
Su hija le pidió una nueva mamá: Invitado - David Caballero
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Testimonio de vida de David
Relato personal y vivencias de David en torno al duelo por la pérdida de su esposa a causa del cáncer, los desafíos de la crianza en solitario, la enfermedad de su hija y la reconciliación familiar.
En este episodio del podcast Vos Podés, conducido por Tatiana Franco, se presenta el testimonio de David dentro de una temporada especial dedicada a visibilizar las vivencias y la vulnerabilidad masculina.
Resumen generado con IA a partir de la transcripción.
En este episodio del podcast Vos Podés, conducido por Tatiana Franco, se presenta el testimonio de David dentro de una temporada especial dedicada a visibilizar las vivencias y la vulnerabilidad masculina. David relata los complejos episodios que transformaron su vida, comenzando por una infancia marcada por la carencia afectiva y el maltrato en el campo tolimense, hasta el momento en que conoció a Milena, su primera esposa, quien le brindó apoyo emocional en medio de fuertes cuadros de depresión y ansiedad. A lo largo de la conversación, David detalla cómo enfrentó el diagnóstico terminal de cáncer de su cónyuge, el nacimiento inesperado de su hija Saily, la dolorosa pérdida de su esposa y el desafío de asumir la crianza en solitario, proceso que se vio agravado cuando a su pequeña le diagnosticaron leucemia y a su padre un cáncer mortal. Sostenido por su fe y por redes de apoyo, David comparte un mensaje sobre la resiliencia, el perdón y el rol activo del padre en el hogar.
Infancia en Tolima y el encuentro con Milena
David creció en una familia de nueve hermanos en Ortega, Tolima. Describe a su padre como un proveedor trabajador y servicial ante la comunidad, pero severo y violento dentro del hogar, donde abundaban los castigos duros y escaseaban las demostraciones de afecto. Tras salir de casa a los diecisiete años, David experimentó soledad, ataques de pánico y depresión profunda que lo llevaron a considerar el suicidio. Hacia 2010 se acercó a la iglesia y un par de años más tarde conoció a Milena. Ella fue la primera persona que le demostró interés genuino y cuidado desinteresado, transformándose en un soporte fundamental que lo ayudó a superar la tristeza y a recuperar la confianza en sí mismo.
Diagnóstico de cáncer, matrimonio y nacimiento de Saily
A finales de 2013 la pareja fijó fecha de matrimonio, pero en enero de 2014 Milena recibió un diagnóstico de cáncer de seno con un pronóstico de apenas dos meses de vida. Aunque ella intentó cancelar la boda para evitar dejarlo viudo, David persistió, apoyado en su fe y en la convicción de su amor, logrando que se casaran en abril de ese año. Pese a las advertencias médicas que desaconsejaban un embarazo por los riesgos biológicos y las presiones para abortar, Milena quedó embarazada. El nacimiento de su hija Saily le devolvió temporalmente la ilusión de vivir y frenó el avance inicial de la enfermedad mediante tratamientos alternativos, aunque tras el parto el tumor creció de manera alarmante y obligó a retomar tratamientos oncológicos severos.
El avance de la enfermedad y el duelo por Milena
Con el paso de los años, el cáncer de Milena hizo metástasis en el cerebro y en los huesos, provocándole pérdida de movilidad y de memoria, además de dolorosas úlceras por permanecer postrada. David alternaba extenuantes jornadas laborales con el cuidado de su esposa en clínicas y en casa. Milena falleció el 19 de junio de 2019, tras cinco años de matrimonio. El impacto sumió a David en un estado de negación y shock; tuvo que encargarse de explicarle la partida de su madre a su hija de cuatro años y asumir el proceso de duelo desprendiéndose de las pertenencias de su esposa para evitar anclarse al dolor.
Paternidad solitaria y el diagnóstico de leucemia de su hija
Asumir simultáneamente el rol de padre y las labores del hogar resultó sumamente desafiante para David, quien procuró proteger a su hija buscando incluso un colegio donde no celebraran el Día de la Madre para no herir su susceptibilidad. Exactamente un año después de la muerte de Milena, el 19 de junio de 2020, en plena pandemia y sin empleo, David notó a la niña pálida y fatigada; los exámenes médicos revelaron anemia severa y posteriormente leucemia. En una noche de angustia extrema en el hospital, David experimentó una profunda vivencia espiritual al sentir un abrazo y escuchar palabras de consuelo que transformaron su desesperación. Al poco tiempo, los médicos informaron que las células cancerígenas habían remitido de manera sorprendente, completando más adelante dos años de tratamiento para consolidar su salud.
Reconciliación paternal y reconstrucción de un nuevo hogar
Mientras superaban la enfermedad de su hija, el padre de David fue diagnosticado con cáncer terminal en 2021. Al tener que cuidarlo en Bogotá, David pudo dialogar con él y comprender que su padre no había podido dar el amor que nunca recibió en su niñez. Antes de fallecer en 2022, ambos se perdonaron mutuamente y vivieron momentos de afecto genuino. Tiempo después, David abrió nuevamente su corazón y contrajo matrimonio en octubre de 2022 con su actual esposa, quien se integró de forma incondicional a la vida familiar. Hoy en día, su hija Saily tiene once años, goza de buena salud y reconoce a la nueva pareja de David como una figura materna en su vida cotidiana.
Lecciones clave del testimonio
- La presencia y el compromiso afectivo de la figura paterna son indispensables en la crianza y el desarrollo emocional de los hijos.
- El perdón hacia los padres requiere comprender que las personas no pueden ofrecer el amor o el trato que nunca recibieron durante su formación.
- Afrontar el duelo implica soltar apegos materiales y aprender a pedir ayuda en lugar de reprimir el dolor detrás de una fachada de fortaleza.
- La solidaridad y las redes de apoyo comunitario resultan esenciales para superar crisis económicas y familiares severas.
- La esperanza y la fe pueden brindar estabilidad y sentido de propósito incluso en medio de diagnósticos médicos adversos y pérdidas sucesivas.
Transcripción automática. Puede contener errores.
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El médico nos dice, Milena, David, la cosa no es grave. La cosa es gravísimo. A ella le quedan dos meses de vida.
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Y me dice, yo no me quiero casar. Dios mío. Yo le, ¿por qué?
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Me dice, que se va a casar con una persona que lo va a dejar viudo. Y en contra de todo pronóstico, ella queda en embarazo. Me levanto. El papá llega, golpea en la habitación y me dice, Milena acaba de morir. Yo le da puños al cuerpo. Yo decía, ¿por qué? ¿Qué le pasa? ¿Por qué me deja con esta niña? ¿Yo qué voy a hacer con esta niña solo? Reacciones. Me tocó aprender a cocinar, me tocó aprender a ser papá, a ser mamá. Yo busco un colegio donde no celebren el Día de la Madre. Caminamos menos de dos cuadras y la niña me dice,
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ay, estoy muy cansada.
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Y me dice, papá, el examen ya salió. Y salió positivo. La niña tiene leucemia.
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Soy Tatiana Franco y esto es Vos Podés, el podcast. Para el momento en que nuestro invitado se suscribió a este podcast, nosotros todavía hablábamos únicamente con mujeres. Pero miren cómo es la vida. Yo creo que el tiempo de Dios es perfecto y las cosas ocurren cuando tienen que pasar. Hoy está David acompañándonos luego de más de un año de haberse suscrito, porque ni siquiera sabía que no entrevistábamos solo mujeres. Y ahorita, recientemente lo llamamos y él no lo podía creer. Dijo, ¿cómo así? ¿Qué está pasando? Y sí, le contamos que tenemos ahorita una temporada especial de hombres. Y llegó tu momento, David. Gracias por acompañarnos.
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Bueno, gracias a ustedes por la invitación. Es un privilegio estar acá. Y bueno, muchas gracias.
- 1:43Voz 2
Ha pasado rato desde que te suscribiste a nuestra convocatoria abierta para ser parte de este podcast.
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Sí, yo creo que más de casi dos años o algo más. Sí fue harto rato ya.
- 1:53Voz 2
¿Y cómo te sientes este día?
- 1:55Voz 1
Bien, bien. Pues yo siempre veo los podcasts y pues siempre dejan su enseñanza. Han sido como reconfortantes en tiempos difíciles. Y bueno, un día cualquiera me dio por reescribir, yo no sabía, no sabía que solamente entrevistaban mujeres, entonces dejé como mis datos, ahí daba la posibilidad de inscribirse. Y bueno, dejé los datos cuando, como lo ha dicho, me llama, yo no creía, pensé que me estaban saboteando. Pensaste que estábamos molestando. Sí, sí señor, sí.
- 2:31Voz 2
Y ahora que estás aquí, sentado frente a nosotros, ¿qué sientes de tener la posibilidad de compartirnos tu historia, David?
- 2:39Voz 1
Bueno, como le decía, es un privilegio porque yo creo que todos pasamos momentos difíciles y yo quiero que con lo que a mí me ha pasado otras personas puedan ver que hay esperanza, que hay posibilidades, que no es el fin del mundo, no es una terminación, sino todo lo contrario, puede ser el inicio de algo grande. Entonces pues yo espero y sé que así va a ser, que a través de mi historia, yo lo digo mi testimonio, muchas personas les va a llegar como esa semilla de esperanza a sus corazones.
- 3:15Voz 2
David es un hombre increíble que atravesó procesos difíciles, muy duros. Y a mí me gusta mucho cuando ustedes, los hombres, nos comparten sus historias abiertamente, se muestran vulnerables, de eso se trata este espacio, porque a lo largo del tiempo, cuando veníamos entrevistando mujeres, pues siempre he dicho que este es un espacio seguro para nosotras. Pero ahora siento que para que ese espacio sea aún más seguro, es importante escucharlos a ustedes, conocer su sentir, entender que sufren un montón, que les duelen muchas cosas, que tienen emociones bastante fuertes y que a veces nosotras las mujeres esperamos demasiado de ustedes. ¿Tú lo ves de esa manera?
- 3:55Voz 1
Lo que pasa es que a mí me levantaron con la mentalidad de que yo soy el proveedor, de que tiene que ser uno fuerte y pues sí, fui levantado así y a veces uno siente que que tiene que cumplir muchísimo para poder dar el nivel de una esposa, de una hija. Entonces sí, a veces el umbral es como un poquito alto.
- 4:20Voz 2
Sí, como que a veces culturalmente nos hemos construido con unos estándares donde el hombre tiene que ser proveedor, el que me cuide, el papá tiene que estar siempre en su lugar. Pero ¿qué pasa cuando eso no ocurre? Cuando el hombre realmente siente que no puede. Tú has sentido que no has podido.
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Sí, en muchas oportunidades, muchas oportunidades me sentí frágil, me sentí partido, me sentí destruido, pero bueno, ahí Dios me ha dado fuerzas, me he levantado una y otra vez.
- 4:51Voz 2
David, el año 2019 te marcó mucho, ¿qué pasó en ese año?
- 4:56Voz 1
Bueno, en el año 2019 fue la muerte de quien fue mi esposa. En junio, el 19 de junio del año 2019. En ese año fallece quien fue mi esposa. Y sí, claro, fue muy duro. Muy duro porque era una persona que yo para ese entonces era como muy emocional. Yo me bajoneaba fácilmente, con mucha facilidad. Ella era esa persona que me levantaba en ese entonces. Entonces, cuando ella fallece, yo no tenía quien me levantara. Entonces, lo que acabo de decir, me tocaba levantarme a mí solo.
- 5:32Voz 2
¿Cómo se llamaba ella?
- 5:34Voz 1
Milena.
- 5:35Voz 2
¿Cómo conociste a Milena?
- 5:37Voz 1
Milena la conocí por ahí más o menos como por el 2012. Yo en ese entonces empiezo como a asistir a una iglesia en el 2010. Justo porque yo estaba viviendo ansiedad, depresión y ataques de pánico que para entonces no era muy normal, era algo que... Hoy día ya está catalogado como una enfermedad, pero para entonces era muy raro y no era como muy común. Entonces si uno decía que estaba viviendo depresión, pues posiblemente iba a haber bullying. Sobre todo siendo hombre, me imagino. Sí, claro, sí, sí, sí. Entonces pues a mí me da pena comentar. Y yo no sabía qué hacer a tal punto que yo quise quitarme la vida. Y bueno, entonces yo empiezo a buscar a Dios. Y fue en la iglesia donde yo la conocí, ya más o menos como por el 2012. Ahí la conocí.
- 6:24Voz 2
Cuéntame un poco de la relación de ustedes.
- 6:26Voz 1
Yo siempre, yo salí más o menos a los 17 años de mi casa. Mi papá me dijo que me fuera, entonces yo no tenía como esa familia, como ese núcleo familiar y yo siempre estuve solo. Yo vivía solo, pagaba riendo, trabajaba, pero... Pues yo nunca tenía de pronto alguien que me preguntara cómo está. No tenía alguien que me preguntara, venga, ¿ya comió? Nada. Entonces yo me acostumbré a eso. Y lo tremendo fue que cuando yo la conozco a ella, alguien por primera vez en la vida me pregunta cómo estoy. Y yo dije, bueno, ¿qué necesitará?
- 7:03Voz 2
Pues porque para mí no era normal que alguien se acercara
- 7:06Voz 1
a preguntarme cómo, qué tiene, qué le pasa. Y bueno, nosotros empezamos como a compartir, como a ser amigos. Y fue tremendo porque nosotros de pequeños nunca recibimos un regalo en Navidad, ni en Año Nuevo, ni en el día de los cumpleaños. Nosotros sabemos que estábamos de cumpleaños porque mi mamá hacía tamales. Ese era el plato especial para nosotros. Entonces, ay, ¿quién está cumpliendo años? Pero el resto nosotros no sabíamos, yo no sabía lo que era recibir un regalo. Y ella, Dios en un momento la usa como para sanar eso. En un diciembre ella me dice, venga, venga a mi casa. Yo no sabía que se daban regalos. Yo era muy aparte de todo. Entonces me dieron un regalo y fue muy bonito porque fue como por primera vez alguien se preocupa por mí. Entonces se entabló una muy buena amistad y empezamos a compartir, a compartir. Salíamos, una amistad muy sana. Vi como en ella ese respaldo y fue un tiempo bonito como de dejar atrás la depresión, la ansiedad, como volver a soñar, como yo decía, venga, si se puede tener una amistad sin esperar nada a cambio, pues porque siempre yo tenía amigos y siempre necesitaban algo, siempre que me llamaban era porque necesitaban algo, entonces me está llamando, algo necesito.
- 8:20Voz 2
Ya estabas acostumbrado a eso. Sí, sí, sí. David, mira que me deja sonando mucho esta parte cuando estás hablando de es que no estaba acostumbrado a eso o es que no recibía regalos en Navidad. Quiero entender cómo era tu infancia.
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Bueno, nosotros somos nueve, nueve hermanos. Y pues mi papá, por más que quisiera, de pronto no tenía como las condiciones, nosotros somos del campo. Entonces, nosotros no sabíamos lo que era recibir un regalo, nunca, no era parte de nuestra vida, no era parte de nuestra cultura, entonces nació una prima, y la prima, los papás empezaron a celebrar la Navidad, colocar arbolitos, nosotros no sabíamos que era eso, y bueno, entonces ellos colocan una carta,
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y nosotros, ay venga,
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a mi prima le trajeron los regalos que pidió, Los regalos del niño Dios y nosotros, ¿qué? Entonces nosotros éramos cuatro, cinco, siete, diez años más o menos y pues nosotros veíamos que a ella le llegan los regalos y a nosotros nada. Entonces uno como que crece como con ese resentimiento, digámoslo así, o como con esa tristeza, como con ese vacío de pensar. Muchas veces me pregunto, venga, ¿yo por qué no nací en la familia de mi tío? Y... Y para que de pronto me dieran regalos. Entonces, esa fue como mi niñez, más o menos así.
- 9:46Voz 2
¿Dónde naciste tú?
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Tolima, Ortega, Tolima. Un municipio muy bonito de Colombia.
- 9:50Voz 2
¿Y cómo eran, digamos, las manifestaciones de amor? Porque los regalos son algo material, al fin y al cabo. Pero, ¿cómo era ese acompañamiento de tus papás? Quiero entender un poco de esa parte de la crianza con ustedes como hijos.
- 10:03Voz 1
Mi papá fue un hombre proveedor. Él siempre, él siempre supo o pensó que el dar amor era como el conseguir el sustento diario. Él siempre, yo no puedo decir que nunca consiguió los alimentos porque siempre, siempre estuvo pendiente. Él fue un hombre muy dado, muy dado a la comunidad y muchas veces pasaba eso, que él se encargaba mucho de las necesidades de los demás, pero de los de la casa como que No pasaba mucho. Él quería solucionarle los problemas a todo el mundo, pero pues nosotros en la casa no. Nosotros de pronto como que no vestíamos bien, como que no teníamos a veces zapatos. Bueno, entonces mi papá era el hombre más amado por la comunidad, pero muchas veces el más odiado en su casa. Por la violencia, por la forma como le pegaba a mi mamá, como nos maltrataba a nosotros. Nosotros no recibimos esa muestra de cariño ni de amor. Nosotros nos enseñaron a trabajar. Mi papá fue un hombre que nos enseñó a trabajar, a ser honestos, a ser correctos. Pero nunca recibimos ese amor y los castigos eran severos, eran duros.
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¿Qué pasaba, por ejemplo?
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Yo llegaba del colegio, nosotros llegamos del colegio y él nos mandaba a trabajar. Siempre, desde temprano, en vacaciones, él a las 5 de la mañana nos despertaba. Nosotros teníamos 9, 10 años. Y él nos despertaba temprano que nos fuéramos a trabajar. Algo nos ponía a hacer. Le molestaba que uno durmiera hasta tarde. Entonces ese era como el trato de él. Siempre maltrató a mi mamá. Siempre, siempre fue como un hombre duro.
- 11:40Voz 2
Y cuando tú ves como esta dualidad que mencionas de el más amado en su comunidad y el más odiado en su casa... ¿qué representaba eso para ti? Porque trato de imaginarme tu chiquito y viendo esto que cuentas, ok, afuera es una persona y en la casa se comporta diferente, ¿tú qué lectura le hacías a esto?
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Pues a mí yo creo que muchas veces quise tener el papá que se mostraba afuera, porque internamente era agresivo, Pero yo hoy, después de muchos años, me hubiera gustado entenderlo en ese tiempo, pero pues no. A veces los procesos y el tiempo es quien lo forma uno, quien lo enseña a pensar y a ver las cosas de otra manera. Yo creo que él no podía dar lo que no tenía. Porque si uno miraba, pues él tampoco, el papá, él tampoco le dio cariño. Entonces es como una cadena que alguien tiene que romper. Y claro que para mí fue duro, claro que para mí fue duro no recibir el amor, no recibir ese cariño. Yo quise estudiar carreras, pero pues él no pudo darnos esa educación.
- 12:46Voz 2
¿Y sientes que con Milena de alguna forma reconciliaste todo eso?
- 12:51Voz 1
Claro, sí. Sí, porque es que yo sentía que yo no era importante para nadie. Yo sentía que hay personas que son muy amadas, pero yo no sentía que yo le interesara a alguien. Entonces empiezan como esos detalles, todo empieza a cambiar. Cuando yo llego a la iglesia todo empieza a cambiar. Empiezan a ver como detalles, empiezan a darme en amor. Yo nunca había recibido amor. Siempre como que malas palabras, vulgaridades. Pero ahí alguien me trata diferente, alguien me dice tranquilo, usted puede, aquí estoy, no se preocupe. Entonces fue como volver a creer en mí o empezar a creer en mí porque pronto yo nunca lo había hecho.
- 13:30Voz 2
Pero eso es como un bálsamo para el corazón.
- 13:33Voz 1
Sí, sí, sí. Bálsamo que supe aprovechar, que sanó heridas. Y bueno, fue un tiempo donde Dios usa a esta mujer para sanarme, para restaurarme, para sanar a otros.
- 13:49Voz 2
¿Al cuánto tiempo de ese noviazgo con Milena ustedes se casan?
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Tiempo de noviazgo, nosotros duramos de novios un año. Un año de novios y ahí fijamos fecha de matrimonio. Pero pues de amistad, entre amistad y noviazgo, tres años aproximadamente.
- 14:06Voz 2
¿Y cómo fue este matrimonio?
- 14:09Voz 1
Bueno, nosotros fijamos fecha de matrimonio a finales de diciembre del año 2013. Nosotros empezamos como a proyectarnos, como a ahorrar. Para mí era algo nuevo porque en la familia mi papá ni mis hermanos ninguno era casado. Yo iba a ser el primer casado. Entonces empezamos como a soñar, como a ahorrar, a preparar todo lo del matrimonio, porque ya de diciembre a abril eran cuatro meses. Pero en el transcurso empiezan a pasar cosas. Nosotros fijamos fecha de matrimonio, 28 de diciembre aproximadamente, pasa un mes, 31 de enero, Y ella venía como con un dolor, me comentaba, me duele, me duele por acá. ¿Como debajo de la
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axila?
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Sí, más o menos, pero como ella trabajaba con radiación. Entonces yo dije, no, pues lo que uno siempre dice, vaya al médico.
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Claro.
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Y empieza a ir al médico, y empiezan a hacerse exámenes y exámenes, y los médicos empiezan a decirle, no, ya, es demasiado tarde, vaya para tal lado, vaya a donde tal especialista, vaya, y bueno. 31 de enero del año 2014, en día de cumpleaños de ella. Nos citan a un consultorio y el médico nos dice, Milena David, la cosa no es grave, la cosa es gravice. A ella le quedan dos meses de vida. ¿Qué? Y entonces, claro, fue durísimo. Yo dije, venga, justo cuando veo que mi vida está cambiando, justo veo que están pasando cosas bonitas, y ahorita mire cómo me va a pasar esto. Entonces yo sentí como resentimiento.
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Muy bien, pero además esta noticia demasiado fuerte.
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Sí, fue durísimo. ¿Por qué? Porque a uno le dicen cáncer y uno de unas lo asimila con muerte. Uno dice, venga. Y entonces ella me dice... ese día salimos del consultorio me entrega su celular y me dice no me le voy a tirar ningún carro no voy a tentar contra mi vida solamente quiero estar sola y se desaparece y yo con el teléfono y yo me fui a llorar toda la tarde duré llorando lloré y lloré y lloré mi mamá me llamó me dijo ¿cómo le fue? yo le dije no quiero hablar desaparecido totalmente yo me desaparecí ella se desapareció apareció nuevamente por la noche y me dice
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yo no me quiero casar Dios mío. Yo le dije,
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¿por qué? Me dice que se va a casar con una persona que lo va a dejar viudo. Yo le dije, esa decisión creo que me toca tomarla a mí. Entonces me dice, no, usted es una buena persona, usted tiene sueños, búsquese una persona alentada. Entonces yo le dije, no, yo no, ¿cómo? No, yo la quiero. Entonces... Bueno, ella dijo que no, que en el matrimonio nada, que no quería. Y se me desapareció. Como en ocho días me tocó volverla a conquistar. Mandaré flores para convencerla que se casara conmigo. Entonces, bueno, empiezo yo nuevamente. Yo sabía dónde podía encontrar soluciones. Y empiezo a buscar nuevamente a Dios. Y viene una palabra que dice que el año entrante, el año que viene, ustedes van a tener un hijo. Y yo le comento a ella. Y le digo, mire... siento que es la voz de Dios que escuché que me dice que el año entrante vamos a tener un hijo. Y me dice, bueno, puede que sea la voz de Dios, pero yo no quiero.
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Espera, espera. Esperamos por partes porque has dado una información impactante, David. Y quisiera entender esta parte de que escuchas la voz de Dios o que ves una palabra de Dios para toda esta gente que nos está viendo y que nos está escuchando. ¿De qué manera tú encuentras que Dios te habla?
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Yo empecé a leer mucho la Biblia. Desde el tiempo que leigo, desde 2010, empiezo a familiarizarme. Y yo justo leo en una cita bíblica que dice, el año que viene, Dios... Sara, creo que es. Ya se me olvidó. Habrá Sara, un hijo. Sí, Abraham y Sara.
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Te salió así de la nada.
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Yo iba leyendo, yo llevaba mi orden en la Biblia y justo me encuentro con esta palabra. Y yo digo... Bueno, yo se la comparto. Yo le digo, mire, sí, si hay esperanza. Dios nos va a dar un hijo. ¿Creen que ella quería tener un hijo? No, porque pues igual ella está viviendo su situación difícil. Ella está viviendo sus luchas. Ella tuvo una quiebra que debía 150 millones más o menos. Entonces, ella luchando con una deuda. La llaman todos los días a cobrarle. Era Doritica luchando con un cáncer. Y lo justo lo que el médico dijo, si ustedes se piensan casar, no vayan a tener hijos.
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No, y uno analizando desde afuera, o yo viendo desde afuera, pues uno dice como que, ¿para qué? ¿Para qué voy a ser mamá en estas condiciones? Pienso yo, pues, desde este lugar.
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Exactamente pensaba igual ella. Entonces yo le dije, Dios dijo. Si Dios dijo, Dios lo va a hacer.
- 19:07Voz 2
Yo sí quiero saber cómo es que tú vuelves a reconquistarla, cómo haces también para enamorarla de la idea de casarse, luego de esta renuncia que ella había tenido.
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Fue difícil porque era ella quien lo estaba viviendo. Para ella no era fácil enfrentar una enfermedad, enfrentar una crisis y más saber que pronto si daba ese paso posiblemente quien iba a ser su esposo iba a quedar viudo. Entonces yo empiezo como a transmitir esa confianza. Yo le dije, no, vamos a continuar con el matrimonio. Eran cenas, era llevar flores, era hacer una cosa, cartas, de todo, hice de todo, hasta que por fin dijo, listo, sigamos con el matrimonio.
- 19:48Voz 2
David, y tú aún teniendo la certeza de este diagnóstico, ¿qué caló en tu corazón para que tú quisieras avanzar con el hecho de casarte?
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Yo tuve esperanza y tuve fe. Porque todo me mostraba que algo iba a pasar, que algo iba a pasar con la vida de ella. Pero cuando uno siente amor por una persona, cuando uno está enamorado, cuando uno ama, el amor todo lo puede. Todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser. Entonces yo aplico esto sobre nuestro hogar, bueno, sobre nuestra relación. Y bueno, ella dice listo. Casémonos, continuemos. Claro, ella estaba en shock, ella estaba en shock, ella duró un tiempo, digamos, ocho días como que sí, como que no. Después de que me dice que sí, que nos casemos, yo creo que ella miraba atrás y decía, venga, me acaban de dar una noticia, ¿será que sí? Eso fue como un sube y baja todo ese tiempo.
- 20:44Voz 2
¿Cuándo se casan ustedes?
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Fue en abril, abril 12, 12 de abril del 2014.
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¿Recuerdas ese momento? ¿Cómo fue?
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Sí, sí, fue un tiempo bonito, vino mi mamá, vino mi familia, pues era como bonito para todos porque era el primer matrimonio en la familia, nunca nadie se había casado de hijos de mi papá y mi mamá, nadie se había casado, yo nunca había estado en un matrimonio, entonces mi matrimonio fue como el primer matrimonio en el que yo voy en la vida. Y fue un tiempo bonito, fue como esa unión, como ese compromiso. Y bueno, ya fue una responsabilidad que adquirí, saber que contaba con una persona, que alguien que me apoyaba. Entonces fue muy bonito para mí. Fue como una restauración porque yo no tuve un buen ejemplo en la casa de mi papá y mi mamá. Entonces yo dije, tengo que romper algo. Acá se tiene que romper algo. Aquí tiene que empezar algo diferente. Yo tengo que mostrarle a mis hermanos que si se puede. Tengo que mostrarle a mis hijos. Si Dios me da hijos, tengo que mostrarles que podemos hacer las cosas diferentes.
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¿Cómo era ella contigo? Descríbemela.
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Ella era poco cariñosa. Ella no era cariñosa, todo lo contrario. Ella a mí siempre me llamó Davidcito. Y bueno, pues yo tampoco soy muy cariñoso. Y bueno, ella era como incondicional, sí era. Ella siempre estuvo pendiente, siempre ya aprendió cómo a conocerme, saber que con una sola mirada sabía que estaba bien o que estaba mal. Bueno, ¿qué le pasa? Cuénteme, hablemos, si se puede, vamos a levantarnos, ¿qué hay que hacer? Entonces fue un apoyo incondicional.
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¿Ella a qué se dedicaba? Dijiste que trabajaba como en un lugar de salud.
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Ella era tecnóloga en radiología oral. Entonces, claro, ella tenía que estar todos los días en contacto con radiación.
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¿Y esto tuvo alguna relación con su diagnóstico?
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Nunca lo pudimos comprobar. Porque uno empieza a leer estudios, uno se crea abogado, uno empieza a investigar y está científicamente comprobado que la radiación causa cáncer. Y más que de pronto en el sitio donde ella estaba trabajando no estaba bien acondicionado. Habían huecos por donde se escapaba la radiación. Entonces el médico laboral empezó a decir que existía la posibilidad, pero pues nunca se pudo comprobar. Porque nosotros decidimos como dejarlo a un lado. Alguien se levantaba a apoyarnos en esa empresa, entonces lo sacaban. El de talento humano decía, no, hagan tal cosa. No, que echaron a la persona de talento humano. Y siempre pasó eso, siempre. Hicimos como un informe, lo mandaron a la Junta Regional de Salud. Bueno, Salud, no sé cómo será eso. Entonces, la persona que estaba en la empresa dijo, ahí posiblemente le van a decir que no, pero ustedes tienen que apelar a la Junta Nacional de Nosotros no lo pudimos porque empezaron a pasar cosas donde nosotros nos desentendimos de ese tema para enfocarnos en otras cosas.
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¿En qué?
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En la salud de ella, porque la salud de ella empezó a empeorar. El primer año el médico le dice, vamos a hacer quimioterapia. Ella dijo, no, yo no voy a hacer quimioterapia. Si me muero, yo me muero completa. Y ella empezó a decir cosas que no, porque ella trabaja en el tema de la salud. Entonces, ella había visto muchas cosas, procesos de quimioterapia que de pronto no habían funcionado, entonces ella decía, ¿para qué me voy a hacer algo que no me va a funcionar? Entonces ella dijo, no, yo no me lo voy a hacer.
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¿Y tú qué opinabas de eso?
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Pues yo decía que lo que ella dijera estaba bien, yo decía, bueno, pues yo cómo la voy a obligar. Y bueno, entonces el médico nos dice, bueno, ustedes ya se casaron, no vayan a tener hijos. Y bueno, nosotros empezamos a planificar todo lo que nos dijo el médico y en contra de todo pronóstico ella queda en embarazo.
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Dios mío. Entonces
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cuando ella queda
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en embarazo,
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claro, los médicos se nos vienen encima. ¿Se
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enojaron?
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Claro, nosotros fuimos, empezamos a... Ella como que hubo un tiempo que se desentiende de su vientre. Ella no lo determinaba, duró más o menos tres meses así. porque fue una lucha y darse cuenta que estaba en embarazo y justo lo que el médico le había dicho entonces nosotros
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empezamos como ese de
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ir a la EPS exámenes, exámenes los médicos se dieron cuenta y empezaron a llamarnos, tiene que
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abortar tiene
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que
- 25:20Voz 2
abortar
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la bebé va a nacer si es un niño o una niña va a nacer deforme, no va a nacer va a nacer con cáncer entonces claro, para nosotros era muy duro y para ella fue fuerte, fuerte
- 25:32Voz 2
Muy fuerte esto.
- 25:34Voz 1
Ella
- 25:34Voz 2
cae en depresión en ese tiempo.
- 25:37Voz 1
Y según el médico, el cáncer que ya le detectaron fue cáncer de seno. Al otro seno se le pasa un tumor que empieza a crecer demasiado rápido.
- 25:49Voz 2
Y bueno, ya la verdad,
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uno la veía triste. En vez de haber avance, como que íbamos a ir ahí para atrás y para atrás. Hasta que llega un momento en que le programan la ecografía. La primera ecografía. Y entonces ella escucha los latidos del corazón de la bebé. Y dice, ay, es una niña. Mire, se le ve la cabeza, se ve no sé qué. Yo no vi nada. Yo solamente vi como una sombra y yo no vi nada. Ella decía que mire que aquí tiene la mano que se está chupando. Yo no vi absolutamente nada. Pero eso fue lo que ella hizo que se aferrara a la vida. Porque la bebé estaba normal. La bebé estaba en su vientre y Milena pierde la ilusión de vivir. Entonces después de esa ecografía ella empieza como a soñar. Dice...
- 26:31Voz 2
¿Y si tengo una niña?
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Y entonces como que empieza, sí, sí. Pero por otro lado teníamos los médicos llamándonos a decir que abortara.
- 26:39Voz 2
Ay, no, qué dualidad tan complicada.
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Entonces, después de que llegue y empiece la ecografía, milagrosamente los nuevos tumores empezaron a desaparecer. Y bueno, nosotros seguimos con el proceso, los médicos nos llamaban. Entonces ella dijo, no, yo voy a tener una medicina alternativa. Y fue duro porque nosotros empezamos con el tratamiento naturista, llegamos a un médico y él nos dice, yo voy a mantener encapsulado el cáncer hasta que la bebé nazca. De ahí en adelante tiene que hacerse quimioterapia. Lo hacemos con ese compromiso. Y pues el tratamiento fue muy fuerte. Yo la acompañaba y a ella le inyectaban en el tumor con una aguja medicamentos. Y pues era duro porque yo verla ahí yo decía pues tremendo. Bueno, la niña nace. En contra de todo pronóstico, nació bien. Y justo cuando nosotros íbamos a salir del hospital, dicen, se tiene que quedar hospitalizada, porque tienen que empezar quimioterapias. Y ella dijo, no, yo vuelvo, yo vuelvo más adelante, yo vuelvo. Y nos fuimos y duramos cuatro meses sin ir. A los cuatro meses el tumor le creció dos mil veces. ¿Dos mil? Sí, porque era un tratamiento, el tumor, según el médico, era por algo hormonal. Entonces, después de que tuvo la bebé, no sé qué tenía que ver, pero el tumor creció muchísimo. A tal punto que ella empezó a sufrir de dolor de espalda por el peso tan tremendo que tenía.
- 28:06Voz 2
¿Y cuando van al médico, qué les dice?
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Pues el señor nuevamente nos sienta en una silla y nos dice, por lo que ustedes hicieron, esa niña va a crecer sin
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mamá.
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Y fue duro porque está entre hacer respetar a su familia... Para él, nosotros éramos unos pacientes más. Pero para mí, era mi esposa, era mi hija, era mi familia. Entonces yo como que a reaccionar, yo no, hay que controlarme. Y claro, ¿qué es lo que uno hace? Pues ponerse a llorar.
- 28:38Voz 2
Y mostrándonos
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fuerte, yo sacando fuerza de donde no tenía. Yo no, tranquila, Dios tiene la última palabra, vamos a continuar, hay que seguir. y entonces
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ella que te decía digamos cuando ustedes estaban frente a los médicos y que les les decía les hacían como todos estos comentarios
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ella le tenía pánico pánico era el médico le tenía un temor porque los médicos fueron muy duros con nosotros ellos nos decían en una ocasión a mí me dice un médico me dice usted para que le mete más plata a esa señora si esa señora se va a morir
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ay no
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entonces para ella era muy duro y entonces empezamos ese tratamiento Ya empezamos el tratamiento. Pasaron las sesiones de quimioterapia y el tumor quedó pequeñito, pequeñito, pequeñito. Algo milimétrico. Entonces el médico nuevamente nos dice, el oncólogo nos dice, hay mucho por hacer. Hay muchísimo por hacer. Entonces, claro, nosotros muy contentos. A ella le hicieron una cirugía y fue duro para ella porque ya le quitaron su seno. Entonces, nosotros, cuando ella sale de la cirugía, ella sale como con pena. Yo le dije, yo no me casé por el cuerpo, yo me casé por amor. Y ya, vamos a salir y seguimos. Y bueno, entonces seguimos. Ella volvió a entrar como en confianza, ya iba sola al médico. Terminamos el tratamiento total. Y teníamos que ir a un examen, el último examen. Y ella se fue para el consultorio del oncólogo. Cuando sale me dice, me dio un dolor de cabeza terrible. Yo creo que fue por el sol.
- 30:21Voz 2
Yo le dije,
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bueno. Entonces yo me fui a trabajar esa semana. Cuando de repente me llama y yo contesto y no hablaba nadie. Entonces la mamá me dice, algo le pasó. Ella nuevamente me marca y me dice, me está temblando la cara. Ella empezó a convulsionar, la cara se le movía demasiado. Y yo llamé a un médico que es amigo y le dije, mire qué me pasa esto y esto. Claro, él se dio cuenta, él sabía qué era porque él es médico y me dijo, yo no puedo formular, váyase por urgencias. Nos vamos por urgencias y nos dicen, ella tiene un tumor en el cerebro y otro en el cerebelo, que están haciendo presión, por eso está teniendo esos movimientos. Y fue duro porque el médico nuevamente le dijo, tiene que hacerse la cirugía en la cabeza. Ella dijo, no, ¿cómo me va a hacer una cirugía en la cabeza? No.
- 31:11Voz 2
¿Cómo hace uno para manejar tantas noticias difíciles?
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Fue duro porque ella era la que me levantaba.
- 31:20Voz 2
Yo
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me bajoneaba y ella era la que me levantaba. Y ella era la que
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estaba pasando por eso.
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Sí. Porque yo, como le decía hace un momento, yo era muy emocional. Yo me bajoneaba con mucha facilidad.
- 31:33Voz 2
¿Ella qué te decía?
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Ella, yo creo que fingía ser fuerte, o bueno, era fuerte para que yo no me bajoneara. Ella era la que me decía, bueno, vamos a continuar, vamos a seguir. Entonces, ella era como la que me ayudaba y yo la ayudaba.
- 31:54Voz 2
Y cuando les dan esta noticia de la cabeza, ¿cómo reacciona ella? ¿También lo toma...? tranquila
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no fue duro para ella porque el ambiente hospital no es fácil para nosotros nosotros hasta ese momento íbamos y veníamos en el día uno podía estar bien cuando de repente se bajoneaba como que de repente empezaba a llorar pero esa noticia fue diferente porque nosotros estábamos en un entorno duro en el hospital y el médico le dice no hay que hacer cirugía
- 32:27Voz sin identificar
y
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yo le dije si hacemos la cirugía Me dijo, no, que me rajen la cabeza, no, ¿qué le pasa? Dijo, yo no me lo voy a dejar hacer. Entonces le dice, hágame radioterapias. Y entonces sí, efectivamente le empiezan a hacer radioterapias. Nosotros salimos del hospital y ya de ahí en adelante empiezan hospitalizaciones, hospitalización tras hospitalización. Y eso fue como en diciembre, antes de diciembre del 2018, como para octubre. Y nosotros empezamos todos los tratamientos que ellos nos decían, nosotros los hacíamos. Entonces, ella no conocía el mar. Y siempre soñó con ir al mar. Entonces, bueno, vamos a ir al mar a conocerlo. Y resulta que en diciembre ella empezó a caminar como mal. Empezó a caminar mal, mal. Entonces, yo le dije al oncólogo, al nuevo oncólogo le dije, ¿podemos ir al mar? Dijo, sí, no hay problema. Dijo, pero me parece raro que ella no pueda caminar. Dice, lo del cerebro no tiene nada que ver. Entonces dice, vamos a hacer una gamografía, una resonancia con contraste. Yo no sabía que era eso. Entonces, bueno, nosotros alistando el viaje, bueno, nos vamos porque ella empezó a perder la movilidad. A tal punto que quedó en silla de ruedas. A tal punto que ya después no podía sostenerse en la silla de ruedas. Entonces tocaba en la camilla. Y bueno, entonces para ese entonces estaba como perdiendo la movilidad. Y el oncólogo me llama y me dice, David, ¿usted está en Bogotá todavía? Yo le dije, sí, señor. Dijo, véngase ya por urgencias. Yo le dije, ¿qué pasó? Me dijo, acá le cuento.
- 34:05Voz 2
Bueno,
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yo llegué. Llegamos allá. Claro, y me decían, hospital, yo me descomponía feo.
- 34:09Voz 2
Uy, claro. Yo
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empezaba, yo no, pero ¿por qué yo? Y pues me correspondía a mí porque era el esposo. Claro, la familia estaba pendiente, la familia ya estaba pendiente, pero yo era el que sabía cuál era el diagnóstico, qué era lo que había... Y bueno, yo me fui para el hospital, la clínica San Ignacio, la hospitalizan y el médico llega y se me acerca y me dice, ella tiene tres tumores en la columna.
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¡Dios mío! Dice,
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el cáncer le hizo metástasis en los huesos, lo tiene regado por todo el cuerpo.
- 34:40Voz 2
¿Y eso te lo dicen delante de ella?
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No, lo más temente es que lo sacaban a uno, lo sacaban de la habitación. Pero pues, cada vez que me salían, ella decía, ¿qué le dijeron? Yo decía, vamos bien.
- 34:52Voz 2
Yo le decía,
- 34:53Voz 1
excelente, vamos bien, el tratamiento está funcionando. Y me decía, entonces, ¿por qué no puedo caminar? Entonces, muchas veces yo decía mentiras, pues yo creo que ella no me creía. Entonces, nosotros empezamos con ese tratamiento. No pudimos ir al mar. Y empieza... El tratamiento ya queda hospitalizado en casa, empieza cada vez a deteriorarse, perdió la memoria, no sabía quién era yo, no sabía quién era la hija. Entonces fue un proceso duro y nosotros como no sabíamos cómo manejar un paciente en casa, ella le sale algo que se llama escara o una úlcera en los glúteos. por estar en una misma posición, y eso empieza a crecer, a crecer a tal punto que se le ve el hueso, entonces ella empieza como a sufrir de fiebre, aparte de eso no me conocía, yo le decía a la niña, acérquesele a su mamá, porque es que ella huele a feo, porque es que el olor que soltaba esa herida era terrible. Yo nunca lo vi así. Todo el mundo me decía, mire, es que ella está mal. Yo nunca la vi mal. Yo después veía fotos y yo digo, uy, sí estuvo mal. Pero yo creo que es el amor que uno tiene que no permite que uno vea como su ser querido se ha deteriorado. Y eran hospitalizaciones tras hospitalizaciones. Yo pasaba días que no dormía. Yo salía del hospital para el trabajo, del trabajo para el hospital. El papá era en el día y yo en la noche. Y pasaron días, días así. Muchos, muchos días. La jefa me decía, se nota que no ha dormido, vaya a dormir un rato. Yo le decía, listo, sí señora. Yo, la última hospitalización que se dio, yo la saqué porque yo llegaba ya como no hablaba.
- 36:33Voz 2
Se deterioró demasiado. Perdió la memoria.
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Entonces, yo llegaba y pues los papás hacían lo que podían.
- 36:39Voz 2
Sí.
- 36:39Voz 1
Y yo llegaba y la veía toda como incómoda en la cama, así. Y yo decía, ella está mal. Y yo la acomodaba y me decía,
- 36:47Voz 2
ay. Ay, no. Claro, yo le
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decía, ¿desde qué horas está así? Me decía, no, pues ahí está. Yo, no, no está bien. Ella empezó, ella le entró líquido en los pulmones, entonces ya no podía respirar bien. Yo, ella no puede respirar bien. Y era, llévela para el hospital. El último día que yo me la llevo para el hospital, yo llamé a una ambulancia, las ambulancias no llegaban. Y hasta que por fin llegó, yo saco, sacamos la camilla y la niña está en la puerta y la niña se queda mirándonos. Y yo creo que para ella fue muy duro porque esa fue la despedida de la niña, de su hija. Entonces la niña está en la puerta y se queda mirando la camilla y nos hace así. Ese fue el último día que la niña vio a su mamá. Yo me voy para el hospital y yo le digo, yo siempre tuve esperanza de que ella se iba a levantar. Llegamos al hospital, nos cambiaron de hospital, llegamos al hospital San Carlos y empezó el tratamiento. Ella le dijeron que tenía huesos de cristal, que ya nada que hacer. Y me dieron, tuve la oportunidad de irme para la casa porque mi hermana me cubrió en el hospital. Y yo llego a la casa y el papá me dice, me golpea en la habitación y me dice, David, nos toca irnos para el hospital.
- 38:04Voz 2
Dios mío.
- 38:04Voz 1
Entonces yo le dije, ¿por qué? Me dijo, está mal. El médico dijo que tenemos que ir. Yo le dije, no, tranquilo, eso no pasa nada. Tranquilo que eso no le va a pasar nada. Vaya, duerma. Él se fue. Al momento vuelve y me dice, está mal. Nos toca irnos. Yo le dije, no, no pasa nada, tranquilo.
- 38:24Voz 2
¿Pero tú decías esto como por una forma de negación o estabas hablando desde la fe? ¿Qué sentías para dar esa respuesta?
- 38:32Voz 1
Yo creo que hubo parte de las dos. Yo siempre tuve fe que se iba a levantar, pero también negación porque personas se me acercaron. Yo les decía después, venga, porque nunca me dijeron. Me dijeron, usted no lo permitía. Uno le decía y usted se ponía molesto.
- 38:46Voz 2
O sea, cuando te daban como los diagnósticos.
- 38:47Voz 1
Sí, cuando alguien me decía que había la posibilidad de que ella falleciera, yo decía, no, no, se va a morir. Es que ya usted le está dando algo. ¿Cuál es el problema? Y si la tengo que tener así toda la vida, no hay problema. Y si la tengo que atender, yo no leo ningún problema. Entonces, llega la tercera vez el papá y me golpea en la habitación. Y entra y suspira profundo y me dice, Milena está agonizando. En ese momento yo me di cuenta que la cosa era seria. Yo en ese momento lo único que hice fue arrodillarme y yo le dije, Señor, gracias por estos cinco años, porque fueron cinco años de casados. Yo le dije, gracias por estos cinco años, gracias porque esta mujer me formó como persona, me enseñó a creer, Dios la usó para restaurar cosas en mi vida. Y yo le dije, Señor, hoy se la entrego. le dije con ella o sin ella yo le voy a servir con ella o sin ella yo lo voy a amar le dije sin condiciones y yo le dije solo le pido que no me deje solo con esta niña porque yo que voy a hacer termino de hacer esa oración me levanto el papá llega golpea en la habitación y me dice Milena acaba de morir
- 39:53Voz 2
Dios mío
- 39:54Voz 1
y bueno nosotros nos vamos para el hospital llego yo allá entonces yo estaba como yo pensé que estaba dormido y durante casi un mes yo pensé que estaba durmiendo que estaba soñando
- 40:02Voz 2
claro es que es un choque muy fuerte Yo llego al hospital
- 40:07Voz 1
y entonces yo como hablo con todo el mundo, a todo el mundo le busco conversa. La guarda me dice, no me diga que fue su esposa la que falleció. Yo le dije sí. Yo llegué como en shock. Yo dije, no, bueno, se hizo la voluntad de Dios, seguimos. Cuando yo veo el cuerpo ahí, yo me acerqué, yo le daba puños al cuerpo. Yo decía, ¿por qué? ¿Qué le pasa? ¿Por qué me deja con esta niña? ¿Yo qué voy a hacer con esta niña solo? Reacción. Entonces los vigilantes me agarraron y la doctora dijo, no, no, no, suéltelo. Es parte del duelo. Él tiene que vivir su duelo. Y bueno, yo llegué a la casa y yo me sentía terrible. Yo llego a la casa y yo dije, ahora el desafío, ¿cómo le digo a la niña? Ay,
- 40:44Voz 2
no.
- 40:45Voz 1
Yo dije, ¿cómo le digo a la niña que la mamá falleció? ¿Cuántos años tenía la niña? Cuatro. Entonces, al día siguiente me dijeron, bueno, el procedimiento, el protocolo es que usted tiene que venir acá al hospital, contactarse con la funeraria. Y bueno, yo dije, si yo me voy, yo llamo a una muy buena amiga y me dice, si usted no le dice las cosas... con la sutileza y el amor de papá, otra persona se la va a decir como caiga. Entonces yo le aconsejo que le diga. Y yo dije, ¿yo qué le digo? Entonces la niña Díaz Santa me ha contado que ella había tenido un sueño donde estábamos en la iglesia y que la mamá brincaba y se reía. Dice, ¿y bailaba? Entonces yo le dije, hija, ¿Se acuerda el sueño que tuvo con mamita, que mamita bailaba? Me dice, sí, ¿qué pasó? Yo le dije, hijita, mamita murió. Entonces ella me dice, bueno, y se arropó. Yo me fui, yo ya le dije, traté de decírselo con la más sutileza que pude. Llegó al hospital, entonces me dicen, bueno, el protocolo es que se contacte con la señora de la funeraria. Me dice, tiene que hacer el reconocimiento del cadáver. Y yo dije, pero si es que ella murió acá, mire, murió en la camilla tal, ella está ahí. Entonces me dice, parte del protocolo. Yo le dije, pero yo no voy a entrar, porque era entrar a la morgue. Y yo le dije, no, yo no voy a entrar. Me dice, mandamos al papá. Yo dije, no, pero como el papá va a ver a la hija así. Le dije, no, yo voy. Y le digo a la señora, yo entro, pero me acompaña, no me vaya a dejar solo. Claro, yo estaba mal. Y entonces ella me dice, listo, no se preocupe. Me agarró de un brazo, entramos.
- 42:26Voz 2
¿Quién era la señora?
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La de la funeraria.
- 42:29Voz 2
Sí.
- 42:29Voz 1
Porque ellos iban a recoger el cadáver. Entonces, llego yo a una parte y ella me dice, hasta aquí llego yo. Y yo dije, uy no, pero cómo me dejar en la mitad del camino, yo sigo solo. Me dijo, sí, aquí en adelante usted sigue solo. Y literal, eso sé. En ese momento como que empecé a seguir solo. Y llego, traen la camilla. estilo película, le bajan la sábana y yo la veo. Yo quedé en shock. Bueno, salga de ahí, vayas a hacer papeles a la funeraria, a la notaría, vaya firme y firme. Y bueno, yo pensé que yo estaba durmiendo y pasan días donde yo siento que en algún momento me voy a despertar. Y bueno, lo más tremendo es que me dan unos días de licencia por calamidad. Pero yo después tengo que seguir como si nada, como mi vida, como si nada, como si nada.
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David, ahorita mencionabas lo del sueño de tu hija. Ella te dio detalles, que soñó con la mamá bailando, pero de pronto en algún momento te dijo que se la imaginó en el cielo este sueño o simplemente...
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Ella me dijo que la había visto en la iglesia, porque mi hija ama ir a la iglesia. Desde pequeñita, desde bebé está en la iglesia. Entonces yo me metí por ese lado. Yo le dije, ahorita le está danzando el papito Dios, pero en el cielo. Cuando yo llego a la casa, ya después de que hicimos todos los procesos de la funeraria, llego a la casa y
- 43:57Voz 2
yo la veo normal. Mi
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hija se reía, brincaba, todo. Yo dije, ¿será que no se acuerda? ¿Será que está dormida? Y yo le dije, hijita, ¿y mamita dónde está? Me dice, ahora está en mi corazón. No me dijo más nada. Y yo dije, bueno, sí se acuerda. Entonces, hasta partir de ese momento, yo empiezo a dedicarme a mi proceso. Yo decía, venga, pero es que nadie me entiende. Nadie sabe lo que yo estoy viviendo. Entonces, yo me dedico como a mí, lo que yo estoy viviendo. Y muchas veces yo de pronto pasé por grosero, porque alguien se me acercaba y me decía, ¿cómo estás? Yo decía, mejor imposible, estoy súper bien. Pero yo por dentro estaba destruido.
- 44:34Voz 2
Estabas como disfrazando todo ese dolor.
- 44:38Voz 1
Y bueno, se me acercó muchísima gente. Yo sentí el respaldo de Dios, el acompañamiento de las personas de mi congregación. Siempre estuvieron ahí. Pero cuando ellos se iban, cuando quedaba yo solo en la habitación, es que me encontraba con mi realidad. Entonces yo empiezo a refugiarme en mi niña. Como que yo andaba con mi niña para todos lados, para arriba se vuelve mi compañera. Yo andaba con mi hija toda hora como espelucada. Yo no sabía peinar. Y la solidaridad de las mamás, entonces yo creo que la miraban y decían, venga mamita, entonces empezaban a peinarla. Yo cada vez que llegaba a visitar a alguna familia, la mujer de ese hogar se convertía como ese día en la mamá de la niña. Venga mamita, ¿cómo está? Venga, le corto las uñitas, venga la peino, la consentían. Entonces fue un tiempo muy bonito en ese sentido de ver como el apoyo, el apoyo de las mujeres, de las mamás. Y bueno, pues, pero yo seguía con mi proceso. Yo seguí mi vida trabajando y hubo cambio de coordinador. La jefe que estuvo en mi proceso, ella se fue pensionada y llegó un nuevo coordinador. Y yo trabajaba en la alcaldía mayor, en la atención al ciudadano. Y llega el nuevo coordinador y me dice, David, me di cuenta de su proceso. Hermano, lo siento mucho. Cuénteme. Me dice... ¿Usted le ha hecho exámenes a la niña para ver si ella tiene cáncer? Ese día él me dice eso y yo me descontrolé.
- 46:08Voz 2
Y yo le
- 46:08Voz 1
dije, pues sepa que ella no tiene nada, ella no le va a pasar nada. Ella está bien. Y yo le respondí re feo. Y él dijo, qué pena. Él no lo dijo de mala intención,
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pero mi
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corazón estaba herido. Y entonces yo empiezo, duré ocho meses. Yo me acostaba y sentía que iba a amanecer muerto. Yo decía, ¿qué tal? Y era como una carga muy fuerte porque yo decía, mi hija había perdido a la mamá y ahora el papá. Y yo empiezo, yo no podía dormir, pasaban horas así. Y fue un tema durísimo. Yo empezaba a tener malos pensamientos, pensamientos me bombardeaban. Volvió la depresión, volvió la ansiedad, volvieron ataques de pánico, me daba miedo todo. Yo sentía temor de todo.
- 46:47Voz 2
¿Y no tuviste ahí acompañamiento en salud mental en ese momento?
- 46:52Voz 1
A mí me la ofrecen más adelante, pero digamos que sí tuve un acompañamiento. Porque digamos que en mi congregación hay personas espirituales, pero también que manejan los dos temas, el espiritual, pero también el psicológico. Entonces fue un apoyo, fue un apoyo, pero bueno, fue duro. Habían pasado como 8 o 15 días y se me acercan las personas de mi grupo de la iglesia y me dicen, bueno, tenemos que ir a hacer aseo. Tenemos que ir a hacer aseo a su casa. Entonces yo le dije, bueno, vamos a hacer aseo. Estaba muy reciente. Llegamos al apartamento y claro, ese apartamento se había comprado sueños, metas, proyectos. Ella tenía bolsos que nunca usó, ropa que nunca usó. Entonces ellos empiezan y dicen, esto va a doler, pero hay que hacerlo. Y empiezan a recoger los bolsos, empiezan a recoger los zapatos. Y yo estaba bien. Y yo decía, sí, bien. Cuando de repente yo me ponía a llorar. Alguien ahí me abrazaba y me decía, ya, tranquilo. Listo, bueno, continuemos. Otra vez me ponía a llorar. Y eso fue como un ascensor ese día. Subo y bajo el estado de ánimo. Pero ahí empieza como la restauración. Porque yo conozco una amiga que el esposo lleva más de ocho años de haber fallecido y ella lo llora como si hubiera sido el día antes. Entonces muchas veces nos aferramos a ese tipo de cosas. Ellos me dijeron, tiene que sacarlos si usted no va a sanar, porque usted la va a seguir esperando. Y claro, yo no volví por ahí a ese apartamento. Yo dije, no, yo no vuelvo allá. Y yo me cambié de casa, de todo. Entonces empecé a vivir con los abuelos de la niña. Y pues en un momento ellos como que empiezan como con ganas de que la niña se quede con ellos, que yo tengo que continuar mi vida, pero pues que la niña, que la niña tiene. Yo los entiendo, porque mi hija perdió a la mamá, yo perdí a mi esposa, pero ellos perdieron a la hija.
- 48:44Voz 2
entonces ellos
- 48:44Voz 1
querían como la niña y llega el momento en que yo dije no yo me voy y ellos me dicen no si se va a ir pues la niña se queda entonces empezamos como con choques con ellos porque pues yo los entiendo no fue fácil para ellos ellos empezaron a decirle a la niña Milena chiquita y a mí me molestaba eso yo decía no ella no va a reemplazar a nadie y puede que yo haya pasado de grosero entonces yo me cambié de casa Y empiezo a vivir solo, me tocó aprender a cocinar, me tocó aprender a ser papá, a ser mamá. Yo busco un colegio donde no celebren el Día de la Madre. Yo dije, no, yo no quiero que les celebren el Día de la Madre a la niña, porque imagínense la niña viendo que todos tienen mamá menos ella. Entonces, yo traté como sobreprotegerla.
- 49:23Voz 2
¿A qué edad quedaste viudo?
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A los 32. Uy,
- 49:28Voz 2
David, mira que uno normaliza, ¿no? Yo te estoy escuchando tu relato. Y uno va imaginando, ok, cuando uno tiene vivos a sus seres queridos, a una mamá, a un papá, ese tipo de cosas jamás se pasan por la cabeza. Pero mira esos pequeños detalles. Buscarte un colegio donde no celebran el Día de la Madre. Para ti era relevante e importante.
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Sí, claro. Yo empiezo como a cuidarle el corazón a mi hija, según yo.
- 49:58Voz 2
Sí.
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Era lo que yo creía que era conveniente. Y entonces yo me voy a vivir cerca a la casa de ellos, de los abuelos. Y empiezo a dedicarme a mi proceso. Empiezo como la restauración de mi vida. Pero también estaba mi hija. Y bueno, yo sigo. Y llega el momento en que, en ese tiempo, yo dije, lo que no pudimos hacer con la mamá, vamos a hacerlo con la niña. Y nosotros nos fuimos para el mar. Nos fuimos a conocer al mar. Yo les dije, la niña, la mamá no pudo conocer, pero bueno, nos fuimos los dos. Y fue bonito porque en ese tiempo nosotros vemos como personas decían, venga, yo tengo casa en Cartagena. ¿Qué decía allá donde mi mamá? Y fue bonito porque vimos el respaldo de todos, vimos el amor. Yo tenía una cantidad de deudas en ese entonces, pero bueno, Dios hizo milagros en mis finanzas y ahí me estabilicé y nos vamos. Cuando nosotros llegamos a Bogotá, empieza a sonar algo que se llama el COVID y nos encierran. Yo me quedo sin trabajo, 13 meses. Y en ese momento, bueno, no nos dejaban salir. Después del tiempo ya empiezan como que no, que ya pueden salir una hora. Entonces yo no voy a ir a sacar a la niña porque ese día no sale. Entonces la niña, no, que vamos ahora al parque. Y cogemos una carpa y nos vamos para el parque. Caminamos menos de dos cuadras y la niña me dice, ay, estoy muy cansada. Y yo la mire, yo la vi pálida. Y yo dije, algo está mal. Entonces me fui para un centro médico y le dije, venga, ¿me puede tomar exámenes a la niña? Le toman los exámenes y espere, y espere. Yo dije, no, yo me voy. Entonces el médico me dijo, yo le recomiendo que espere. Entonces llego ahí donde la, nuevamente yo voy, llevo a la niña a la casa. Porque ya se nos acababa la orilla y si nos encontraban por fuera, de pronto nos ponían un comparendo pedagógico. Entonces yo llego al centro médico ya sin la niña. Y le digo al médico, el médico me dice, hermano, es grave. La niña tiene 5, la hemoglobina está en 5%. Yo le dije, ¿y eso qué es, bueno o malo? Me dijo, lo normal es de 12 para arriba, 12.7 para arriba. Y yo le dije, ¿eso qué quiere decir? Le dijo, que si usted no se lleva a la niña para el hospital, a la niña se le muere.
- 52:13Voz 2
Uy, no. Y yo dije, Dios mío, ¿y ahora?
- 52:17Voz 1
Él me dijo, váyase para la clínica Santa Fe. Y nos vamos para allá. Y pues allá no tenía convenio con compensar. Nosotros llegamos ahí. Y era duro. Porque, ¿sabe qué día era? Justo ese día. Ese día, por fecha, la mamá cumplía un año de haber fallecido. 19 de junio del año 2019 ella fallece. 19 de junio del año 2020, yo con mi niña en la clínica.
- 52:40Voz 2
Uy, qué fecha tan fuerte.
- 52:42Voz 1
Entonces, bueno, en ese tiempo nosotros como congregación estábamos reunidos, orando. Y de repente, quien estaba dirigiendo la reunión, yo no le había contado nada a nadie. Él dice, tengo un mensaje para David y para Saily.
- 52:56Voz 2
Saily es tu niña.
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Mi hija me dice, Dios les dice que no están solos, que ustedes en este tiempo lo van a conocer como padre, ustedes no van a estar solos, a pesar de que han vivido situaciones difíciles, van a salir de esta. Y yo le escribo y le digo, no, si es que imagínense que estoy en la clínica con la niña y posiblemente la niña tiene leucemia. según lo que el médico me ha dicho, estoy esperando exámenes. Entonces en ese tiempo el grupo empieza a orar, empieza a orar, a cubrirnos en oración. Nosotros el día siguiente nos mandan para el Hospital de la Misericordia. Llegamos allá y yo cuando iba en la ambulancia recordé las muchas veces que iba con la mamá. Yo decía, ay Dios mío, ¿otra
- 53:36Voz 2
vez? Claro, se te vino a la mente esa imagen.
- 53:40Voz 1
De nuevo, yo decía, venga otra vez y ahora con mi hija. Entonces llegamos al hospital. Y yo tenía la fecha y decía, no, no va a pasar nada, todo va a estar bien, todo va a estar bien. Empiezan a hacer exámenes y exámenes y exámenes. El 23 de junio le hacen el último examen. La duermen totalmente. Y yo cada vez que los niños para poder que se dejen hacer los tratamientos, a ellos tienen que dormirlos todos, si no, no se dejan. Entonces yo cogía a mi niña y me la colocaba acá. Y yo le sobaba la espalda y le decía, tranquila, papá está acá y todo va a estar bien. Yo siempre le decía eso. Terminaba ese examen y para mí fue duro ver a mi niña en una camilla dormida totalmente. Fue duro, duro, duro. Y llego y sale ese examen y dicen, bueno, papá, aliste todas sus cositas, las cositas de la niña, que vamos para el CCI. Yo le dije, ¿qué es eso? Dice, el edificio, el centro de cáncer infantil.
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¡Ay!
- 54:36Voz 1
Uy, a mí se me aceleró el corazón. Yo dije, no, pero es que mi niña está bien. Ella dice, sí, tranquilo, que si el examen sale bien, le damos salida, pero por ahora toca, ya queda una camilla.
- 54:46Voz 2
Cuando tú escuchas de nuevo esa palabra cáncer, David, otra vez visitándote a ti.
- 54:53Voz 1
Para ese momento fue duro, para ese momento yo nuevamente estaba en shock. Yo nuevamente sentía que me iba a despertar en algún momento.
- 55:01Voz 2
Pero tú siempre como que te ponías como tal vez una coraza, tratando como de normalizar y tragabas todo ese dolor.
- 55:10Voz 1
Sí. No
- 55:13Voz 2
exteriorizabas.
- 55:14Voz 1
No, yo la niña, porque yo siempre me la pasaba con la niña porque no había quien nos visitara, porque todos estábamos encerrados. Ya empezaron como a permitir, en el hospital tocaba que alguien estudiara 24 horas y pues no teníamos quién. Quien fuera las 24 horas, porque la mayoría de personas trabajan. Entonces, nos llevan para allá. Al día siguiente, como a las 8 de la mañana, la niña ya se había despertado. Golpean en mi habitación. Y entra una oncóloga y me dice, ¿qué sabe papá? Cuando me dice, ¿qué sabe papá? A mí el corazón se me puso a mí. Y yo le dije, no doctora, pues que estamos esperando un examen para determinar si la niña tiene leucemia o no. Me dice, salgamos. Y la niña estaba sentada en la camilla. Cuando me dice, salgamos, la niña me sigue con la mirada. Y yo empecé como a temblar las piernas. A mí me dio de todo en ese momento. Me lleva a una sala y llama al psicólogo. Cuando yo digo que llama al psicólogo, yo digo, ¿qué está pasando? Y me dice, papá, el examen ya salió. Y salió positivo. La niña tiene leucemia. En ese momento yo empecé a llorar y lloré y lloré. La doctora lo único que hizo fue ponerse a llorar conmigo, me agarró la mano y me dice... Papá, siento muy fuerte en mi corazón decirle de parte de Dios que usted no está solo. Usted en este tiempo va a conocer a Dios como papá, que era lo mismo que me habían dicho la reunión del 19. Y yo decía, sí, muy bonito. Ella me dijo, mire, el tratamiento es así, así. Y yo lloraba y lloraba. Entonces llegó el psicólogo y yo le dije, mire, no quiero nada, no quiero que me hable. Entonces me dice, pero tenemos que ayudarlo. Yo le dije, no quiero. Entonces me dice, pero tengo que ayudarlo. Yo le pegué el grito. Le dije, es que no entiende, que se vaya, yo no quiero nada con nadie, que se vaya. Me catalogaron como problema por eso. Después me mandaron el psiquiatra. ¿Papá
- 57:08Voz 2
problema?
- 57:08Voz 1
Sí, porque yo fui como grosero en ese
- 57:10Voz 2
momento. No, pero es que estabas atravesando mucho.
- 57:14Voz 1
Y entonces la doctora me dice, empieza a darme el calendario, mire, vamos a hacer estas quimioterapias, esto, esto. Y yo le dije, doctora, por favor, no nos dejes solos. Yo viví un proceso hace menos de un año. Hace un año. Y los médicos han sido muy duros con nosotros. Yo le dije... le puedo decir que usted es la única doctora que nos ha tratado diferente. Entonces ella me dijo, tranquilo papá, acá vamos a estar, somos siete profesionales con calidad humana. Si uno trata mal a los niños, los niños no se dejan hacer nada. Y me dijo, tranquilo, ustedes van a ser testimonio de vida y ustedes van a levantar a otras personas, ustedes le van a mostrar a las personas que hay esperanza. ustedes van a testificar que Dios sana. Y también esas personas que sufren de depresión, personas que sufren esto. Ella me dijo una cantidad de cosas que yo no me acuerdo. Me dijo, sé que esta conversación se va a acordar del 10%. Acuérdese de esto, no se acuerde de nada más.
- 58:09Voz 2
Me imagino lo complicado que puede ser cuando te están dando estas noticias y las demás personas se le acercan a uno. Sin mala intención, siempre con el fin de darle a uno aliento y acompañamiento. Pero del otro lado está una persona que realmente no va a recibir esa información, es que ni siquiera le va a quedar en la mente. Eso siento que era lo que te estaba pasando a ti.
- 58:33Voz 1
Sí, eso me pasa en ese momento. La doctora empieza a hablarme y yo solamente veía que movía los labios.
- 58:38Voz 2
¡Claro!
- 58:39Voz 1
Yo solo veo que mueve los labios y ella me dice quédese con este 10%. Ese día justo cumpleaños, mi papá dijo, nunca se le olvide esta fecha, 24 de junio del año 2020. Y empiezan a marcarme y yo no quería hablar con nadie. Yo llamé a una muy buena amiga y le dije, no quiero hablar con nadie, por favor dígale esto, el examen salió positivo, nos toca quedarnos hospitalizados acá 39 días, ahí nos dan de alta y nos toca seguir el tratamiento. Entonces, ella dijo, bueno. Y yo de repente estaba bien. Cuando me bajoneaba, subía, bajaba, subía, bajaba. Todo el día fue así. Eran como las diez y media de la noche más o menos. Yo había pasado todo el día, aparecí. Y yo acosté a la niña. Y en ese momento ya no pude más. Yo me tiré al piso. Y yo lloraba y cogía el piso y le daba puños y puños. Y yo decía... ¿Por qué? ¿Por qué yo? Lo primero que uno se pregunta, ¿por qué yo? ¿Por qué? Y yo le dije, en ese momento me acordé una oración que yo había hecho un año antes. Y yo le dije, Señor, hace un año le entregué la mamá a mi hija. Y le dije que sin condiciones. Y hoy nuevamente, Señor, le entrego mi hija. Si se la tiene que llevar, yo se la entrego. Le dije, Señor, pero esto me dolió. Le dije, lo otro fue durísimo. Le dije, pero esto, yo siento que esto está por encima de mis fuerzas. Y Señor, si se la tiene que llevar, yo se la entrego. Con ella o sin ella, yo le voy a servir. No me voy a volver una mala persona. Yo no le pongo condiciones a mi servicio ni a mi amor. En ese momento yo siento que alguien empuja la puerta. Yo pensé que eran las enfermeras, porque como ellas llegan con su carro y empujan y prenden las luces, alguien empuja la puerta. Y pues yo estaba tirado en el piso. Yo me senté en el sofá, porque ya nos daban un sofá para que durmiéramos, para el acompañante. Y yo me senté en el sofá, yo me pongo la mano en esta posición sobre la rodilla y yo era llore y yo dije que no me vayan a decir nada. Porque de pronto yo reacciono mal, porque de pronto les digo cosas que pueden ser ofensivas. Que no me vayan a decir nada. Cuando se empieza a acercar alguien y se me para de frente.
- 1:00:48Voz 2
A mí me dio susto abrir los ojos.
- 1:00:51Voz 1
Yo decía, bueno, que no vayan a decir nada. Cuando de repente siento que alguien se sienta al lado y el sofá se hunde. Y esa persona que estuvo ahí llegó y me abrazó. Lo mismo que yo hice el día antes con la niña. Yo le puse el mentón en su hombro, me soba la espalda y me dice, tranquilo, papá está acá y todo va a estar bien. Y yo llegué, mire, yo no sé... Si pasó una hora, no sé si pasó cinco minutos, diez minutos. Cuando yo reaccioné, yo no vi a nadie. Y yo dije, yo me estoy volviendo loco.
- 1:01:21Voz 2
No, ¿qué
- 1:01:21Voz 1
es esto? Yo dije, yo me estoy volviendo loco porque yo no vi a nadie. Te escuchaste una voz. Escuché una voz. ¿Masculina? Sí. No solamente escuché la voz, sino que sentí la persona que se sienta ahí al lado y esa persona me abraza. Entonces yo digo, yo cojo el teléfono y llamo a una muy buena amiga que ha estado muy pendiente del proceso y le digo, Me pasó esto, mire que alguien entra, se sienta, me abraza y me dice, ¿y no sabe quién es? Entonces yo ahí exploté. Si yo supiera quién es, yo no le estaría marcando para preguntarle. Dijo, David, era el Señor, era Dios. Y yo le digo, ¿y si era Dios por qué se murió la mamá y la niña? Yo le decía, ¿y si era Dios por qué mi niña le detectan leucemia? Yo le decía, porque si fue Dios, ¿por qué me quedé sin trabajo?
- 1:02:15Voz 2
Me
- 1:02:15Voz 1
dice, mira, yo no tengo ni idea. Lo que sí sé es que Dios ya tomó el control. Y yo le dije, me cuelga. Y entonces yo empiezo a timbrarle como para pelear. Y no me contestó. Y bueno, ya al día siguiente yo amanecí normal. Ya le iban a hacer la quimioterapia. Empezaron a prepararla. Le hacen unos exámenes y una de las doctoras me dice, David, milagrosamente las células cancerígenas desaparecieron. Y yo le dije, ¿sí? Me dijo, sí. Y yo le dije, ¿eso qué quiere decir? Me dijo que la niña ya no tiene leucemia.
- 1:02:50Voz 2
Dios
- 1:02:50Voz 1
mío. Me dijo, pero no estará pensando en llevársela. Me dijo, porque estos procesos son muy comunes, eso suele pasar y ya cuando vuelven ya no hay nada que hacer. Yo le dije, no doctor, hay que hacerle el tratamiento. Y claro, nosotros empezamos el tratamiento, la niña se le cayó el cabello, fue un proceso durísimo. Yo era mi hija, cada vez que la chuzaban, las venas se le pusieron muy delgaditas, ver sus bracitos morados, para mí fue muy duro. Y esa noche que yo le digo que escuché esa voz, yo decía, si mi niña se va, mi niña se convirtió como en mi refugio todo ese tiempo. Nuevamente empiezo a sufrir depresión, ansiedad y ataques de pánico. Y fue muy duro para mí porque el ambiente hospital no era fácil. Y empezamos el tratamiento, empezamos el tratamiento, milagrosamente Dios la sana. Y mi hija fue totalmente sana. Esa noche el Señor sanó mi niña. Pero estamos saliendo de ese proceso cuando a mi papá le detectan cáncer. Yo decía, Dios mío, pero todas contra mí. Yo decía, pero una tras otra. ¿Qué empieza uno a pensar en un caso de eso? Bueno, la mamá y la niña, cáncer. La niña, leucemia. Mi papá, cáncer. ¿Será que sigo yo? empiezo a sufrir ataques de pánico de nuevo. Y fue un proceso duro.
- 1:04:07Voz 2
¿Cómo se manifestaban esos ataques de pánico en ti?
- 1:04:11Voz 1
Yo estaba así de repente cuando yo comenzaba, como así, yo sentía temor, yo sentía que alguien me estaba persiguiendo, yo sentía miedo a salir, yo tenía miedo al futuro, miedo al pasado, miedo a que algo le pasara a la niña. ¿Cómo sería el temor que yo permitía? Que cada vez que íbamos a salir con la niña, íbamos a salir a un parque y yo le decía, mamita, tienes que empacar medicamentos para el dolor, empaque termómetro, empaque esto, esto. Y para la niña se volvió normal eso.
- 1:04:38Voz 2
Se te volvió, claro, una obsesión por cuidarla.
- 1:04:41Voz 1
Entonces... Una amiga me dice, venga, ¿no cree que le está colocando algo incorrecto a la niña? Usted le está transmitiendo algo incorrecto. La niña está bien, Dios la sanó esa noche, los médicos lo han dicho. Y yo decido hacerle caso, pero encontré mi voluntad. Sin embargo, yo dije, no, pues el termómetro, si no lo voy a botar. Pero el resto, sí, los medicamentos, yo empecé como a dejarlos de lado. Y en ese proceso de hospitalizaciones fue duro, porque... Por lo general siempre van las mamás al hospital a acompañar a sus hijos. Las mamás son las que van y llevan a los niños a su tratamiento, a las quimioterapias. Y yo era el único papá.
- 1:05:22Voz 2
Y nos tocaba muchas veces hospitalizaciones.
- 1:05:26Voz 1
Entonces en todas las habitaciones, a todos nos dan una habitación. Y entonces pasaban, era un grupo como de siete, ocho. solo hombre yo y el resto solo mujeres íbamos a comer al restaurante porque nos tocaba comprar todo porque no nos daban y yo sin trabajo entonces yo me volví como el mentor cada vez que ellas tenían como una dificultad como que los niños se agradaban me llamaban a mí no es que mire que ore hable con Dios usted habla con Dios venga diga algo haga y entonces yo empecé ya las cargas de ellas también y yo vi morir niños, y para mí fue duro, duro, porque eran amigos de mi hija, y las mamás también,
- 1:06:11Voz 2
uno se vuelve conocido allá,
- 1:06:14Voz 1
entonces era durísimo ver que, no, que falleció tal niño, no, que falleció, y yo decía, Dios mío, que será, que no me vayan a tocar a mi niña, entonces fue un proceso duro, fueron dos años duros,
- 1:06:26Voz 2
¿Dos años en hospitalización permanente?
- 1:06:28Voz 1
En dos años duró el tratamiento. Nosotros hoy día vamos a cada cinco meses, pero ya a control. Ya después va a pasar cada año, después cada cinco años. Pero al principio era cada 15 días en hospitalizaciones, quimioterapias diarias.
- 1:06:45Voz 2
Cuando tú cuentas que eran puras mujeres, puras mamás, y tú eras el único papá en esos escenarios, ¿en algún momento llegaste a pensar en el papel de nosotras las mujeres, en el papel de las madres?
- 1:06:59Voz 1
Siempre. Siempre porque yo he tenido admiración por las mujeres. Yo digo, las mujeres son muy guerreras. Ellas quedan solas y ellas colocan sus niños a jardines, se van a trabajar y ellas se la guerrean. Pero cuando a mí me pasa que yo quedo solo con mi hija, yo digo, a mí se me acabó el mundo. Es como si hubiera desaparecido el piso y yo hubiera quedado en el aire y yo no sabía qué hacer. Yo no sabía para dónde coger. En ese tiempo yo no sabía ni siquiera cocinar bien. No sabía cómo cuidar a mi hija. Entonces fue muy duro. Y yo digo, mis respetos para la mujer es porque ellas se la guerrean.
- 1:07:34Voz 2
Cuando te anuncian la noticia de tu papá, ¿qué empieza a pasar con él?
- 1:07:39Voz 1
Fue tremendo porque la relación con él no fue buena. Ya había pasado tiempo donde yo ya había desarmado el corazón, pero tenía ciertos resentimientos. Pero cuando a él lo hospitalizan, lo traen acá a Bogotá y yo voy y le dicen, háganse la primera quimioterapia. Y yo lo veo en una silla justo que le iban a hacer minutos antes de que le hicieran la quimioterapia y yo lo vi tan indefenso.
- 1:07:59Voz 2
Yo dije, no, mi papá en estas...
- 1:08:05Voz 1
y él me mira con esa tristeza, y nuevamente como que me llaman aparte, mi papá mirando, cada vez que llaman al familiar del paciente, saben que algo van a decir, que algo que no está tan bien, y le empiezan a hacer las quimioterapias a mi papá, y me dio duro, me dio duro porque a él se le cayó el cabello, fue durísimo, fue muy duro para él. ¿Tu papá vive? No, él fallece un año después, no alcanzó el año, lo diagnostican como en septiembre del 2021 y en marzo del 2022 él fallece era el último ya dijo no yo no me quiero hacer más nada y fue tremendo porque en Bogotá pues se me vino mi mamá y mi papá entonces mi papá llegó a vivir a la casa conmigo a mi casa y dijeron bueno como su merced no está trabajando entonces va a cuidar a mi papá y pues la relación mía con mi papá no había sido buena Yo me acordaba, pues, cuando él me dijo que me fuera a la casa, las cosas que habían pasado. Pero mi hermana me decía, no, él no es una mala persona. Y yo verlo ahí, y fue, se puede decir que fue uno de los mejores meses de mi vida. Hablábamos y hablábamos y hablábamos y nos reíamos y hablábamos. Y ya, él después se fue y dijo, no, yo no vuelvo porque no se quiso hacer más tratamiento, porque estaba muy mal. Mi hermana me dice, tienes que ir a visitar a mi papá. Yo le dije, yo voy por ahí unos 15 días. Me dice, tienes que ir antes, porque yo creo que se muere antes. Y yo me fui. Y él no conocía a nadie, él perdió la memoria. Cuando yo llegué, él me conoció. Y me dice, yo le dije, papá, yo vengo a pedirle perdón. Porque yo me fui y yo lo dejé botado. Yo le dije, yo no fui un buen hijo, yo lo juzgué, pero yo nunca me di cuenta que su merced tampoco tuvo amor. Usted no me podía dar de algo que no tuvo. Entonces él se despierta y me dice, yo no tengo nada que perdonarle. Usted me tiene que perdonar. Yo lo saqué. Usted era un niño cuando yo lo saqué. Yo fui violento con usted. Yo no fui un buen papá. Y yo le dije, no papá, sin condiciones, no. Ese día hicimos las paces, nos abrazamos. Y yo dije, no. Años antes yo decía, no, cuando mi papá fallezca a mí me hará igual. Y me dio duro, me dio duro cuando mi papá falleció. Y fue tremendo porque él no me podía dar de lo que no tenía. Él no tenía amor porque él no lo tuvo. Entonces no podía transmitir. Y la recomendación es que me digas cuando yo ya me voy a ir. Yo le dije, bueno papá, me voy. Ya me toca ir a trabajar mañana. Me dice, bueno, mi hijo, muchas gracias por su visita. Cuídeme mucho a su mamá. Me dijo, no se olvide de su mamá. Dijo, y cuídeme a su hija. Mi papá, yo un dicho que tenía era que mi papá no quería a nadie, pero él quería muchísimo a mi hija. Entonces dijo, cuídeme mucho a su hija porque ella es un tesoro para mí, yo a ella la quiero muchísimo. Yo le dije, listo, sí señor, y no me deje sola a su mamá. Él ya sabía que iba a fallecer y a los pocos días mi papá fallece.
- 1:11:17Voz 2
¿Y cómo te llega esa noticia a ti?
- 1:11:20Voz 1
Yo estaba en la casa cuando yo vi que me timbró el teléfono y pues todo el mundo me decía, como ya sabíamos que mi papá pronto iba a fallecer cuando yo empiezo a ver el teléfono.
- 1:11:28Voz 2
Y yo dije, no,
- 1:11:29Voz 1
ya parece entonces, ya... Estábamos fijando fecha de matrimonio con quien es hoy día mi esposa.
- 1:11:36Voz 2
¿Te volviste a enamorar?
- 1:11:37Voz 1
Volví, me enamoré. Yo veo el teléfono y ella justo estaba ese día, había ido de visita. Y me dice, conteste. Yo le digo, no, es que yo sé que es una mala noticia. Me dice, conteste. Y yo cojo el teléfono y me he temblado la mano. Yo todo preocupado. Y me llama mi hermano y me dice, no, es que quería informarle que mi papá acaba de fallecer. Mi hija se puso a llorar porque fueron muy buenos amigos con mi papá. Mi papá aprendió a quererla. Yo creo que fue por ver la condición de ella, que había fallecido la mamá, los tratamientos de quimioterapia. Eso generó como un afecto especial en él hacia ella. Y él decía que él la quería muchísimo. Entonces mi hija también se puso a llorar. ¿Qué vamos a hacer ahora? Y no, pues que viaje al... al funeral, arreglar todo allá. Y fue durísimo, fue una noticia durísima, durísima para mí.
- 1:12:33Voz 2
Pero ese momento de reconciliación representó bastante para ustedes.
- 1:12:37Voz 1
Sí, sí fue. Yo tengo la satisfacción de que hice las paces con él. Muchas veces le pedí perdón, pero de pronto muchas veces lo hice por, bueno, como por tratar de aliviarme un poquito, como para aliviar ese resentimiento. Y yo decía, ay, papá, perdóneme. Listo, mejor no te preocupes. Y ya. Pero ese día yo lo hice tan de corazón. Yo le dije, tiene que perdonarme. Ese día yo conocí a mi papá de una manera diferente. Ese último mes yo dije, este fue el papá que yo siempre quise tener. Fue un hombre tan comprensivo. Hablábamos, recibía abrazos de mi viejo en ese tiempo. Yo nunca los había tenido. Yo nunca había tenido el abrazo de un papá. Porque siempre estuvimos. Yo llevo varios años acá. Yo salí de 17 años de la casa. De pequeño, de pronto puede que me haya dado abrazos, pero yo no me acuerdo. Pero en ese tiempo sí fue como la restauración.
- 1:13:26Voz 2
Ahí te encontraste con el hombre que quería la comunidad.
- 1:13:31Voz 1
El que queríamos en casa. El hombre que amaba a la comunidad, pero que nosotros siempre soñamos que fuera así en la casa. Y yo dije, mi papá no fue una mala persona, simplemente no tuvo que dar.
- 1:13:44Voz 2
Tan importante que es conocer la historia, ¿no? Cuando uno dice y juzga a esta persona y no da amor, no se manifiesta, pero ya luego se entera de que esa persona no recibió amor.
- 1:13:57Voz 1
Sí.
- 1:13:58Voz 2
Todo se comprende.
- 1:14:00Voz 1
Sí, así es.
- 1:14:01Voz 2
David, es bien especial ver a un hombre y escucharlo además, cuando viene atravesando todos estos procesos y pues en su momento siendo papá soltero, porque sí, aplauso para las mujeres, aquí hay que darnos crédito. Y es que uno ve todos los días mamás solteras atravesando procesos difíciles, sacando adelante a sus hijos, yo que soy hija, pensando la importancia de tener una mamá, de tener esa mujer al lado.
- 1:14:32Voz sin identificar
Y
- 1:14:33Voz 2
tú, como papá, sacar adelante tu muñeca, Zayli, que fue lo más retador.
- 1:14:42Voz 1
Yo creo que lo más retador fue ver de pronto los otros niños que tenían mamá.
- 1:14:49Voz 2
Para mí fue duro porque yo lo viví. Yo salgo muy joven de la casa
- 1:14:54Voz 1
y pues uno sabía la ausencia, o sea, la falta tan tremenda que hacen los padres. Y yo era mi hija sin su mamá. A tal punto que nosotros, yo me vuelvo a casar. Nos casamos en octubre del 2022. Y lo primero que le digo a mi esposa es, vamos al colegio. a llevarla juntos cuando nosotros llegamos al colegio la niña coge a mi esposa de la mano y le dice a los niños si ve que si tenía mamá
- 1:15:21Voz 2
ay no
- 1:15:24Voz 1
entonces ese día yo lloré de ver eso Porque yo creo que los niños en medio de su inocencia a veces son crueles. Ellos dicen las cosas como son. Entonces, creo que mi hija tuvo que ver de pronto muchas veces cómo celebraban el Día de la Madre. Y ella no tenía a quién darle. Todo el mundo me escribía a mí y me decía, feliz Día de la Madre. Y yo, gracias, gracias. Y ella también me hacía cartas que para el Día de la Madre. Y yo decía, no, ella tiene que tener a su mamá.
- 1:15:58Voz 2
Oye, pero ese momento en el que llegas tú con tu esposa y ella te dice, sí, miren que yo tenía mamá, ¿lo ves como que ella también estaba de alguna manera anhelando eso? ¿Te lo llegó a mencionar? ¿Te hablaba de la ausencia de la mamá?
- 1:16:15Voz 1
Sí, ella me hablaba de la ausencia. Porque llega un momento en que yo, después de que pasan situaciones difíciles, uno cierra el corazón. Y yo le decía...
- 1:16:27Voz 2
No, yo no quiero tener a
- 1:16:27Voz 1
nadie. Y ella me dice, préstame tu celular. Y empieza a mirar en Instagram. ¿Tu hija? Y me dice, ¿te gusta ella? Yo, no. ¿Te gusta ella? Yo, no. ¿Te gusta ella? Le dije, pues es bonita. Me dice, cierra el celular y me dice, Dios, míralo de por dentro, no lo de por fuera. Es carito. Y yo le dije, ay, no, a mí no me gusta ella. ¿Qué? Carito soy de a mi esposa. Entonces, ella me decía, papá, consígame una mamá, consígame una mamá. Y yo le decía... toca mirar eso toca mirar más adelante pronto no lo sé entonces yo cerré el corazón porque muchos amigos me decían venga porque no se consigue alguien y yo tenía tan cerrado el corazón que yo decía para qué para que se muera también yo decía no yo no quiero nada así estoy bien nadie nos controla hacemos lo que queremos entonces era como un mecanismo de defensa que yo tenía claro que yo quería estar con alguien claro que yo necesitaba compañía claro que yo necesitaba apoyo pero el corazón estaba tan herido que yo no yo decía no qué tal que le llegue a pasar algo Yo decía, y si vuelvo a tener alguna esposa, si Dios lo permite, yo lo primero que le digo es que se haga exámenes de todo para que esté bien.
- 1:17:30Voz 2
No, pues cómo no vas a pensar de esa manera. Y cómo hiciste para restaurar tu corazón, para volver a creer.
- 1:17:38Voz 1
Fue Dios. Porque mire, créame que en mi fuerza es imposible. Claro, yo estaba viviendo situaciones difíciles. Empecé a cerrar ciclos. Al mes de haber fallecido Milena, yo empiezo a cerrar ciclos. Yo le entregué, yo hice una entrega. Porque al principio todo el mundo decía, venga, sería que no la quería porque se ve tan normal, se ríe. Pero es que uno está en shock. A mí me preguntan, yo digo, no, si eso es la voluntad de Dios, si todo está bien, tranquilo. Pero a medida que va pasando el tiempo, uno empieza a sentir la ausencia. Claro. Y yo empecé a sentir esa ausencia al mes. Para mí fue durísimo. A tal punto que llega ese diciembre y la niña que no, que vamos donde unos amigos a prender las velas. Yo no quiero ir, yo me voy a quedar acá. Y nosotros los dos con la niña prendiendo las velas en la casa. Y la niña como que me miraba, como que, venga, yo no quiero estar así. Pero yo no quería abrir el corazón. Para mí fue durísimo. Primer diciembre, primer cumpleaños. Entonces empiezan a acercar las fechas especiales donde uno compartía. Entonces uno empieza... Como a llenarse de resentimiento, de dolor, de tristeza, de frustración. Entonces empecé a entregar. En el primer mes hice la primera entrega y yo le enseñó. No estoy de acuerdo, pero la entrego. A los dos meses otra entrega. A los cuatro meses otra entrega. A los ocho meses otra entrega.
- 1:18:57Voz 2
¿Esas entregas eran qué?
- 1:18:59Voz 1
Entregarla al Señor. Hay psicólogos que dicen, tiene que apuntar las cosas que hay en su corazón, que le duelen, entreguelas, quémelas. Yo lo que hacía era, yo lo apuntaba y yo le decía, mire, Señor, esto me duele. Esto me duele. Como ir
- 1:19:11Voz 2
soltando todo esto. Ir
- 1:19:12Voz 1
soltando, sí, señora.
- 1:19:14Voz 2
¿Por cuántos duelos pasaste tú? ¿Cuántos duelos de muerte, cuántos duelos en todo este proceso sientes tú que... ¿Experimentaste? ¿Qué
- 1:19:25Voz 1
venías? Fueron muchos duelos. Primero, el duelo más grande yo creo que fue el día que le dicen que le detectan cáncer. Siguiente duelo, cuando le cortan el cabello. Uy, para mí fue durísimo.
- 1:19:37Voz 2
Claro.
- 1:19:38Voz 1
Porque nosotros justo ese día teníamos una actividad en una piscina y yo decía, no, pero yo cómo la voy a hallar así. Entonces, la persona que hacía las pelucas dijo, toca raparla. Yo le dije, no, pero ¿cómo le voy a quitar el cabello? Me dijo, tiene que ser así, porque ella se puede estar bañando y se le van a quedar puñadas de cabello y se puede enloquecer. Yo le dije, ¿tanto haya? Me dijo, sí. Dijo, yo le aconsejo que la rape. Y con ese mismo cabello le hacemos la peluca. Yo le dije, bueno, hágale, hágale. Siga. Y entonces el peluquero iba a pasar a la máquina y yo, no, no, no, no, venga, no le corte el cabello, no, no, no. Entonces llegaba y decía, listo, no, pero mire, a mí, tócaselo. Y me empezaron, yo, no, venga, no, usted cómo se lo va a quitar, hágale el hongo, algo, un peinado. Me dijo, hermano, es por el bien de ella, porque ella se puede enloquecer, mire, es complicado porque el cabello se empieza a caer todo. Dijo, en este momento lo podemos usar. Dice, ya después se empieza a enredar. Y yo le dije, bueno, bueno, hágale. Y otra vez, y yo nuevamente, no, no, ya no, no, no. Entonces yo le dije, pero es que vamos para la piscina. Dijo, mire, vamos a hacer algo. Usted le va a poner algo, un gorro de baño. Yo le dije, sí, yo lo traigo. Dijo, le vamos a poner algo en la cabeza y le vamos a dejar acá las patillas para que todo el mundo piense que tiene cabello. Y entonces así fue, pero fue durísimo ver que le quitaron el cabello. Luego, después de que ya habíamos terminado el tratamiento, ya tenía el cabello largo, que le quitan el cabello de nuevo.
- 1:21:05Voz 2
¿Tú me estás hablando aquí de la niña? De la mamá, de la mamá, sí.
- 1:21:10Voz 1
Y fue tremendo porque nadie sabía que ella tenía cáncer. Nosotros en la familia éramos muy reservados. En la casa no contaron. Lo sabían los papás y los hermanos. De resto nadie sabía. Entonces venían familiares y todo el mundo como que la miraba. Y la niña le
- 1:21:27Voz 2
miraba la cabeza.
- 1:21:28Voz 1
La niña apenas estaba aprendiendo a caminar y le miraba la cabeza. Y para ella era raro porque era con gorro siempre. Entonces... Un día estaba toda la familia reunida, había harta gente. Y entonces la niña llega y se va y le quita el gorro. Y todo el mundo la ve así. Y la niña empieza a sobarle la cabeza. Y todo el mundo empezó como que, venga, ¿qué le pasó a ella? ¿Qué le pasó? Y claro, fue vergüenza para ella. Porque nosotros no queremos contarle a nadie. Nosotros tratamos de ser muy reservados. De pronto como por cuidarla a ella, como por cuidar su imagen. Y entonces ese fue otro momento difícil. ¿Cuál
- 1:22:11Voz 2
otro
- 1:22:11Voz 1
duelo? Cuando la enterraron.
- 1:22:14Voz 2
Uf, claro.
- 1:22:16Voz 1
Cuando nos fuimos, yo creo que ese es el que pronto más tengo presente. Cuando yo me llevo, cuando nos vamos en la ambulancia para la clínica y la niña se queda despidiéndose.
- 1:22:27Voz 2
Yo lo recuerdo y yo digo, ¿por qué mi hija
- 1:22:29Voz 1
tuvo que vivir eso? ¿Por qué ella? Yo por mucho tiempo me pregunté eso. Pero el más fuerte para mí, mejor dicho... El golpe más duro fue cuando mi hija detectaron leucemia. Yo ese día sentí que mi mundo se acababa.
- 1:22:42Voz 2
¿Cómo has hecho tú?
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Primero, pues he estado rodeado de muy buenas personas, porque no fue fácil estar 13 meses sin trabajo. tener que cumplir con todos mis gastos era duro mantener a mi hija en el colegio a mi me da miedo subirme a los buses porque yo decía no la niña en quimioterapia así que tal que la contagien de COVID entonces para mi fue durísimo yo siempre trataba de pedir carro siempre tratábamos de andar en taxi y fue tremendo fue tremendo porque no teníamos las finanzas pero en ese tiempo vimos la solidaridad de muchas personas vimos el amor como le decía al principio de muchas mamás Que yo andaba con mi hija, como que decían, ven este, la viste, que parece una bandera de varios colores, porque yo, uno de hombre no es como muy práctico combinando, pero las mujeres sí, ¿no? Que le combine todo, ¿no? Yo andaba con mi niña de varios colores, toda espelucada, entonces la mamá decía, no, venga, vístala así, peínela así, me enseñaron a hacer una moña y
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esa era la que yo le hacía para siempre.
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Y bueno, varias amigas me decían, bueno, tiene que aprender a hacer mercado, vamos a hacer así de esta manera. Yo tenía muchísimas deudas en ese entonces, muchas. Y me dice una amiga, yo voy a ser su contadora personal, no le voy a cobrar nada, pero yo le voy a manejar sus finanzas. Todo lo que yo gastaba tenía que apuntarlo y darle cuentas a ella. Yo decía, no, pero ¿cómo me da control? Pero empezó a organizarme las finanzas.
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¿Sabes que tú me estás mostrando la importancia de las mujeres en tu historia? ¡Qué impresión esto! ¿Cómo te fueron apoyando? ¿Una red de apoyo femenino?
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Sí, fue. Y en las hospitalizaciones, porque yo estaba allá y todas las que iban eran mujeres. Llegan y decían, no, yo quiero quedarme este fin de semana acompañando a la niña. Entonces yo iba y yo salía a descansar. ¿Por qué? Yo no dormía. Siempre uno tiene que estar pendiente, que tomele los signos, que al día siguiente a las seis de la mañana ya entraran los médicos. Entonces yo casi no dormía. Y me decían el fin de semana, no vaya así. Y a mí la primera vez que yo salí, Para mí fue durísimo. Yo dije, ¿cómo voy a dejar a mi niña? ¿Cómo la voy a dejar acá? Porque yo sentía que si yo estaba, yo tenía el control. Porque muchas veces yo dije, si yo hubiera estado esa noche que murió la mamá y la niña, yo de pronto hubiera tenido el control y eso no hubiera pasado. Entonces muchas veces uno empieza a cuestionarse y yo decía, no, yo no la puedo dejar. Y yo le marcaba varias veces en la noche, venga, ¿la niña cómo está? ¿La niña cómo está? ¿La niña cómo está? Y me decían, no, está bien. Mándeme foto. Muéstrame video que está bien. Entonces yo era como muy sobreprotector. debido al temor, como preocupaciones, heridas del pasado. Entonces yo me volví como muy sobreprotector y me decían, no, suéltela, tranquilo, entréguela, ya, ya está en buenas manos. Pero para mí fue muy duro al principio, confiarle a mi niña a alguien.
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Claro. Cuando uno ve a una mamá sin una pareja al lado, levantando un hijo o una hija, solemos referirnos a ella como, has sido mamá y papá. Tú, sin tu esposa al lado, ¿sientes que pasó lo mismo contigo? ¿Mamá y papá a la vez has sido tú?
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Pues yo creo, muchas personas hasta me celebraban y me daban detalles desde la madre, pero yo creo que no. No porque cada quien cumple su rol. Yo hice funciones, pero uno fue diseñado para algo. Yo fui papá y traté de ser un muy buen papá. Claro que me tocó hacer como funciones, pero no, yo creo que ella nunca vio en mí como esa figura materna. Ella tenía sus necesidades y a mí me tocó apoyarme con mujeres. Venga, la niña le está pasando esto, ayúdenmela con mi hermana.
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¿Y cómo te ves como papá? ¿Cómo ves tú esa paternidad que ejerces?
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Pues muchas personas dicen que yo fui muy alcahueta.
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Sí.
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Claro, porque es que yo no permitía nada y para nosotros fue difícil después de que nos casamos que venga una mujer a tratar de formar como madre a una... Yo decía, no, no, no, hasta acá. Si llega hasta acá, ya de aquí yo para... hacia acá yo mando. Entonces fue duro porque yo no lo permitía y no porque pronto lo estuviera haciendo mal, sino porque yo sentía que la estaban vulnerando, que le estaban dando duro y no era así. Entonces, para mí fue duro eso, para mí fue duro como soltar, como confiarle mi niña a una mujer, a mi esposa. Aunque ella no, ella fue incondicional, ella estuvo en todo el proceso. Mi esposa estuvo, desde el principio, ella llegó sin una mala intención, ella llega como apoyo, ella tuvo como esa solidaridad, venga, ellos están solos, ¿qué necesita? Yo no ir a reclamar medicamentos, ella se iba. ¿Qué necesita? No, y ella fue un apoyo incondicional.
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¿Cuántos años tiene tu hija hoy?
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Ella tiene 11 años.
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Recuérdame el nombre.
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Saily.
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¿Por qué la bautizaste así? ¿Ese nombre dónde lo sacaste?
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Bueno, ella tiene dos nombres, Saily Chirel. Saily viene de Sara, que significa princesa. Y como le comentaba, la mamá de la niña perdió la ilusión de vivir juntos. Y ella empieza a leer y encuentra una cita bíblica en un salmo que dice, y el pueblo que está por nacer adorará al Señor. Y adoración es canto, alabanza. Entonces ella dijo, ay, Dios mío, esa palabra. Y empieza a buscar nombres. Empieza a buscar nombres y nombres y dice, este nombre, Chirel. Y el nombre Chirel significa canción de Dios. Entonces ella dijo, Silas es princesa y es la canción de Dios.
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¿Y cómo es en este momento la relación tuya con tu esposa y tu hija?
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Buena. Es muy buena porque hemos visto, pues digamos, no sé, no sé qué hubiera sido de mí. No sé cómo lo hubiera hecho si hubiera estado solo. Porque mi hija ya se está convirtiendo en una adolescente. Entonces no es fácil para mí. Es
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difícil.
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Claro. Y hay cosas que yo, por más que quiera apoyar, yo no las sé.
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Pero ella sí
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sabe. Mi esposa sí sabe qué se puede hacer en esos casos, cómo se debe actuar. Y mi hija en todos lados la presenta como mamá. Ella dice que ella es mi mamá. Yo le tengo un celular, pues le tengo bloqueadas todas las aplicaciones. Solamente le tengo el WhatsApp y algo muy como para controlar, para escribirnos, para estar en contacto. Pero ella la tiene en el celular como mamá. Y la presenta en el colegio como mamá. De frente no le dice mamá, pero a todo el mundo sí le dice que ella es la mamá.
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¿Te llegaste a ver en alguna manifestación o en un sueño con la mamá de la niña?
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Sí. Justo la primera salida que tuve al hospital, cuando salimos del hospital de la misericordia, que estaba en esa hospitalización, una amiga me dice, yo quiero ir esta noche. Y yo no quería. Entonces yo ya me había cambiado de casa. Y fue duro porque los papás de ella se molestaron, porque ellos sintieron que yo le estaba quitando a la niña. Mi mamá también se molestó. Me dijo que yo era irresponsable, que qué mejor que estar cerca de los abuelos. Pero es que eso se me convirtió en un arma de doble filo, que yo corregía a la niña y los abuelos... No, no, no, no me le digan a la niña. Los papás crían y los abuelos malcrían. Entonces... Eso está escrito. Entonces yo decidí irme. Y fue duro para mí porque... Empezar una nueva vida y todo el mundo dándome duro que a mí qué me pasaba, que mire lo que estaba viendo la niña, que ella tenía que estar ahí cerca de los abuelos, que esas redes de apoyo. Y yo dije, no, yo tengo que, si yo no salgo de este barrio, si no salgo de este sector, yo no voy a avanzar y yo quiero superar todo lo que pasé, yo quiero empezar una nueva vida. Entonces, yo me había cambiado, yo me había trasteado. Y salgo esa noche... Y llegué a la casa, claro, la casa sola, yo mirando la habitación de la niña, yo me sentí a llorar en una esquina. y bueno yo me acosté tenía tanto sueño y esa noche me soñé con la mamá de la niña yo me soñé que estaba en el barrio esperando el bus y yo estaba así cuando alguien vino y me abraza y me dice ¿qué tiene? yo le dije no pues es que estoy preocupado mire que la niña está en hospitalización mire que pasó el examen salió positivo y me dice tranquilo no se preocupe ¿se acuerda de mí? Y yo me quedé mirando y yo le dije, ay, sí. Dijo, ¿se acuerda que yo estuve en una silla de ruedas? ¿Se acuerda que yo estuve en una cama? Yo le dije, oiga, por cierto, su merced se murió, ¿cierto? Me dice, yo no quería vivir más. Yo le dije, ¿cómo así? O sea, yo dándome duro con los médicos, con todo el mundo para que su merced viviera y usted me sale con estas que no quería vivir más. Me dice, el dolor era insoportable. Dice, ¿sabe por qué me mantenía con vida? Me dijo, su fe. Yo no quería que su fe se viera afectada. Dijo, ¿usted creyó? Y yo le dije, ha sido muy duro, muy duro estar sin usted, estar sin la niña. Mire, la niña ahorita hospitalizada. Ha sido un proceso muy duro. Me dice, tranquilo, Dios la va a sanar muy pronto y usted se va a dar cuenta. Me dijo, yo quiero mostrarle dónde estoy viviendo. Imagínese que sus papás se pusieron molestos, mi mamá se molestó, todo el mundo se me vino encima porque yo me fui. Yo le dije, pero yo no quería estar más en este barrio. Me dice, yo tampoco quería que estuvieran acá. Llegamos a la casa donde yo estaba. Cuando yo miro hacia la habitación de la niña, la niña estaba ahí. Y yo me molesté, yo dije, pero ¿por qué la sacaron? La niña tiene que estar, yo me acordaba del calendario que me han dado, la niña tiene que estar 33 días hospitalizada, al día 34 le hacen un examen y al día 35 sale. Yo le dije, ¿por qué la sacaron? La niña tiene que estar hospitalizada, el día 34, el día 35 sale. Entonces me dijo, tranquilo, no se preocupe que Dios la va a sanar muy pronto y usted se va a acordar de mí. Me dijo, yo no quería que siguieran viviendo en ese barrio. Dijo, acá está bonito, me gusta, felicitaciones. Entonces se iba a ir. Yo le dije, no se vaya, no me deje solo. Y llegó y me abrazó y me dice, tranquilo, Dios está con usted y todo va a estar bien. Ahí entendí que se había sido Dios el que llegó esa noche a mi habitación. Porque él me dijo, tranquilo, papá está acá y todo va a estar bien. Y me escuchó una conferencia en ese tiempo de pandemia. Y en esa conferencia me decía, tranquilos. La persona que estaba dando la conferencia dice, Dios hoy les dice, tranquilos, papá está acá y todo va a estar bien. Yo dije, yo haz de cabo. Yo dije, sí, era el Señor.
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Eso no era un sueño, eso era una revelación.
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Yo creo que sí. ¿Y
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qué representó para ti en tu corazón haberte encontrado con Milena?
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Pues fue tremendo porque yo nunca quise encontrarme, porque yo he visto personas que dicen, no, que quiero soñar. No, yo nunca pedí eso. Pero yo quería saber que estaba haciendo las cosas bien, porque yo decía, no, es justo que todos se vengan contra mí, que todo el mundo opine mi vida, dónde voy a vivir, por qué hice, por qué no hice. Yo dije, no, yo quiero saber que estoy haciendo las cosas bien. Yo siempre decía, ¿qué hubiera hecho ella? Y muchas veces yo llegué a preguntarme, ¿por qué no morí yo y se quedó ella? Ella hubiera sido más guerrera que yo porque yo fui muy inestable, yo me bajoneaba. Ella hubiera ejercido el papel mejor que yo. Y yo siempre me cuestioné, siempre tuve que perdonarme, tuve que perdonar para poder tener esa restauración. Entonces fue como ese proceso de entrega, de permitir que Dios sanara.
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Y mírate, ya con una hija de 11 años y un super papá y un nuevo hogar. ¿En algún momento llegaste a hablar, a consultar con Milena el hecho de volver a enamorarte? ¿O esa conversación nunca la tuviste con ella?
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Es que yo sentía que si hablaba de eso era como llamar la muerte. Y en una ocasión hablamos algo. Y ella me contaba que había una... una película donde la protagonista sabe que va a morir y empieza con seguirle una esposa para el esposo. Y me dice, pero ¿qué tal eso? ¿Qué tal esa vieja? Yo le dije, no, a mí me parece un acto muy bonito. Yo le dije, tremendo, porque ella sabe que su esposo va a quedar solo. Le dije, pero eso no funciona así. Porque muchas veces cuando uno siente soledad, uno empieza a buscar llenar el vacío que queda con lo que encuentre. Entonces en ese momento, de pronto como que lo hablamos y nunca más se volvió a hablar, nunca más se volvió a decir nada de eso, porque ni siquiera en los últimos tiempos, nada, en el último tiempo de vida ella no, yo no era capaz de hablarle eso, ni permitía que me hablara, ni hablaba, ni permitía que las personas de alrededor opinaran.
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¿Y tú eres feliz? Muy feliz,
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se notó.
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Miras atrás, ves todo eso que atravesaste, todo ese dolor, todas esas noticias difíciles, y te ves hoy al espejo, te miras en el David que te has convertido, ¿y qué sientes tú?
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Yo, como si lo compartí en todo ese tiempo, yo me he aferrado mucho a Dios, y creo en Dios. Y hay una parte en la Biblia que dice que todas las cosas nos ayudan para bien. Y si a mí me hubieran dicho hace 10 años, 5 años, que todo me iba a ayudar para bien, yo no hubiera creído y yo me hubiera molestado. Y hoy día puedo decir, todo me ayudó para bien. No entiendo muchas de las cosas que pasaron, pero todo ayuda para bien. Y en este tiempo yo puedo decir que con todo lo que se vivió, con todas las circunstancias difíciles, aprendí a llevar una semillita de esperanza, una semillita de fe, a plantar una semilla en el corazón de muchas personas. Porque uno se da cuenta que tiene gafas, que los demás tienen gafas, hasta que uno tiene gafas. De resto, pasa la vida y uno no se da cuenta de muchas cosas. Después de que pasó todo lo que pasó, me di cuenta que existía el cáncer. Me di cuenta que existía la leucemia. Me di cuenta que existían los hospitales, porque para mí yo decía, no, yo, ah, sí, ¿qué hay? Un hospital. Pero uno nunca se detiene a pensar qué pasa. Entonces, todas estas pruebas me enseñaron a ser más fuerte, a depender más de Dios. Y lo más importante, me señaló que todo ayuda para vida.
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David, gracias. Gracias por tu historia, que realmente es un testimonio más que una historia, pero sobre todo gracias por ser un papá presente. Es tan importante para uno como mujer, como niña, esa presencia de un papá, y creo que lo has hecho con honores. Gracias por eso.
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Bueno, muchas gracias. Gracias por la oportunidad. Sé que muchas personas en este momento pueden estar batallando. Pueden estar batallando por luchas como las que yo tuve. La lucha paterna para mí también fue difícil. Yo no tuve a mi papá presente. Lo tuve en el último tiempo, pero yo creo que hubiera cambiado muchísimo mi historia si él hubiera estado. Porque un día cualquiera yo empecé como a sentirme mal y yo dije, mi papá no estuvo cuando me casé. Mi papá no estuvo cuando yo juré bandera en el ejército. Mi papá no estuvo cuando quien fue mi esposa murió. Entonces es muy importante que el papá esté, la figura paterna. Y sé que a través de este tiempo, como le decía, Dios va a sanar corazones. Personas que están viviendo luchas difíciles van a decir, oiga, si este pudo, yo también lo puedo hacer. Si Dios ayudó a este, a mí también me va a ayudar.
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Nos has dejado un mensaje poderoso, David. Y sé que en este momento seguramente hay hombres que están atravesando situaciones como las tuyas y que dicen, Dios mío, yo no puedo, no puedo, no puedo ser papá solo, no puedo levantar un hijo, una hija. Esto es difícil, esto me queda grande, esto solo es de mujeres. Y mira que no. Mira la familia que construiste y lo hiciste con altura. Así que gracias por esta historia tan especial que nos has compartido. Y si ustedes, hombres, también quieren hacer parte de este podcast, pues ya saben que tenemos una convocatoria abierta en nuestra página web, vospodes.co. Y también, por favor, no olviden suscribirse a nuestro canal porque cada miércoles tenemos una historia nueva. En esta ocasión estamos con temporada especial de hombres, así que espero se la disfruten porque estos hombres nos están sorprendiendo con sus historias. Esto es Vos Podes, el podcast. Soy Tatiana Franco y esto es Vos Podés, el podcast. Vos Podés,
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el
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podcast.
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