empezar jamás me habría imaginado como director directamente un niño no sabe que se puede dirigir sabe que hay directores llega un momento en que lo sabes pero como sabes que hay astronautas pues si hay astronautas o hay pilotos de fórmula 1 ahora probablemente con Alonso un niño podrá pensar en la posibilidad real de acceder a eso pero en el 79 no y en el 82 tampoco por lo menos yo no y cuando le dieron a Scorsese el princesa de Asturias me pidieron que sostuviera con él una charla pública para la industria y en fin, descubrí que había visto todas mis pelis algo que es sorprendente desde luego pero quizá no tanto en el caso de Scorsese que es una especie de cinéfago y maestro que lo ve todo y lo captura todo en su agujero negro y que está muy atento a todo y a quien probablemente una película como Buried por su singularidad le pudo llamar la atención en su momento y que por su muy buen amigo De Niro conocía de la existencia de luces rojas y que había visto el resto de mi filmografía y tuvimos una... bueno iba a decir una charla no sería exacto porque yo lo que trataba es de lanzarle pelotas para que él hiciera con ellas lo que quisiera obviamente es corsés no vas allí a hablar con él y decirle a él pues yo no estoy de acuerdo con eso Marti yo lo veo del siguiente modo nadie había ido allí a verme a mí entonces tú lanzabas determinadas preguntas para que él la susara para desplegar su universo creativo. Hicimos migas, simplemente, y un tiempo después, en la época del confinamiento, cuando acabé el montaje de Love gets a room, se la envié, porque él me había pedido que le enviara el montaje de la película, lo cual asumes que es un comentario educado, pero en cualquier caso, se lo envié, le entusiasmó, pidió hablar conmigo, insisto que era la época del confinamiento así que tuvimos una conversación de varias horas por zoom y bueno, había visto todo todas esas pequeñas piezas de brujería que ibas diseminando en los huecos de las cosas él veía a Lubitsch y a Wilder y a Ophuls me hacía preguntas sobre el plano secuencia del inicio me hizo muchas preguntas de montaje lo cual para mí era muy loco para mí era una especie de colapso universo, una especie de incongruencia enorme. De hecho, se lo dije. Te das cuenta de que me estás haciendo preguntas de montaje a mí. Eres el mejor director montador de la historia. ¿Qué haces haciéndome preguntas de montaje? Y él se dio cuenta de lo que le estaba diciendo. En lugar de fingir modestia, él es dulcísimo, es maravilloso y efectivamente es muy modesto en el trato. pero lejos de fingir un me estás halagando empezó a recordar y dijo sabes que a mi me pasó con Elia Kazan se conoce que tuvo la oportunidad en un momento dado de hablar con Elia Kazan que para él era un gran maestro por su trabajo con los actores y su forma de conseguir ese realismo tan poco adocenado y tan poco estilizado a través de las interpretaciones que es la base de lo que haría él después con sus propios actores y me dijo, cuando tengas un guión, mándamelo. Y eso sí que asumí que era pura educación. Así que cuando tuve el guión, no se lo mandé, evidentemente. Porque yo también le he dicho a mucha gente, tenemos que vernos más o a ver si cenamos. Y sin embargo, me llamaron de su oficina al cabo de un tiempo y me dijeron, ¿ese guión llega o no llega? Y yo, sí, sí, sí, sí, sí. Lo estaba metiendo en el sobre, perdón. y era escape. Y en nada, muy pocos días, en menos de una semana tenía una llamada y le había entusiasmado el guión, decía que no había leído nada parecido, que el guión se desarrollaba en un tono que él no había visto en el cine, que le entusiasmaba esa historia de alguien dispuesto a hacer lo que fuera necesario por entrar en prisión y ese tono de comedia imposible que no da más pistas de la cuenta y que permite que el espectador decida cómo se sienta al respecto de lo que está viendo y bueno pues acabo siendo un productor de escape pero en fin te lo acabo de contar pero me estoy oyendo a mí mismo desde fuera y a mí mismo me resulta inverosísimo
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Hola Rodrigo, soy Gonzalo creo que soy un buen cinéfilo aficionado a tus películas porque es un placer estar hoy aquí contigo cine. Entrando en materia, hay películas que desde niños se nos quedan grabadas. Es increíble cómo recordamos las salas de cine en las que las vimos y con quién fuimos a verlas. ¿Podrías decirnos cuáles fueron las tuyas?
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Yo tengo recuerdos desde por lo menos 40 años de vida de saber exactamente dónde me senté en cada película. Sé en qué cine las vi y sé en qué zona del cine estaba más o menos sentado. Funciona tal y como dices. Por ejemplo, para mí E.T. fue fundamental. Recuerdo la primera película que vi en un cine, que fue Tarzán y su hijo. Sin embargo, el Tarzán que más recuerdo lo vi en televisión después, aunque ya aquella era con Johnny Weissmuller. Recuerdo aún más que el Tarzán y su hijo que vi en aquel cine un cartel que había en la entrada del King Kong de Shueysaaki Cooper. Y lo recuerdo de forma muy vívida, por alguna razón. Tengo recuerdos más marcados cartel, aunque de la película. Me entusiasmaba Tarzán, por cierto, pero, en fin, las cosas suceden como suceden. Fui a un colegio, el Calasanz, de Salamanca, que llevaban los escolapios y tenía un cine magnífico y ponían pelis los domingos. Y, por ejemplo, en aquellos cines, en aquel cine del Calasanz, vi Blade Runner, vi Serpico, vi Frenos rotos, coches locos de Robert Zemeckis y que son las primeras tetas que vi en un cine en mi vida recuerdo que había una chica que se levantaba la camisa o algo así y todos los niños de 7 años como si los curas fueran los de Cinema Paradiso y se les hubiera olvidado pegar el corte pero pocas cosas me fascinaban más que el cine y Spielberg se convirtió en mi infancia en el objeto referencial de adoración pero como era lo suficientemente snow cuando me preguntaban quién eran mis directores favoritos siempre decía Spielberg y John Ford porque John Ford era el de mi padre entonces mi padre me explicaba que John Ford era el mejor director del mundo y de ahí viene mi afición al western y recuerdo que sus dos westerns favoritos eran probablemente no serían mis westerns favoritos pero recuerdo que para él eran La diligencia de Ford y Sólo ante el peligro de Cineman y tuvieron también una gran huella en mí las películas de aventuras algunas de las cuales ya he mencionado como Voyage, como Las cuatro plumas como King de la India por ejemplo En fin, las películas de Sinbad, Hasson y los Argonautas, que tuve la suerte de ver en cine porque por algún motivo estrenaron en una sala comercial normal de la ciudad en agosto. Se conoce que entonces no se estrenaba nada en verano porque estábamos todos en Gandía o algo así. No es como ahora que estrena Nolan en agosto. Aquello debía de ser un erial y entonces te ponían lo que fuera. Pero claro, también las películas de Parchís. Yo recuerdo las colas en el cine Gran Vía de Salamanca para ver La guerra de los niños y por alguna razón me estudiaba los nombres, no los estudiaba pero me aprendía los nombres recuerdo cuando fui a ver en los límites de la realidad de Twilight Zone siguiendo el cebo de Spielberg por supuesto pero cuando ponía Steven Spielberg presenta allá que ibas luego era Gremlins que era de Joe Dante o era Regreso al futuro que era de FMX y recuerdo en los límites de la realidad ver que había más directores y decía mira esto es John Landis esto es George Miller esto es Joe Dante y él ha hecho la de los viejos así que bueno esa fascinación era profunda y recuerdo también para completar esta lista de recuerdos innecesarios que no me dejaban ver una misma película dos veces Entonces, si había visto una película y quería volver a verla, bueno, en mi casa desconfiaban... Si ellos veían que me divertía, desconfiaban en general. Estaba mal visto. Y consideraban que si había gastado dinero en ver una película, ya estaba gastado. Si íbamos a gastar dinero, pues que fuera en otra. Así que si quería ver dos veces ET, como de hecho quería, o quería ver dos veces En busca del arca perdida, Tenía que inventarme otra película Así que decía que iba a ver El señor de las bestias y echaba un ojo al cartel y me inventaba algo y a lo mejor había habido imágenes en televisión o un trailer o algo por el estilo, salía una pantera negra y yo entraqué el señor sin camiseta y pelo largo y la pantera desarrollaba algo porque algo debían de sospechar porque me preguntaban al llegar a casa de qué iba el señor de las bestias y decía pues un señor con unas bestias y ha estado muy bien la película madre
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Tú mantienes y no eres el único que durante el proceso de escritura los personajes llegan a un momento en que cobran unidad propia e incluso toman sus propias decisiones En concursante, el personaje de Sbariaglia no parece tomar las más adecuadas. De hecho, no hace más que arruinarse la vida y poco a poco nos va sumiendo en un estado de angustia que es común a casi todas tus películas. ¿Qué hubiera hecho Rodrigo Cortés en su caso? ¿Qué haría Rodrigo Cortés si le tocara un premio millonario como al personaje de Sbariaglia? ¿Harías algo útil?
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Hay mucha mixtificación con esto de los personajes que toman sus propias decisiones. Claro, los personajes no son golems que adquieren vida propia y a los que uno simplemente observa viendo cómo se le revelan. Escribes tú, como es natural, y por lo tanto tú los dotas de palabras y los dotas de una psicología determinada. Y si quieres que alguien se muera, se morirá. Y si quieres que sobreviva, pues sobrevivirá. Y si quieres que se enamore, se enamorará. Pero claro, no es tan sencillo como eso. No son muñequitos simplemente a tu servicio, sino que en el mismo instante en que los dotes de cierta complejidad o de cierta ambivalencia, insisto, o de cierto carácter ambiguo o los dotes de contradicciones o simplemente de maneras de ver el mundo y, por lo tanto, de reaccionar a él, hay cosas que cabrán y cosas que no cabrán, porque si no, sus reacciones serán mentirosas y se detectarán como mentirosas. y eso lo detecta muy bien un actor, por ejemplo. El mejor modo de dirigir un Actor para empezar es escribir bien. A partir de un buen guión empieza ya la dirección de Actores, porque sino un Actor que puede saber o no de estructura y puede saber o no de tramas, pero que sabe de personajes y sabe de diálogos, te va a decir esto no lo haría puesto jamás lo diría o en este momento en esta situación es imposible que mi personaje diga esto y alguien puede decir no sí porque lo pone ahí bueno no es verdad no lo haría así que tienes que estar muy no ni siquiera te va a decir que tienes que estar muy despierto a eso y no es verdad ni siquiera tienes que estar muy despierto a nada tienes que fluir desde él de alguna manera cuando escribes un personaje lo habitas y de hecho si alguien pusiera una cámara delante de ti cuando estás escribiendo probablemente esa cámara devolvería imágenes muy embarazosas porque porque cuando estás en mitad de un diálogo iracundo estás expresando ira porque tienes que sentirla en cierta medida para fluir desde ahí es inevitable y si la respuesta es cauta o calmada o fría tienes que evitarlo y encarnarlo durante un segundo porque no hay otra manera de que fluyan a través de las yemas las palabras adecuadas en el orden adecuado. Por ejemplo, en el caso de Esbaraglia, que encarna a Martín Circo Martín en Concursante, y de otro modo en la novela se importa el modo en que un hombre se hunde, no tienes al personaje más listo del mundo tampoco ni siquiera es un experto en economía por ejemplo es un profesor de historia de la economía que es algo completamente distinto
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como sabes gana el mayor premio jamás concedido en la historia de la televisión pero son objetos no es dinero es una avioneta y una lancha motora y un piso no sé dónde y claro eso te hunde la vida qué haces con una lancha dónde la pones cine, y ganas un barco fenomenal, pero qué haces con un barco? Tendrás que atracarlo en alguna parte, tendrás que pagar ese atraque, no puedes manejarlo, tendrás que sacarte un curso de pagar el permiso de marinería en puerto, tendrás que hacer un montón de cosas, y eso es lo que sucede. Qué habría hecho yo? No tengo ni idea, pero sí sé lo que hace él, que en gran medida es dejarse llevar por la inercia, porque claro, si tú recibes ese enorme premio, es muy difícil tener la inteligencia y la serenidad de ánimo de rechazarlo sin más dándote cuenta de que te va a hundir la vida porque al fin y al cabo te están dando las cosas que obtiene alguien cuando tiene mucho dinero es muy difícil renunciar a eso lo primero que aprende es que ser millonario es muy caro y él no tiene el suficiente dinero como para permitirse ser millonario ¿Qué haríamos cada uno de nosotros? ¿Qué haría yo? No lo sé. A posteriori es muy fácil, claro. Si tú ves la peli, tienes claro, rechazarlo. Pero si yo fuera Martín Circo Martín y me hubiera sometido a esas circunstancias, no sé qué harían de mí esas tentaciones. Y en ese sentido trato de no sentirme más listo. que Martín circo Martín, sino trato de ser lo más honesto posible y encarnarlo con la mayor honestidad posible entre otras cosas porque me conviene, me conviene como autor para que suceda algo interesante y para que la película dure más de siete minutos. Hola
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Rodrigo, Nicole Díaz, un placer. Me hace mucha gracia cómo describes Burriot como casi sobre alguien tratando de cambiar de compañía telefónica. Eso me demuestra que realmente puedes conseguir humor hasta en las situaciones más oscuras. Quisiera saber qué importancia tiene para ti el humor en la vida y en las películas.
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Mira, Burriot es buen ejemplo de la introducción en el fondo. no exactamente por su inutilidad, que es perfectamente objetiva, el mundo rodaba muy bien antes de Búriez y se las ha apañado para seguir haciéndolo después, sino porque a menudo me preguntaban, estás hablando de un contratista civil estadounidense en Irak, en un conflicto en el que no sé si los terroristas somos nosotros, son ellos, si es una cuestión de necesidad, quién es el bueno, quién es el malo, y decía, no sé de qué me estás hablando. Nada de eso me ha interesado en Buryat. Ninguna de esas razones es por las que estoy haciendo esta película. Para mí Iraq era lo que Hitchcock definía como el McBuffin. Es la excusa narrativa que impulsa el mecanismo. Pero internamente siempre la vi como una especie de comedia kafkiana, de comedia sin gracia. el humor no siempre tiene gracia, ese es uno de sus problemas sobre alguien efectivamente que trata de cambiar de compañía telefónica porque me parecía que el enemigo de Ryan Reynolds era en gran medida la burocracia lo cual, insisto, nos devuelve a Kafka alguien que llama a alguien para decirle en qué situación está cine, y se encuentra con que una voz le dice si está usted secuestrado en Irak pulse 1, si es Afganistán Pulse 2. Esto no sucedía exactamente así, claro, esto es una exageración. Que por otro lado tiene sentido, claro. Si tú llamas al 112 y dices estoy en un ataúd en Irak, no te dicen mandamos a todos nuestros operativos ahora mismo.
- 36:35Voz sin identificar
Pues
- 36:35Voz 1
primero hay que convencer a alguien de que eso tiene sentido y te van a ir pasando a otra persona y a otra persona y a otra persona que te va a ir haciendo determinadas preguntas y vas a tener que ir ganándote tu lugar en su confianza hasta que alguien decida que puede ser buena idea tratar de rescatarte aunque claro en mitad de camino te van a suceder muchas cosas también como que te llame el jefe de recursos humanos para hacerte una entrevista sobre la marcha para poder descargar sus responsabilidades o que no des con tu mujer y tengas que llamar a la amiga de tu mujer que te odia y que no tenga ninguna ganas de ayudarte. Bien, e incluso ahí hay efectivamente humor. Es decir, la película claro que no es una comedia, no es en absoluto una comedia, pero me resulta fisiológicamente imposible esquivar el humor. porque me parece que forma parte de todo y de hecho desconfío profundamente de las cosas que no tienen ningún humor. Si tú ves incluso melodramas de Douglas Serk o de William Wilder, si tú ves los mejores años de nuestra vida, hay humor. en las películas más dramáticas generalmente hay humor hacen falta esos descargos o simplemente son muestras de inteligencia de un personaje que no puede expresarse de otra manera y que tendrá una visión sobre las cosas distante y por lo tanto está cierto sentido humorada y cuando algo está completamente descargado de humor cuando está completamente desprovisto de humor me parece que se acerca a una especie de tortura muy inhumana que por alguna razón tiene muy buena prensa por alguna razón el dolor y la tortura tiene muy buena prensa tiene muy buena prensa en la crítica tiene muy buena prensa en los festivales y tiene muy buena prensa en un determinado público que siente que cuanto más miserable se sienta al salir más noble es la condición de aquello que ha visto. Pero no creo en eso. No voy a mencionar nombres, pero cuando veo directores torturadores que extraen todo el oxígeno de algo y que parecen disfrutar primero haciendo una herida y luego echando sal y luego echando vinagre y que a menudo se ponen después una túnica Blanca, para dar lecciones sobre las cosas y para decirnos a todos que se han atrevido a mirar en el corazón del ser humano allá donde nunca miramos, siempre pienso, estás mintiendo. No es verdad. La vida no es eso. Incluso en los momentos más miserables en los que se muere alguien cercanísimo y cine. igual que en la vida recibes una pelota y la devuelves de forma divertida porque se te ocurre que hay una forma graciosa de devolver eso que has recibido cuando estás escribiendo lo estás llenando todo de pelotas que te apetece devolver de alguna manera hay una parte que simplemente es natural no tratas de introducir humor pero el humor se filtra incluso una hija del cielo con una niña tan torcida como la nuestra no puedes evitar reírte con ella muchas veces por su mirada y hay otra y hay algo que tiene que ver con un impulso muy consciente de esquivar la solemnidad descreo profundamente de la solemnidad de la gravedad y estoy tan cerca de esa tentación como cualquiera así que cuando me veo a mí mismo poniéndome más grave de la cuenta cuando me veo corriendo el riesgo de parecer inteligente y cuando puede parecer que un párrafo es para algo en ese mismo instante rompo un vaso y trato de romper ese clima y al revés claro también hay veces que estás disfrutando de algo con el flujo natural de algo que resulta luminoso o divertido o gracioso y de repente llega un hachazo que te corta la risa y bueno, no sé por qué es supongo que porque creo en el contraste o porque reacciono al contraste como lector, como espectador y porque veo que la vida está hecha de contraste y que las fronteras entre las cosas son mucho más difuminadas de lo que podría parecer y siempre creo que la oscuridad cabe luz y que en la luz cabe oscuridad y que el humor además no estorba nunca creo que cualquier cosa con una risa es mejor creo que es mejor, creo que tiene más calidad creo que si una escena consigue hacerte reír en un momento determinado es mejor no hay que esquivarlo jamás porque son más puntos son puntos de no sé qué, puntos de vida o de inteligencia e incluso de respeto a quien tienes enfrente, de respeto lector. Creo que si una cosa puede tener una cargajada o no tenerla es mejor si la tiene.
- 42:14Voz 9
Hola Rodrigo, a mí me gustaría preguntarte por tus dos últimas novelas porque tienen algo en común y es que creas un espacio y un tiempo que parece que se rigen por sus propias reglas. A mí me gustaría preguntarte un poco más sobre esto, el porqué de esto que tú creas en estas novelas. ¿Es porque quizás la realidad te aburre? ¿Porque buscas algún tipo de aliciente alejado de la vida real?
- 42:39Voz 1
La creación y la ficción no están necesariamente relacionadas con la realidad. sí con determinadas formas de verdad si nos ponemos más pedantes de la cuenta en principio alguien va a tratar de mostrar determinadas verdades o formas de mirar el mundo determinadas digestiones a través del universo que se invente incluso cuando alguien practica la autoficción o la escritura documental por decirlo de alguna manera está inventándoselo todo, se está inventando a sí mismo, se está inventando un recuerdo, lo está reorganizando y lo está situando de forma conveniente en el papel porque las vidas no son dramáticas en términos estructurales, no responden a necesidades simples o convenientes. nuestras vidas no tienen forma de arco en que primero nos sometemos a algo luego aprendemos algo por el camino y al otro lado aparecemos cambiados con una lección aprendida a veces no, a veces no evolucionas en absoluto durante 12 años en los que no te mueves por más estímulos que te da la vida así que cuando me siento a escribir en general no me preocupa demasiado por lo visto porque no es una decisión la realidad Recuerdo, por ejemplo, que cuando escribí Los años extraordinarios me planteé que iba a hablar de un mundo que no iba a ser exactamente el mundo con sus propias reglas y que esa iba a ser mi manera de no tener que documentarme. Pensé, vas a ir más rápido así. ¿Por qué te vas a inventar quién es el rey, quién es el presidente, cómo se llama el país, cómo se llama el país de al lado? te va a dar igual, podes inventarte un mundo en el que república y monarquía cambian cada cinco años de forma amigable después descubrí que esas pretensiones nacidas de la pura pereza no resultaban tan convenientes como habías anticipado y que para inventarte algo también tienes que documentarte mucho y que tienes que trabajar mucho porque la imaginación no parte de la pura nada. Cuando tú sueñas o cuando recuerdas o cuando imaginas, si te detienes a analizar la imagen que recuerdas o la imagen que imaginas o la imagen que has soñado, no tiene detalle. Tiene formas vagas, generales, que te permiten tener una idea vaporosa de algo, pero el detalle está en la realidad. y al final tienes que robar el detalle de determinadas realidades y ponérsela a tus nubes. Pero al margen de eso, al margen de mis falsas y vanas pretensiones de pereza, simplemente me resulta natural por algún motivo que haya dos personas hablando de lo que sea y al acabar una se despida de la otra y vuelva a su satélite. o que diga un momento, me he dejado las llaves, voy al pasado, voy cinco minutos al pasado y las recupero y así puedo volver a casa. No lo sé por qué me resulta natural. En el caso, por ejemplo, de Hija del cielo y su cronología, inicialmente estaba ubicada en una temporalidad determinada. Inmediatamente me deshice de ella porque me parecía que era un estorbo. Y cuando uno lee Hija del cielo, podría estar sucediendo en los años 20, en los años 40, en 1880, incluso hoy. en un mundo que al final cabo es un mundo al margen del mundo en el que podrían haber móviles porque se los requisan o porque están en ese universo iba a decir claustrofóbico pero ni siquiera simplemente apartado de la realidad de las cosas uno siente que Gabaón es un sitio que te tiene que invitar a ir o que te tiene que obligar a ir pero al que no se puede acceder sin más porque tiene sus propias reglas y probablemente todo tenga que ver con que creo que cualquier universo creado en la ficción tiene sus propias reglas estás creando un planeta estás creando una burbuja con sus propias reglas y esas reglas pueden ser incluso las de la física pueden tener sus propias reglas de la física lo que no será generalmente es arbitrario si sabes lo que estás haciendo no serán reglas arbitrarias imaginarás un mundo y lo dotarás de sus propias reglas y serás coherente con sus propias reglas pero no te preocupará mucho muchas veces si eso se ajusta a la realidad de las cosas o no y de hecho si tuvieras que hacer un cartel para una biblioteca municipal hablando del poder de la lectura o invitando a los niños como decíamos antes a leer seguramente lo que vas a poner en ese cartel es a alguien en el vientre de una ballena, a una niña cayéndose por un hoyo siguiendo a un conejo blanco a un hombre atado en la arena de la playa con cuerdas rodeado de seres diminutos o a otro envistiendo un molino con su lanza. Es decir, cosas que no están precisamente atadas a la pretendida realidad de las cosas. Si a un niño le preguntas qué es escribir, probablemente te dirá que, fundamentalmente, imaginar. Eso es lo que creíamos también de pequeños, que cerrabas los ojos, y pasaban cosas y entonces ahí aparecía Atreyu y aparecía Bastián el dragón Fuyur o cualquier otra cosa eso no significa que alguien no pueda escribir sobre la muerte de su hijo y explicarte sus años y sus lecciones pero por algún motivo no parece ser lo que más me interesa hacer
- 48:39Voz 10
Hola Rodrigo, soy Sol encantada mi pregunta es muy sencilla a mí me fascina que hayas trabajado con gente tan reconocida entonces te quería preguntar cómo es pedirle a una leyenda como Robert De Niro que tenga que repetir una toma o algo así
- 48:56Voz sin identificar
así que
- 48:58Voz 1
Conocí a De Niro en una localidad por supuesto siciliana llamada Taormina y es un lugar perfecto para hacer con propuestas que no se pueden rechazar y bueno todo empezó también de forma vaporosa porque te da un nombre que no es un nombre real para que preguntes por él en el hotel sin dar más pistas de la cuenta ni atraer la atención de nadie en ese momento era benjamin recuerdo pregunté por benjamin bueno para tener una conversación sobre el guion de luces rojas te tienes que olvidar en cierta medida de quién es la persona que vas a ver porque sin olvidarlo a la vez nunca claro pero De Niro es muchas cosas y una es un actor y otra es un concepto en tu cabeza y tú no puedes ir con el concepto encima no puedes ir con Travis Wickel no puedes ir con Malas Calles y Goodfellas en la cabeza o con el Rodrigo de Mendoza de La Misión porque no vas a que te firme un póster y en ese sentido sería muy mala idea de hecho ir con el DVD de Goodfellas para que te lo firmaras sería un muy mal inicio y simplemente tratas de mantener la naturalidad sobre aquello a lo que vas, que es hablar de algo concreto y dices, yo sé hablar de esto, digo, de esto sé hablar. Sé explicar las preguntas que probablemente me pueda hacer, creo que sé explicar las preguntas que me pueda hacer, vamos a hacerlo. Eso es un filtro inicial, de ahí podrían pasar muchas cosas porque de hecho cuando acabamos la conversación me dijo cosas muy bonitas del guión, y después me dijo bueno ahora que tu gente hable con la mía y se desvaneció en una nube de humo negro y ahí podría haber acabado todo porque lo normal es que estas cosas no fructifiquen igual que lo normal con una película es que no se haga y bueno no fue así, siguieron avanzando las conversaciones y cuando empiezas a rodar, tampoco empiezas a rodar, empiezas con otras cosas, con pruebas de maquillaje, con pruebas de cámara, con pruebas de vestuario, en las que se ponen cosas de manifiesto, en las que él te testea, tú le testeas, de forma inconsciente, no son exámenes que lleve uno preparados. También cuando conoces a alguien, todos nos olisqueamos, si quieres decirlo de una forma desagradable, y tratamos de entender quién tenemos enfrente. pero se te tiene que olvidar el apellido a la hora de trabajar entre otras cosas porque un set es un sitio bastante infernal y un rodaje es un lugar bastante poco placentero crear en un set de rodaje se parece mucho a pintar un cuadro en un incendio estás tratando de hacer algo en las peores condiciones posibles porque estás luchando contra todo, contra el presupuesto, contra 40 minutos de luz que te quedan antes de irte a una localización a la que no volverás jamás empieza a llover, sale el sol, se clarea, no hay forma de dar continuidad a la luz y en ese sentido tienes que confiar también en que saben ver porque son muy buenos estamos hablando de los mejores de los mejores y ellos también saben ver si tú tienes la antena de la verdad vamos a llamarla así desarrollada o no si sabes diferenciar entre cuando algo invoca una emoción real y cuando la finge y si ellos sienten que sabes lo que estás haciendo empiezan a confiar y a confiar y a confiar porque si no un actor se protege Un actor está siempre al borde del ridículo, está siempre a un milímetro del ridículo porque está fingiendo, está siendo, pero en fin, está haciendo como que sabe operar un cerebro y no sabe operar un cerebro o como que es un genio con la pistola o un informático entre millones está al borde del ridículo, tiene que mostrar que le da una pena infinita a algo que si no sale bien hace que todo el mundo ponga cara de cosica como diciendo por qué está haciendo como que llora si todos entendemos que no es real y cuando confía en ti entonces es cuando empiezan a pasar cosas porque si no se protegen si ellos están dispuestos a probar algo pero no se sienten protegidos no lo van a probar porque podría salir mal y tú podrías montarlo y si ellos sienten que pueden tratar de ir muy lejos para ver si algo sucede y eso que han intentado no ha sucedido o ha sido excesivo cine, pero tú lo puedes montar. Es un verdadero problema. Pero si ellos sienten que sabes lo que estás haciendo y que sabes discriminarlo, entonces se van a sentir protegidos. Y podrás decir, lo tenemos, pero ahora vamos a intentar esto. Y podrás valer o no. Si no vale, nos movemos. Significa que ya lo teníamos. Y entonces lo van a hacer. Y eso es lo que sucedía. No es una cosa que sucede en un solo día, sino que lleva un pequeño camión, y cuando se produce, es cuando por fin empiezas a rodar. Y como le pides otra toma, pues le pides otra toma. Le dices, vamos a hacer otra. Y a veces te lo piden ellos. Te dicen, ¿me dejas hacer otra? Y tú dices, de ninguna manera. Y dices, sí, vamos a hacer otra.
- 54:45Voz 11
Hola Rodrigo, soy Ángeles. Admiro todo tu trabajo. Has hecho cine de todo tipo de presupuestos, cortometrajes, mediometrajes, largometrajes... cine. Desde 15 días con el que te descubrí, que parece, estimo, que no tenías mucho presupuesto, hasta grandes producciones con la élite, como con Sigourney Weaver, con Mario Casas, con gente que son los mejores. Si te dotaran de un presupuesto ilimitado y de lo que tú consideraras también libertad total, ¿de qué personaje histórico te gustaría hacer un biopic?
- 55:26Voz 1
siempre me he sentido muy atraído por el poliedro ingobernable que es la figura de Jesucristo precisamente con sus múltiples dimensiones la histórica y la política y la espiritual y una figura que en realidad cambia el mundo hasta el punto de que medimos el tiempo desde su existencia y anterior a su existencia y hay quien lo ha sabido manejar muy bien y quien no lo ha sabido manejar tan bien y no lo sé, es difícil contar algo nuevo a partir de todo esto por ejemplo me gusta mucho lo que hizo Mel Gibson con la pasión me parece que es una película casi testicular es una película hecha contra contra todo y tomando todas las decisiones equivocadas en principio todas las que no dan garantías alguien que decide que usará el arameo y el latín en todo el mundo y que se va a subtitular en cada lengua y que cuando muestre la pasión y cuando muestre la tortura va a mostrar la tortura y te va a explicar que ese padecimiento en ese viacrucis no es una idea simbólica que se despacha de forma pictórica con alguien semi-afligido y parcialmente sangrante sino alguien sometido voluntariamente a tortura con un determinado fin me gusta mucho cómo trata la figura de la madre como alguien que está en el secreto por decirlo de alguna manera y que asume también voluntariamente que su hijo va a pasar por esa tortura innombrable en la que te va a dejar ver los latigazos de uno en uno en fin creo que consigue probablemente por su creencia profunda en el caso de Mel Gibson que consiguió transmitir algo especial y sin embargo creo que no le salió también a Scorsese precisamente cuando hizo La última tentación de Cristo que es una película que también es muy desafiante y que parte de la novela de Kazantzakis que es polémica por definición pero que permite explorar precisamente la humanidad el lado puramente humano de la figura y tal vez precisamente porque no dispuso del presupuesto que hubiera adquirido tenía que rodar en determinadas condiciones después de haber cancelado la película varias veces y verse incapaz de producirla por fin la tiene que hacer con recursos prácticamente televisivos y es una película que he visto con cierta frecuencia y pensando esta vez me va a gustar más y siempre me parece que se queda a medio camino de cosas. Así que es complicado tratar esta figura que genera además controversia desde el primer instante y que genera miradas muy diversas, favorables, contrarias. Los biopis son muy difíciles porque las vidas no son dramáticas y son muy largas. O sea, 80 años de vida, desde luego no es el caso de Jesucristo, pero 80 años de vida no se pueden contar fácilmente en una película salvo con pinceladitas que ordenen la vida como en un telefilm de la BBC y que resulten más o menos apañados pero muy poco vibrantes y por eso generalmente se eligen momentos momentos que son significativos cuando Dylan se pasó del acústico al eléctrico ese momento que lo cambió todo o en el caso de Howard Hughes en el aviador sí, bueno, hay un poquito de infancia pero este momento, el momento en que empieza a enfrentarse en su propia, a la propia disolución de su cerebro mientras está trabajando con este avión en concreto que nos permite mostrar a través de esto concreto todo lo general y en el caso de Jesucristo pues no sé, bueno, sí, claro, cuál va a ser el momento no vas a contar la historia de Jesucristo entre los 12 y los 14 años cine. Podrías hacerlo, tal vez una historia interesantísima inventada toda por otro lado porque si eliges precisamente ese periodo pero en fin tal vez fuera eso la figura ha sido un gran placer estar con todos vosotros y espero que ahora al menos quede claro que mi defensa de la inutilidad es real y que no es exactamente superficial sino que nace respecto al lector y respecto al espectador. Tengo la impresión de que si tu meta es dar una lección y consideras que tus personajes son simples medios para poder dársela, eso solo lo puedes hacer desde la condescendencia ante quien tienes al otro lado que consideras que debe ser educado de alguna manera. y la presunción además de considerar que tú eres la persona adecuada para subirte ese taburete y mejorar las cosas todo lo que hagamos es esencialmente fungible así que supongo que mi mensaje positivo de hoy es que todos vamos a morir
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aprendemos juntos una iniciativa de BBVA para un mundo mejor cine. Aprendemos juntos en las principales plataformas de audio y a BBVA en redes sociales.
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