A Fondo Con María Jimena Duzán

Las implicaciones de la censura en el Museo Nacional

A Fondo Con María Jimena Duzán

Escuchar episodio

Temas del episodio

Identificados a partir del resumen.

Desmonte de piezas en el Museo Nacional de Colombia

Debate, cobertura mediática y protestas sociales ante la orden gubernamental y del Ministerio de Cultura de retirar decenas de piezas y alterar el guion curatorial de las salas permanentes del Museo Nacional de Colombia.

la crisis desatada en el Museo Nacional de Colombia tras el retiro intempestivo de más de cincuenta obras de arte y objetos históricos de sus salas permanentes.
Fragmento del resumen · generado con IA
Ver tema y episodios

Resumen generado con IA a partir de la transcripción.

En este episodio de A Fondo, conducido por María Jimena Duzán, se analiza la crisis desatada en el Museo Nacional de Colombia tras el retiro intempestivo de más de cincuenta obras de arte y objetos históricos de sus salas permanentes. Esta medida se ejecutó inmediatamente después de que el presidente Abelardo de la Espriella y la ministra de Cultura, Paola Holguín, declararan públicamente una «batalla cultural». Junto a la gestora cultural María Paz Gaviria y el curador e investigador Elías Doria, el panel examina el impacto de estas acciones, la falta de sustento técnico o curatorial detrás de las decisiones y la manera en que este hecho representa un acto de censura institucional que fractura consensos construidos durante más de tres décadas desde la promulgación de la Constitución de 1991.

La ejecución del desmonte y el clima institucional

La decisión de intervenir las salas del Museo Nacional se implementó a plena luz del día mientras el recinto permanecía abierto al público, tras la alocución presidencial sobre la batalla cultural. Según explican los invitados, funcionarios del Ministerio de Cultura, encabezados por el secretario general Julián Sterling y la directora encargada Constanza Toquica, ejecutaron el retiro de obras sin seguir los procedimientos patrimoniales ni consultar a los comités pertinentes. Durante la jornada se prohibió tomar fotografías y los guardias vigilaron a los asistentes, configurando un ambiente de intimidación hacia los trabajadores del museo, a quienes incluso se les exigió firmar documentos de confidencialidad para evitar filtraciones sobre lo ocurrido.

Inventario de piezas censuradas e inconsistencias del retiro

Entre las piezas retiradas figuran obras gráficas fundamentales del siglo XX exhibidas en la sala Memoria y Nación, como grabados de Carlos Correa («Libertinaje y desorden» y «El Viacrucis»), de Augusto Rendón («La nueva bandera colombiana y sus autores»), de Humberto Giangrandi («Espacios vecinos»), de Pedro Alcántara («La muerte de un desconocido») y la xilografía «La cosecha de los muertos» de Alfonso Quijano. En salas posteriores se desmontaron la emblemática Séptima Papeleta, el bolígrafo de la firma del acuerdo de paz con las FARC, el libro «Ideales Feministas» (1950) de Lucila Rubio de La Verde, afiches de marchas LGBTIQ+ y de la Casa de la Mujer, así como propaganda de campaña de los candidatos asesinados Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro. Asimismo, fueron descolgadas la obra «Minería» de Antonio Caro, piezas alusivas a prácticas espirituales afroindígenas y el grabado «Platea» de Miguel Ángel Rojas. La improvisación quedó en evidencia al censurar selectivamente ciertas obras y dejar otras de los mismos autores o temáticas, como una pieza sobre Pablo Escobar («La gran narco arca»), además del fallido intento de retirar «La muerte en la catedral» de Fernando Botero, la cual debió ser restituida debido a las cláusulas de exhibición permanente impuestas por la donación del artista.

Ruptura del rigor curatorial y del Estado de Derecho

Elías Doria y María Paz Gaviria subrayan que los guiones museográficos desmantelados no eran caprichos individuales ni imposiciones recientes, sino el fruto de más de una década de investigación interdisciplinaria articulada a través de las curadurías de arte, etnografía, arqueología e historia del museo, acompañadas por comités de pares externos y comunidades. La mayor parte de estas salas se consolidaron e inauguraron durante administraciones previas como las de Juan Manuel Santos e Iván Duque. Los analistas sostienen que el argumento oficial de erradicar el «adoctrinamiento» o la «apología a la violencia» no es más que una justificación precaria para silenciar la diversidad política, de género y religiosa que consagra la Constitución de 1991. Esta actuación vulnera directamente el código deontológico del Consejo Internacional de Museos (ICOM), el cual exige autonomía institucional y curatorial, dejando al museo en un estado de desprotección y cooptación ideológica.

Reacción social, movilización y demandas del sector cultural

La intervención arbitraria desató una respuesta amplia e inmediata de diversos sectores. Docentes de la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional trasladaron sus aulas a las escalinatas del museo para impartir clases públicas de historia del arte frente a la presencia de la fuerza pública. A la par, asociaciones gremiales, la maestría en Museología de la Universidad Nacional y redes de museos de arte moderno de todo el país —incluido el MAMBO y los museos de Medellín, Barranquilla, Cartagena y Tolima— emitieron comunicados rechazando la censura y exigiendo la restitución íntegra de las obras. Pese al hermetismo y la falta de respuesta asertiva por parte del Ministerio de Cultura, los invitados concluyen que el intento gubernamental de borrar fragmentos de la historia ha generado el efecto contrario: visibilizar la censura, politizar los vacíos en los muros y activar la resistencia civil en defensa de la memoria y el patrimonio nacional.

Puntos clave

  • Más de 50 obras de arte y objetos históricos fueron desmontados del Museo Nacional de Colombia sin justificación técnica ni curatorial, tras el anuncio presidencial de una batalla cultural.
  • El procedimiento se ejecutó de forma arbitraria e improvisada por orden del Ministerio de Cultura, violando protocolos de gestión patrimonial y restringiendo el registro fotográfico en el recinto.
  • Las piezas retiradas abarcan símbolos de la historia política y social reciente, incluyendo la Séptima Papeleta, afiches de derechos de las mujeres y LGBTIQ+, y obras de artistas como Carlos Correa, Alfonso Quijano, Antonio Caro y Miguel Ángel Rojas.
  • Los guiones afectados representaban procesos interdisciplinarios construidos durante décadas bajo el marco pluralista de la Constitución de 1991 y aprobados en gobiernos anteriores como los de Santos y Duque.
  • La medida fue calificada como una vulneración al Estado de Derecho y al código del ICOM sobre la autonomía de los museos, desatando protestas académicas, cartas de rechazo de museos nacionales e internacionales y exigencias públicas de restitución.