A Fondo Con María Jimena Duzán

La migración: el centro de la obra que celebra los 16 años de La Maldita Vanidad Teatro

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Compañía teatral La Maldita Vanidad

Historia, filosofía estética y gestión escénica de la compañía teatral colombiana fundada por Jorge Hugo Marín, abarcando su trayectoria independiente, su modelo de producción y los retos de infraestructura y financiamiento del teatro en Colombia.

Con 17 años de historia y un repertorio de 26 obras, La Maldita Vanidad inaugura una nueva sede dotada con dos salas de pequeño formato para 50 o 60 espectadores y accesibilidad para personas con movilidad reducida.
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En este episodio, María Jimena Duzán conversa con el director escénico Jorge Hugo Marín y el actor Dan Harry sobre el estreno de la obra de teatro «Sinécdoque», producida por la compañía La Maldita Vanidad en Bogotá con motivo de sus 17 años de trayectoria. La pieza aborda la compleja y deshumanizante experiencia de la migración masculina a través de cuatro hombres de Colombia, Cuba, Haití y México atrapados en un limbo migratorio. Durante la charla, los invitados profundizan en el proceso de investigación y montaje de la obra, reflexionan sobre el papel del teatro frente a las tensiones sociopolíticas y debaten acerca de los retos estructurales del gremio artístico en Colombia.

«Sinécdoque» y la realidad de la migración masculina

La obra «Sinécdoque» toma su nombre de la figura retórica que alude a «la parte por el todo», representando a través de cuatro migrantes latinoamericanos las tensiones continentales y globales derivadas de las políticas migratorias restrictivas. Los personajes se encuentran confinados en una celda de retención en Estados Unidos, atravesando una espera suspendida e insostenible. Jorge Hugo Marín explica que la idea surgió tras un diálogo con un amigo de la Cruz Roja, advirtiendo que los relatos de movilidad humana suelen centrarse en la familia o en la mujer, dejando invisibilizado el impacto psicológico en la masculinidad. La obra examina la carga del hombre concebido como proveedor económico, quien afronta la soledad y oculta su dolor a sus seres queridos para enviar dinero y proyectar bienestar. La puesta en escena prescinde de escenografía compleja, valiéndose de un espacio vacío, una sola luz, diseño sonoro y el desempeño interpretativo de los actores para resaltar la solidaridad, la empatía y la dignidad en medio de circunstancias crueles.

Proceso creativo y la preparación del personaje haitiano

El montaje de la obra se originó a partir de un laboratorio actoral de dos semanas dedicado a la improvisación y creación de personajes, a partir del cual el director estructuró la dramaturgia definitiva durante dos meses de trabajo. El actor Dan Harry interpreta a un migrante de Haití que habla creol y francés, rol para el cual realizó una rigurosa investigación personal con la ayuda de Wendley Loriston, un contacto haitiano radicado en Estados Unidos. Gracias a esta colaboración, Harry logró interiorizar la cosmovisión, el acento y las vicisitudes cotidianas de habitar otra cultura en condiciones adversas. Por su parte, Harry relata su origen en el Distrito de Aguablanca en Cali, su formación comunitaria en el Teatro Esquina Latina, sus estudios becados en la Universidad del Valle y el salto a Bogotá tras superar barreras económicas gracias al respaldo colectivo de su comunidad.

Trayectoria de La Maldita Vanidad y la Ley del Espectáculo

Con 17 años de historia y un repertorio de 26 obras, La Maldita Vanidad inaugura una nueva sede dotada con dos salas de pequeño formato para 50 o 60 espectadores y accesibilidad para personas con movilidad reducida. Marín relata que la compañía se originó en la sala de su casa con la obra «El autor intelectual» y creció impulsada por el reconocimiento en festivales internacionales antes de afianzarse en el ámbito colombiano. El modelo de la agrupación ha evolucionado hacia la creación colectiva, el teatro de autor y la alternancia de directores. Marín destaca el rol fundamental de la Ley del Espectáculo Público en Colombia, mediante la cual un impuesto sobre la boletería se destina a financiar la infraestructura escénica. No obstante, se subraya la necesidad de descentralizar estos recursos para que lleguen a regiones periféricas como el Valle del Cauca o las costas, donde sostener temporadas teatrales continuas resulta mucho más complejo que en Bogotá.

El sentido del arte y el origen de La Maldita Vanidad

Frente a las nociones contemporáneas sobre la denominada batalla cultural, los participantes rechazan la idea de instrumentalizar el arte con fines de adoctrinamiento o confrontación ideológica. Marín argumenta que el oficio teatral es inherentemente político pero debe preservar su complejidad, abrir interrogantes y reflejar las fracturas de la sociedad. A su vez, Harry sostiene que el hecho escénico culmina únicamente cuando el espectador asimila la propuesta y la transforma en diálogo o acción. Al cierre, Marín aclara el origen del nombre La Maldita Vanidad, inspirado en sus ocho años como asistente de dirección en el Teatro Nacional, donde observó cómo el ego y el exceso de atención a la parafernalia técnica eclipsaban la labor actoral. A raíz de ello, adoptó una estética sustentada en transformar la precariedad en concepto artístico y lenguaje escénico.

Puntos clave de la conversación

  • «Sinécdoque» retrata el purgatorio emocional y legal de cuatro migrantes de Colombia, Cuba, Haití y México detenidos en Estados Unidos.
  • La obra explora las presiones silenciadas de la masculinidad migrante, ligadas al mandato del proveedor económico y al aislamiento emocional.
  • La compañía teatral La Maldita Vanidad celebra 17 años de trayectoria y 26 espectáculos con la apertura de una nueva sede íntima y profesional en Bogotá.
  • El montaje escénico se caracteriza por la austeridad formal, prescindiendo de escenografía para enfocar la tensión en la luz, el sonido y la actuación.
  • La preparación del actor caleño Dan Harry implicó un aprendizaje riguroso del creol haitiano y un intercambio directo sobre la experiencia de la diáspora.
  • Los invitados defienden que la cultura debe ser un vehículo para la reflexión y el diálogo social, rechazando la imposición ideológica de la batalla cultural.
  • La Ley del Espectáculo Público ha sido clave para mejorar la infraestructura teatral en Colombia, aunque persiste el reto de descentralizar los recursos hacia las regiones periféricas.
  • El nombre de La Maldita Vanidad surgió como una postura ética frente al ego en la producción teatral, apostando por convertir la precariedad de recursos en concepto artístico.