
Perdió su pierna en un accidente: Invitado - Víctor Rivera
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Víctor Rivera («el Vikingo»)
Historia de vida, superación y trayectoria del creador de contenido gastronómico colombiano Víctor Rivera, conocido como «el Vikingo», incluyendo su juventud en Medellín, el grave accidente vial que derivó en la amputación de su pierna, su labor como limpiavidrios y su auge en redes sociales.
A lo largo de la conversación, Víctor repasa los momentos que han marcado su existencia: desde una infancia difícil en las calles de Medellín y el abandono temprano de sus estudios, hasta el trágico accidente de tránsito en el que un camión le pasó por encima y cambió su vida para siempre. Lejos de rendirse tras perder una de sus piernas y enfrentar la muerte de su madre, Víctor transformó la adversidad en un motor de superación.
Resumen generado con IA a partir de la transcripción.
En este episodio de Vos Podés, Tatiana Franco entrevista a Víctor Rivera, conocido popularmente en redes sociales como el Vikingo. A lo largo de la conversación, Víctor repasa los momentos que han marcado su existencia: desde una infancia difícil en las calles de Medellín y el abandono temprano de sus estudios, hasta el trágico accidente de tránsito en el que un camión le pasó por encima y cambió su vida para siempre. Lejos de rendirse tras perder una de sus piernas y enfrentar la muerte de su madre, Víctor transformó la adversidad en un motor de superación. Con el respaldo incondicional de su esposa y la inspiración de su hijo, pasó de limpiar vidrios en un semáforo a convertirse en un carismático creador de contenido gastronómico que enseña a cocinar con humor, resiliencia y un lenguaje popular único.
Infancia, calle y aprendizaje de oficios en Medellín
Víctor nació en Puerto Triunfo, Antioquia, pero creció en Medellín en un entorno vulnerable. Tuvo que interrumpir sus estudios al terminar la primaria porque en su hogar no había recursos para que él y sus hermanos continuaran la educación secundaria. Ante la falta de colegio, empezó a pasar mucho tiempo en la calle, expuesto a malas influencias y drogas, aunque siempre mantuvo la determinación de trabajar. Comenzó a laborar con familiares en fábricas de pintura y estuco, pero las discrepancias económicas lo llevaron a buscar otros caminos. A los 12 años, su padre le enseñó el arte de estucar en obras de construcción, y su madre lo involucró en labores de pintura. Debido a tensiones con su hermano mayor, a los 16 años decidió abandonar el hogar materno para valerse por sí mismo. Más adelante, un tío le enseñó a instalar sistemas livianos de construcción y drywall, oficio en el que se convirtió en un oficial destacado trabajando en edificaciones de alta gama en Medellín.
El encuentro con Victoria y la búsqueda de estabilidad
A pesar de ganar buen dinero en la construcción, Víctor continuaba llevando una vida desordenada, marcada por salidas nocturnas, fiestas y gastos desmedidos. Su rumbo cambió cuando conoció a María Victoria Rojas en una discoteca de Aranjuez. Ella, una mujer disciplinada y empleada en el sector de telecomunicaciones, se convirtió en una influencia determinante para organizar sus finanzas y proyectos. Al iniciar su relación, ella le brindó un hogar, fomentó hábitos de ahorro mediante un CDT e impulsó la postulación a subsidios de vivienda. Con esta estabilidad, lograron adquirir motocicletas para transportarse y Víctor comenzó a proyectar la idea de conformar una familia y tener un hijo, consolidando una relación que suma más de quince años de acompañamiento mutuo.
El grave accidente en la Avenida Regional y el rescate milagroso
En septiembre de 2014, mientras conducía su motocicleta hacia una obra por la Avenida Regional en sentido sur a norte, una tractomula arrolló a Víctor por el costado izquierdo. El siniestro le provocó múltiples fracturas: la mandíbula destruida, los cóndilos rotos, la lengua dividida en dos, pérdida total de la dentadura, luxación expuesta del codo izquierdo y la pierna izquierda fracturada en más de doce partes. Durante 45 minutos permaneció desangrándose en la vía pública sin que el conductor del camión lo auxiliara. Un transeúnte intervino oportunamente al voltearlo, limpiar las vías respiratorias llenas de sangre y dientes, sentarlo sobre su bolso para evitar que se asfixiara y contactar a su esposa por teléfono. Tras ser trasladado de urgencia a la Clínica Las Vegas, Víctor debió ser reanimado en tres ocasiones debido a la pérdida masiva de sangre por la arteria femoral.
La decisión de amputar la pierna y la pérdida materna
Víctor despertó de un coma inducido trece días después, conectado a múltiples sondas y con una traqueostomía que le impedía comunicarse verbalmente. Su pierna izquierda presentaba isquemia severa e infección incontrolable. Tras despertar de un sueño que interpretó como una señal divina y comprobar el estado crítico de su extremidad, solicitó papel y lápiz para pedirle al ortopedista que le amputara la pierna a cambio de conservar la vida. La cirugía duró nueve horas con dieciséis especialistas. Posteriormente enfrentó dolorosas reconstrucciones maxilofaciales y ocho semanas con la mandíbula inmovilizada con alambres. En paralelo, su madre, quien batallaba contra el cáncer, abandonó sus propios cuidados médicos para acompañarlo en el hospital, lo que provocó una metástasis fulminante. Su madre falleció un año después, pero alcanzó a verlo caminar de nuevo gracias a una prótesis donada por la fundación Mahavir Kamina.
Supervivencia en el semáforo y la llegada de Jacobo
El nacimiento de su hijo Jacobo representó un nuevo impulso vital y el apoyo emocional necesario para su rehabilitación. Ante las dificultades económicas derivadas del confinamiento por la pandemia, la familia debió mudarse a San Cristóbal. Víctor pagó meses de alquiler realizando acabados de estuco y pintura para los propietarios del inmueble. Cuando la situación económica se agravó al punto de no tener alimentos, salió a vender dulces en la intersección de la calle Colombia con la carrera 70 en Medellín. Observando a otros trabajadores informales, decidió invertir diez mil pesos en un limpiavidrios casero fabricado con partes de sus prótesis en desuso. Con una actitud respetuosa y enérgica, se ganó el aprecio de los conductores. En esa labor conoció a influenciadores que reconocieron su carisma y, a la vez, rechazó ofertas de personas que pretendían usar su discapacidad para engañar a la audiencia en redes sociales, lo que detonó su deseo de crear contenido propio y genuino.
El fenómeno de El Vikingo en la cocina y nuevos horizontes
Animado por su esposa, Víctor decidió grabar sus recetas caseras bajo el personaje del Vikingo, apelativo que simboliza su espíritu guerrero de once años sin una pierna. Su primer video, grabado y editado el mismo día, alcanzó doce mil seguidores en TikTok en pocas horas y rápidamente se expandió a Instagram y Facebook. Su estilo se popularizó por el uso de apodos para los alimentos, como la vaca Lola para la res, el papá de Peppa para el cerdo, el gallo Claudio para el pollo y bolas de billar para las papas. El impacto de su trabajo le permitió recibir apoyo de empresarios y una reconstrucción dental completa de parte del odontólogo Carlos Alberto Restrepo. En la actualidad, combina su labor matutina en el semáforo con la creación diaria de videos, se desempeña como instructor en la Escuela de Gastronomía de Medellín, está próximo a graduarse como chef y mantiene la aspiración de abrir su propio restaurante y participar en programas de televisión culinarios.
Aprendizajes destacados de la conversación
- La actitud de servicio y el respeto dignifican cualquier labor, demostrando que ningún trabajo honrado degrada a la persona ni le resta valor social.
- Aceptar las pérdidas materiales o físicas con gratitud y fe permite encontrar nuevos propósitos y convertir las adversidades en fortalezas.
- El respaldo incondicional de la pareja y la familia es un pilar fundamental para superar periodos de profunda crisis personal y económica.
- Los conocimientos prácticos y oficios aprendidos en el hogar pueden convertirse en herramientas vitales de sustento cuando fallan otros proyectos.
- La constancia y el optimismo diario abren puertas insospechadas, permitiendo que la generosidad y el trabajo honesto transformen la realidad propia y la de los demás.
Transcripción automática. Puede contener errores.
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Ese accidente partió mi vida en dos y Víctor sí se quedó por allá y el que se quedó fue el vikingo.
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Esa tractomula me pasó por encima, por la mitad del lado izquierdo. Entonces el ortopedista se me sienta al lado y yo escribo, yo... cortemos la piernita cuando yo entré a ese hospital mi madre estaba luchando con un cáncer también y de tanto voltear eso le hizo metástasis
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y todo el mundo decía que era culpa mía
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yo siento que mi madre entregó su vida por la mía
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para adelante que Dios ya me dio la vida yo opté por cambiársela por esa pierna y él me la dejó
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Amor, vamos a grabar. Y yo, vamos a grabar, vamos a hacer videos para las redes sociales, grábeme cocinando.
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Yo hice el video a las 6 de la tarde ese día, lo edité y terminé a las
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8 de la noche y lo publiqué. Y a las 10 de la noche tenía 12 mil seguidores en TikTok.
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Soy Tatiana Franco y esto es Vos Podés, el podcast. Yo no sé si a ustedes les pasa que cuando uno está en Instagram o en alguna red social haciendo scroll, de repente dice, ¿qué hago aquí? O en otras ocasiones uno dice, Dios mío, ¿cómo llegué acá? El algoritmo tiene esas sorpresas maravillosas de llevarlo a uno a lugares o a conectar con personas con las que uno se queda ahí pegadito. Eso me pasó con el personaje de hoy. Mejor conocido como el vikingo, nos acompaña Víctor Rivera. ¡Hola! Hacen el saludo así. ¡Soy!
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¿Cómo se encuentran el día de hoy? Estoy muy feliz de estar acá. Traer conmigo la vaca Lola, el papá de Pepa y todos esos personajes que me acompañan en la receta. Tatiana Franco, muchísimas gracias por la invitación.
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Estoy muy emocionada de tenerte por acá. Tienes una energía espectacular.
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Qué bueno escucharte esas palabras. Eso me motiva tanto. Y no, pues la verdad, ese es vikingo, ese es Víctor. Esta energía y esa fortaleza que me gusta compartirla con toda mi gente y vengo a compartirla con ustedes.
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¿Te imaginabas que ibas a estar acá en el set de dos
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cosas? Nunca, nunca me imaginé. estar en un espacio para nosotros, para esas personas que tenemos una historia para contar, bonita, para inspirar a las personas. De verdad que estoy muy agradecido con la vida, con Dios y con Tatiana Franco. Con vos podés.
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Ay, con todo el amor, Víctor. Mira que nosotros duramos más de dos años y medio entrevistando mujeres y yo estaba negada a los hombres. No porque tenga algo en contra de ustedes, ni más faltaba. Pero yo decía, no, no, nunca. Y mírame el nunca. Aquí entrevistando hombres. Y aquí
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estoy sentado
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yo. Estoy muy emocionada porque mira que he conocido sus historias, su vulnerabilidad. Siento que esta temporada especial es para aprovechar con personajes como tú que tienen una experiencia y cosas hermosas para compartir. Víctor, ¿qué tal si echamos un reversazo así a lo largo de tu vida y nos cuentas un poquito de tu niñez?
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Claro que sí, vamos a devolvernos unos 30 años atrás entonces. Yo me llamo Víctor, tengo 38 años, soy natal de Puerto Triunfo, Antioquia, un pueblo pequeño pero hermoso, calientico, calurosito. Viví muy poco en este pueblo realmente. Yo nací en Puerto Triunfo, pero me trasladaron inmediatamente a la ciudad de Medellín.
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¿Quién te trasladó?
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Mis padres. Mis padres buscaron una oportunidad como de trabajo, ¿cierto? Entonces, fuimos trasladados mis hermanos y yo, porque yo soy el de la mitad de cinco, de cinco hijos. Digamos que de la mitad, dos mayores y dos menores. Entonces, mis padres decidieron trasladarse a la ciudad de Medellín a trabajar y... Y nos fuimos a vivir en un barrio muy, digámoslo así, era muy caliente en esta ciudad, ¿cierto? Entonces, digamos que me tocó una infancia dura, pero siempre muy juicioso, enfocado en aprender, en estudiar. Me tocó vivir algo muy difícil con el estudio porque, digamos que mis dos hermanos, el que yo sigo me tiene dos años, él me lleva dos años a mí de ventaja, el otro me lleva como cuatro años. Entonces resulta que estábamos estudiando en la misma escuela y todos muy juiciosos, aprendiendo, estudiando. Y era una escuela pequeña, ¿cierto? Era una escuela pequeña donde se hacía solo una primaria y estos berracos finalizando quinto, les da por perder a los dos el quinto. Ah, no, perdón, ellos ganaron quinto y pasaron a sexto. Ya se hacían un colegio grande, ¿cierto? Los dos iban a la misma vez en sexto, yo iba detrás de ellos en quinto de primaria. Y ellos perdieron ese cesto en ese colegio. Entonces, resulta que yo me quedé sin estudio, gracias a ese suceso que sucedió, porque el estudio en ese tiempo lo cobraban de por si era costoso. Y yo me quedé sin estudio. Yo me quedé en quinto, ellos en sexto, porque para ninguno ya hubo estudio, entonces yo me quedé ahí. Y empezó otra vida de ese niño que era un loquito enamorado de la calle, ¿cierto? A mí me gustaba mucho la calle y las mujeres, pero siempre era una persona muy enfocada en que yo quería hacer algo, algo productivo. y mis tíos, ellos también son de pueblos, digamos, de Doradal, todos somos de la parte de la Dorada Caldas, y ellos, mi mamá recibió a muchos de ellos cuando estaban empezando, pues como también querían hacer sus vidas acá en Medellín, nosotros recibimos muchos de ellos en la casa, y ellos empezaron a trabajar lo que es la obra blanca, montaron unas fábricas de pintura, de estuco, ¿cierto?, Y yo no me quise quedar ahí, porque la calle a mí me ofrecía muchas cosas, la calle me estaba ofreciendo muchas cosas, las que sabemos, como drogas, ¿cierto?, y malas compañías. Yo conocí muchas personas, conocí en ese tiempo como un niño, yo anduve con personas buenas, conocí personas malas, yo no soy una persona mala ni fui malo, hice cosas de las que de por sí no me siento muy orgulloso, ¿cierto?, Y probé cosas de las que tampoco me siento muy orgulloso y tampoco las adopté. Como niño, como una persona que le tocó una calle dura, fui probando ciertas cosas y me fui enfocando como más bien en el... Yo quería hacer algo, yo quería trabajar. Yo nunca he vivido en la calle. Yo sí he trabajado la calle y la he vivido mucho, pero, digámoslo, en el sentido de trabajarla, ¿cierto? Yo dije... Yo tengo que hacer algo y mis tíos, un tío me propuso eso, vengase a trabajar a la fábrica de pintura y aquí aprendí a hacer algo, aparte de andar tanto en la calle. Entonces yo decidí tomar esa oportunidad de irme a trabajar con el lazo de empresa y muy bien todo, todo marchaba bien, pero digamos que como era un niño yo no tenía el pago que en realidad se merece por laborar en una empresa, ¿cierto?, Y por ser familia yo empecé a tener muchos problemas con ellos porque me proponían un pago y a la hora de que me iban a pagar me decían, no, es que se pagué tanta plata, entonces... Uno como un niño que está trabajando, ¿cierto? Y pues, ¿uno para qué está trabajando? Para el dinero, para ayudar en la casa. Entonces, se formaban discordias. Yo, no, ¿cómo que para qué? Yo me estoy ganando la plata. Claro,
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si estoy trabajando en mi pago.
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Y se formaban unas discordias muy grandes hasta delante de mi mamá. Y a la final me echaban. Yo me quedaba vagando otra vez. Y... Y en una de esas partes, mi padre es de la obra blanca, mi padre ha trabajado en edificios, en la actualidad todavía lo hace. Él me propuso un día que yo tenía 12 años. Me dijo, vámonos a... A astucar. Yo le enseñó a astucar. Y yo me fui con él para las obras. En ese tiempo no había, si eso es cierto, la seguridad ocupacional ahora. Entonces a mí me dejaban entrar muy fácil. Las obras las manejaban mis tíos. Le daban el trabajo a él. Entonces me volví todo un profesional astucando. De un pelado ya de 14 años sabía astucar. Y mi mamá siempre estuvo también en las obras con nosotros, mi mamá pintaba, pintaba casas, apartamentos y con ella también arranqué, mi hijo vámonos a pintar, yo me quedaba sin trabajo, yo me iba a pintar con ella apartamentos, casas, en el poblado y cogí ese otro arte, ¿cierto?
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¿Y los demás hermanos a qué se dedicaban? Mis
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hermanos se han dedicado a conducir vehículos de servicio público, como manejar bus. Hay uno que manejó mucho tiempo taxi y también manejó buses. Y muy entregados a ese oficio. Demasiado tiempo. Entonces, como que muy diferentes los oficios de cada uno, si me entiendes. Aparte que yo con el hermano mayor nunca, como que nunca nos entendimos muy bien porque... Él, digamos que muy joven, él decidió prestar el servicio militar, ¿cierto? Y se volvió como un régimen, pues, por decirlo así. Entonces, como yo era el chico problema de la casa, pues, digámoslo así, el pelado que le gustaba la calle, pero también le gustaba trabajar. Entonces, no, que, pues, como que al hombre le estorbaban la casa y, bueno, él siempre era conmigo una pelea, una lucha y... Y él, bueno, entonces, a base de que él era, digamos que lo veían como muy responsable en la casa, una persona que veía mucho por todos, entonces decían como tal porno, pues como el mal portado, siempre dándole pues como la razón a él, pero digámoslo así, yo no soy malo, sino que me gustaba mucho la calle, lo que me quedaba después de ayudar, yo me lo gastaba con mujeres, ¿cierto? O sea, ese era mi hobby, las mujeres y la calle. Entonces... Resulta que no, decidieron tomar más el camino del mayor. No, no, él no aporta mucho. Un día yo salí de mi casa muy joven, ya iba cumpliendo como los 16 años. A eso salí yo a la calle a vivir con mujeres. O
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sea, te fuiste de la casa a los 16. Me
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fui de la casa.
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Porque estabas teniendo problemas con familia.
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Porque una vez yo tuve un problema muy fuerte delante de mi madre con él y lo que pasó ya por verla, ella sí, a mí no me gustó y él llegó y me sacó de la casa, como se dice, a patadas y yo le decía, hermano, ¿pero qué pasa? Si me entiendo, somos hermanos y no, no te quiero ver. Bueno, está bien, yo salí de mi casa.
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Víctor, pero conscientemente, sin juzgarte, por supuesto, conscientemente, tú ahorita usaste una frase, yo era el chico problema de la casa. ¿Sientes que eras así? ¿Sientes que le dabas ese dolor de cabeza a la familia por lo que estabas haciendo afuera, en la calle?
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Ok, yo creo que sí. Yo creo que uno tiene que ser consciente de que de pronto... Tiene actos que no gustan, pero era lo mismo que yo salía temprano de la casa, entraba tarde, muy tarde, entraba con una mujer o así. Era un sistema que no a cualquier persona le gusta, eso yo lo entiendo. Y yo decidí salir de mi casa, pues, por voluntad propia, por evitarme esos problemas con mi hermano y evitarle, pues, esos roces a mi mamá y a mi papá, porque a mi papá el día que yo decidí tomar calle, él, ah, sí, mío, hágale
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bien,
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pueda, también lo aceptó. Entonces yo salí, yo, pues... Obviamente no pensé en coger un costal y en volverme un desechable, porque esa no era mi intención, sino trabajar, buscar ser alguien. Pero la vida que yo llevaba no me lo permitía, porque en realidad uno vivir de un día a día, ganarse 40 mil y derrocharse los de una, eso no permite una vida plena, algo bonito. Eso no lleva a nada bueno.
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¿Llegaste a tocar fondo estando en ese tipo de vida?
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No, yo en ninguna parte de mi vida he tocado fondo, hay varios sentidos, pero no me siento orgulloso de que yo lidié con muchas mujeres y tuve mujeres buenas, mujeres que valen la pena, mujeres que me hicieron sentir muy mal a mí. Pero eso siempre me daba fuerzas para yo seguir. Si yo terminaba con una persona, yo necesitaba buscar un trabajo para sentarme, para hacer algo por mí, para volver, digamos, donde mi mamá 15 días. Si me hago entender, yo no, yo me quedaba, yo madre, ella me recibía con mucho amor y mi hermano lo aceptaba, pero yo sabía que yo no me podía quedar ahí. Entonces, yo seguí laburando y yo volví a mi casa, yo terminé con eso y yo llegué a mi casa a buscar una estabilidad, a mostrarle a la familia que sí se podía, que yo quería regresar ahí. Cuando yo estaba con mi papá haciendo un estucado, él me volvió a llevar a las obras, yo ya fui madurando un poco, ya tenía más consolidado el arte. Un tiempo me fui a vivir solo, estaba viviendo en el Guayabo, en Itagüí, y él me dijo, vámonos a estucar. Y me invitó para un edificio que le había salido y estaba trabajando yo con él, y un tío que yo quiero mucho, que alevo mucho de lo que yo sé en la vida, porque con ese arte fue con el que yo más comí. Y ese tío me enseñó a hacer cielorrasos, a trabajar el dryball, el sistema americano liviano para edificios. Yo estando en un edificio, él llegó, Víctor, vea, está entrando a Colombia ese sistema americano con el que hacen los edificios, son los cielorrasos.
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Eso es todo un arte.
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Es todo un arte. Y yo fui uno de los mejores trabajadores que dio Medellín. Yo trabajé en las mejores empresas, gracias a Dios, tengo ese orgullo. Entonces yo me fui con el tío, siendo ese estucador, porque él me dijo, pero vaya ayudante, bases de cero, y yo me quedé pensando, ay Dios, yo ya ganándome una plata como estucador para ir a probar algo nuevo. O sea, como
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devolverte. Eso,
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como devolver en el tiempo, yo digo, no tengo el estuco, tengo la pintura, pero es un tío, debe ser algo bueno, eso me lo están proponiendo. Decidí arrancar con él, nos dieron un edificio por la cuarta brigada en Medellín, de cuatro pisos, me acuerdo que estaba muy reciente eso y empezamos a laborar allá. Y yo a meterle toda la moral al trabajo y a aprender. Y yo estaba muy contento porque es un sistema muy novedoso, muy bacano, los edificios quedan muy livianos. Y apenas llevaba un mes, yo he sido muy de buenas en la vida por querer... Cuando quiero aprender algo, yo le meto todo mi corazón, todo el amor y yo digo... Yo tengo que aprender esto porque esto me sirve para la vida y me gusta como trabajo. Entonces, resulta que yo era muy pendiente, él era el oficial, yo era el ayudante y un día cogiendo un ángulo, perdón, un día cogiendo un ángulo, se pasa un dedo con un tornillo y el taladro. Yo estaba guiando. No, y ¿sabes qué? Lo más berraco es que él me mira y me decía lagartija. ¿Por qué será? Y es que, bueno, él metió el tornillo y es que, ay, lagartija. Me atravesé el dedo y yo, no jodas, tío. Ay,
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no.
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Y lo más berraco es que como el tornillo es de ensamble, entonces le tocó darle reversa al taladro para sacar el tornillo. No lo jaló.
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Me dolió todo.
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Y yo, Dios, tío. Entonces sacó el tornillo y ese dedo se le puso como una manzana. Y el hombre, o sea, es que entrar a la jueza es un torneo, es un mal. Y me dijo, Víctor, perdón, me dijo, Lagartija, ¿es capaz de hacer esta sala? Estábamos empezando a estructurarla, él estaba uniendo dos ángulos. Y yo, tío, sí.
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¿Te le mediste? De
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una, yo sí. Me dijo, va al taladro, ahí está todo. Yo me voy a quedar aquí porque ese dedo se le puso una cosa y como ese tornillo galvanizado infecta tanto, no, eso le dio un dolor, él no fue capaz de colaborarme ese día. Entonces me delegó a mí como la situación y yo llegué y estructuré todo por ahí en cuatro horas, me demoré un poquito porque tenía un mesecito como ayudante, pero me fue muy bien. Él tenía otro trabajador, no sé ese día por qué no estaba con nosotros y me dijo, yo voy a seguir consiguiendo trabajo para ustedes dos, él que sabe más, usted lo sigue apoyando, pero usted se pule y yo consigo trabajo y trabajamos los tres. Y yo, uy, qué bendición, tío, tan bueno. Empezamos a elaborar ya el dryball, yo me volví un teso. Me dijo, no me vayan a traicionar porque yo les enseñé. Entonces, son de la empresa, ya hasta que yo los eché y empezamos a darle y a trabajar ahí. ¿Ya lo
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superaste?
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No, todo, yo me quedé ya en esa empresa de oficial, de Cielos Razos. Y muy juiciosos, yo empecé a coger un juicio, pero uno nunca logra eso solo. Es muy difícil después de uno llevar una vida tan relajada. Y yo empecé a ganar ya buen dinero ahí, ya si tú eras estipulado, que con un cheque para un cambiar va a cambiarlo, y yo feliz.
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¡Qué caché!
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Entonces, en unos 15 días que yo viví en Manrique, donde mi madre, ¿cierto? Resulta que mi hermano, el mayor, después de no entendernos tanto, me dice un día... Hey, Víctor, voy a salir con una amiga a bailar al Parque Aranjuez. Me acuerdo que estaba una discoteca que ya no existe, que se llama La Quinta Porra,
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en
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el Parque Aranjuez, en Medellín. Y me dice, vamos que vamos a ir con una amiga y ella va a llevar una amiga. Vamos. Algo anda mal. ¡Ja, ja,
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ja!
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¡Ja, ja, ja! Algo anda mal. Yo, ¿qué? Entonces nos fuimos para la discoteca de gancho ciego que me metió ese fulano.
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Nos fuimos para la quinta
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porra. Y es muy charrante esta. Y nos encontramos con la amiga. La amiga de ella estaba acompañada una bendición, es mi esposa actualmente, con María Victoria Rojas.
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Estaba muy bien
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acompañada. Estaba muy bien acompañada. O sea, algo andaba
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bien.
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Ajá, algo andaba bien.
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Todo estaba
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perfecto. Porque resulta que, sí, es raro porque, imagínate que nos sentamos en la misma mesa, pero yo me dediqué a bailar por otros lados toda la noche.
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Ay no, Víctor, ni le paraste bolas. Ay no, Dios mío.
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Pero no sé, era como raro, porque ella era seria y yo también. Entonces, como que a mí no sé por qué no le dije bailamos. ¿Sí me entiendes? Estabas muy
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enredadito como con las de las otras
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mesas. Y toda la noche fue así, pero ella con una muy buena actitud, ¿cierto? Bueno, resulta que se terminó la noche y ahí mismo, ay, venga, entonces, ¿para dónde se va? Mi hermano se fue con su amiga, yo me quedé con Victoria. Y listo. Esa noche nos terminamos de conocer. Muy bacano. Yo me fui para mi casa. Ella vivía sola. Se fue para su casa. Me compartió su teléfono y me pareció muy interesante. Yo al otro día la busqué y nos vimos y empezamos a salir a bailar todos los fines de semana. Ella y yo ya hicimos... Lo más de charro. Víctor, ¿cómo te va
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con el baile? Espérate, ¿es un buen bailarín?
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Yo era muy salsero.
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¿En serio?
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Me encanta bailar salsa y me encanta mucho la salsa. En esas discotecas yo me mantenía bailando salsa. Y ella me cogía el ritmo. Pero eso es lo que no he podido aprender a bailar.
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¿Qué?
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Salsa.
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Ay, ¿cómo así?
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No sé, no lo he podido coger. Con estas prótesis no lo he podido coger el ritmo.
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Pero ya te va a tocar. Bailo merengue,
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ballenato. Es como lo más tieso. Y
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uno
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se queda
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en la misma baldosa.
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Pero es algo que no me encanta. A mí me encanta mucho bailar y ahí lo estoy como practicando. A mí me ponen el disquito que es que... Que salen unos videos muy virales y dices que el títeres soy yo, pero yo bailo ese pedacito, yo llego y bailo así con mi hijo. La salsa no la aprendí a bailar, pero ahí vamos. Ese es el punto. Y con esta
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mujer empezaste a bailar, a disfrutar la vida, ¿se cuadraron de una o qué?
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Y ese es el punto, porque Victoria llegó para... Buscar ese punto que Víctor se estaba buscando. Porque yo tenía el trabajo, ¿cierto? Ya tenía el trabajo, estaba con ganas de hacerlo, pero yo llegaba un fin de semana, reclamaba el vale, me iba para el cambiadero, desde ahí arrancaba todo mal. Yo me quedaba con los tíos tomando. ya llegaba más descuadrado a la casa que un berraco, ya no tenía ganas de, digamos, decir que, ay, porque ya llevaba como la mitad del pago, entonces uno, no, ya quedo y me quedo pelado, si me hago entender. Entonces, esa vida que tenía no dejaba que yo bregara como a enfocarme bien, pero Victoria llegó a hacer ese trabajo, Victoria llegó... Porque como yo era tan loquito, entonces sí, yo necesitaba ir al nido. ¿Sí me hago entender? Y Victoria vivía sola y ella me brindó esa oportunidad. Ella una vez me dejó entrar a su casa con mucho respeto. Yo se la ocupé, la verdad. Desde el día cero, yo no sé por qué tan raro. Nosotros llevamos 15 años. 15 años llevamos juntos. Y yo entré. Y yo entré cocinando.
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¿Qué? ¿Pero era que ya te encantaba el tema de la cocina? Es que mi
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mamá me dejó eso, a mí mi madre me dejó eso de raíz. Yo con seis años me acuerdo que a mí me levantaba un olor de una comida de ella en las mañanas. ¡Uy,
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qué rico! O sea, era algo muy bonito. Entonces,
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yo, ella vivía en una casa pequeña, un apartamentico, inclusive que la cocina era un baño adecuado, la cocina era un baño. Entonces yo llegaba así, yo, hoy voy a hacer un sudado, salga sin agua, panela puede montar porque no cabemos. Entonces yo ocupé el espacio, yo hacía todo, yo un sudado, unos fríjoles, sí, comidita muy criolla, ¿cierto? Era esa comidita criolla casera. Entonces ella me volvió esa persona, ella es una persona que siempre ha trabajado en empresas, ella trabajó, ella estaba trabajando en una multinacional cuando yo la conocí muy grande de telecomunicaciones, Y es una mujer muy, muy enfocada, una mujer muy juiciosa, una mujer que es parte de un ahorro, es parte de una casa, es parte de un trabajo. Piensa siempre en el otro, en su pareja, en verlo bien. Entonces yo le ocupo su casa y yo madrugada a trabajar y como yo mantenía tan desubicado, ella empezó con un sistema que yo me levantaba, me organizaba y tomé 10 mil pesitos para una gaseosa, para el desayunito y todos los días era así. Durante unos meses, mientras yo me acoplé y cogí ese impulso y empecé a ayudarle también, nos volvimos esas personas que nosotros hicimos un CDT, algo así, se llamaba como algo para ahorrar. Sí, sí, empezaron a
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invertir.
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Ok, teníamos una plata para un subsidio, teníamos un subsidio, teníamos un ahorro, empezamos a postularnos, nos postulamos hasta en Confama y Tox, que es para un apartamento.
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Sabes que yo te escucho. Y bueno, también a muchos hombres que he escuchado últimamente me llama mucho la atención cuando alardean con orgullo de sus esposas, de su novia, de su pareja. Ella
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es todo.
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Y además que me gusta mucho cuando las mujeres aportan como ese orden, esa pasión por el hogar. De alguna manera les pegan a una ajustadita. Ajá.
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Sientes que ella
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llegó a aportarte esa parte que necesitabas.
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Totalmente, porque ella cogía al menos y brotaba el cable y eso echaba chispas. Entonces... O sea, tú eras
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el menos.
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Sí, literal. Ella era ese más potente que ella misma se tocaba. Y eso, literal, ella tiene una magia y una fuerza bonita. Porque sacarme a mí de ese proyecto de vida que yo tenía, que eso no es un proyecto de vida para nadie... Si uno consigue un dinero y se lo gasta, qué satisfacción hay en eso si no vamos a conseguir nada, ¿cierto? No tenemos como un enfoque. Entonces, nos volvimos esas personas. compramos una moto pequeña, empezamos a andar en ella, el transporte, lo que sueña uno como trabajador, a mí empezaron, yo bueno, de por si uno siempre quiere más, uno siempre quiere ganar más en un trabajo, darse a conocer, mi tío me soltó, yo cogí rumbos por otras empresas, Haciendo
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lo mismo.
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Haciendo lo mismo. Como dryballero, como acabador, empecé a manejar trabajadores y todo. Me empezaron a manejar estos 15 trabajadores en un edificio, y empezaban a delegarme en cosas. Y yo, qué bendición, me iba superando. Empecé a trabajar ya en sectores de... ¿Cómo es que se llama esto? De quinto nivel, pero tiene otro... Estrato 5, ¿cierto? Que son edificios en el Poblado, en la Huacatala, en Medellín, que son como las zonas rosas. Y la verdad, tuve un momento que si no se lo deseo a nadie, laboralmente lo digo porque yo me expandí, me conocieron muchas empresas y
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fui a dar con un patrón
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que, yo sin saberlo, el hombre me tenía sin seguridad, no me pagaba, digamos, una pensión, ¿cierto? Tu jefe, del momento. Mi jefe, mi jefe. Yo no tenía nada, estaba trabajando por un sueldo. Entonces, resulta que yo estaba muy juicioso, demasiado, mi mujer y yo trabajando en la empresa donde yo estaba trabajando con mi tío, nos compramos la segunda moto, nos alcanzamos a comprar una moto, que era la moto con la que yo soñaba de 23 años, un pelo de 23 años, ella llegó a arreglarme la vida, me enfocó, me centró, vamos a ahorrar, vamos a conseguir un apartamento, Y empecé a soñar con lo que una persona quiere soñar, una familia, ser una familia, tener un hijo, ¿cierto? Y yo, ay, yo quiero mi hijo, y yo le dije a ella que me diera un hijo. Yo, María, a ver, regáleme un hijo, ¿qué tal? Y me dice, en serio, ¿usted quiere ser una familia conmigo? Y yo, pues claro, como vamos, vamos bien, yo quiero de una vez una razón más para luchar, ¿cierto? Y... Y resulta que ella tuvo una relación anterior también de muchos años, de muchos años, como de más de 10 años. Ella ha sido una persona muy juiciosa, el hombre le pagó mal y ahí me quedó a mí para que yo la cuidara, ¿cierto? ¿Cómo se dice eso? Sí, para que cuidara porque ella es una mujer muy buena, la verdad, ella es una mujer muy buena y lo merece todo. Entonces, yo estaba como beneficiario con ella y bueno, resulta que nosotros laborábamos para el mismo lado. Yo estaba trabajando en la Huacatala, nosotros compramos esa moto y un día madrugamos, pues yo madrugué para el trabajo a llevarla a ella. Yo la dejaba a ella y me volvía para el edificio. Yo siempre me regresaba solo para la casa. Entonces, resulta que... Bueno, digamos que ahí llegó un momento en el que mi vida se fracturó en dos, ¿sí me hago entender? ¿Por qué? Porque yo estaba laborando, ¿cierto? Bueno, esa persona que yo te digo con la que yo empecé a laborar solamente me pagaba eso. Y solamente era un sueldo. Entonces, digamos que yo tenía una vida muy bonita. Pues creí uno que cuando está saliendo adelante, cuando ya todo está marchando bien, que esa persona empezó como a darle juicio a uno. Ella me tenía derecho, pero yo seguía manejándome mal. Digámoslo en cuestión con mujeres, yo me seguía manejando mal todavía. necesitaba sentar los pies ahí en ese momento, y yo la dejé en el trabajo ese día, yo me fui a trabajar, eso fue un martes, yo estoy hablando de un martes de septiembre del 2014, yo me fui a laborar al edificio, la dejé trabajando, yo ese fin de semana fui a hacer una maraña, decimos un trabajito pequeño, estuve por Guayabal, o sea, yo trabajo en la Huacatala, Guayabal queda al otro lado pasando la avenida regional, Y el patrón llega ya como a eso de las 11 de la mañana y me dice, Víctor, hágame un favor, es que usted en ese apartamento donde fue al baño el fin de semana quedó un huequito al lado del ojo de güey, hay un tornillo. Usted no entró allá, pero hay un tornillo que ya me lo mostraron para que lo tape y le dé una manito de pintura.
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Y yo,
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bueno señor, listo, de una. Entonces resulta que... Nos fuimos a las 12 todos, nos íbamos a almorzar al lobby del edificio, era un piso 7. Y estábamos ahí, todos desayunando, almorzando, estábamos almorzando todos. Y el ayudante mío es un señor de edad, tiene dos hijos como de 40 años, es un señor ya adulto. Yo siendo un pelado de 23 años y tenía un ayudante mayor, yo soy un teso para la obra blanca. Y llegamos a almorzar y yo siempre, yo he sido muy amplio con la comida. A mí me gusta compartir lo que hago. Yo saco... En realidad en San Cristóbal mucha gente ha probado mi comida. Pero yo al trabajo llevaba... Ese día llevé una cocada de fríjoles que hice con pezuña, con garrita. Se me hizo agua. Me hiciste dar
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un hambre, querido.
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Resulta que... Yo en el lobby, piso siete, y yo, hey, destapo la coca, esa ponchera de frijoles, aparte el sequito, ¿quién va a comer? ¿quién va a comer? Y todo el mundo, yo, yo, le repartí a todo el mundo y me siento yo con el compañero acá. Y ahí mismo, yo empecé a bolear cuchara como si no hubiera un mañana, como si yo nunca en la vida hubiera comido frijoles. Entonces el ayudante me viene y me dice, el señor me dice,
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hey, viejo
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Víctor, ¿qué pasó? Yo, ¿por qué reen? ¿Qué pasa? Es que, padre, si usted le da a todo el mundo almuerzo, ¿qué pasa, hueón? No le van a quitar la comida. Y yo estoy comiendo muy rápido y es que, uy, padre, ¿usted se va a ir ya? Y yo, no, ¿qué pasa? Si son las 12, es mediodía. Entonces, hueón, suave, que nadie le va a quitar la comida. todo estaba marcado, pero uno no sabe dónde se va a caer, pero el destino estaba ya escrito, tan raro, pues lo que él dijo tampoco me sonó a mal, ni raro me pareció, él sí me dijo, yo sí de más que de pronto me di la forma de comer y me comía ya a mi ritmo, terminamos de almorzar y nos fuimos a seguir laburando, Por allá resulta que a mí Dios siempre me ha hablado de una otra manera. Yo no te voy a decir aquí que es que yo leo lo que Él me dice y yo digo, Dios me dijo esto. No, pero hay cosas que yo digo después. Él me mostró a mí un camino, pero uno nunca sabe qué tomar, ¿cierto? Ni tampoco leer los designios, porque eso son cosas muy bonitas, se comprenden como después. Entonces nos fuimos a laborar y estábamos en el apartamento y yo lavando las espátulas. El señor como crucificado así en el Golgo, pues como en el Calvario, pues donde así se veía la imagen. Y yo le dije yo, hey Ren, ¿qué se te parece esto?
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O sea, ¿viste una imagen en la espátula? De óxido,
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de óxido. Y era una espátula de acero inoxidable. Porque yo la lavaba y no le salía. O sea, eso era ahí dibujado. Y yo le dije,
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es que nosotros, para eso nosotros fue una... Ah, normal,
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seguimos laburando.
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Pero para ti sí representó...
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Sí, para mí, porque yo se la mostré. O sea, representó que yo vi el dibujo y yo se lo mostré. Yo, Ren, mira esto. A Jesús. El Señor crucificado. Él me lo dijo en esas palabras. El Señor crucificado. Y yo, ¿cierto? Nos pusimos a trabajar. Resulta que se llegaron las cuatro y media. Yo en media horita hacía ese trabajo. Un día hermoso, así como yo llegué ahorita aquí. Y yo voy y prendo mi moto, mi KMX, y arranqué para la casa, es que para la casa, arranqué para el trabajo, donde el patrón me dijo, iba por toda la avenida, eso es la regional, de sur a norte, yo iba para, sí, sentido Aranjuez, puede ser, Y yo iba buscando como una colación que hay para coger el puente, para coger como la oreja de la estación Poblado, que lo pasa uno al otro lado, ¿cierto?
- 33:43Voz 1
Pero yo no vi la tractomula, en realidad
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yo no sé, o sea, cómo fue ese encuentro, porque yo no iba rápido en la moto, pero esa tractomula me pasó por encima, por la mitad del lado izquierdo, completamente yo, pues en realidad yo, yo ese carro no lo
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vi, yo
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nunca vi ese carro, yo ni tampoco sentí nada en el momento en el que el carro como que me cogió, ¿sí me hago entender?
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¿Iba también en tu mismo sentido la tractómula?
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Ok, ok, íbamos en el mismo sentido porque yo nunca vi ni el cabezote, ni nada, absolutamente nada, nada, Yo solo recuerdo que el brazo se me salió, el codo del brazo izquierdo se me salió y me tocaba la cara, la lengua se me partió en dos como la de una culebra, se me fracturó el mentón, se me partieron los cóndilos, los dientes todos se me cayeron, el pie quedó fracturado en más de 12 partes. Yo no me acuerdo absolutamente del momento de nada, yo no me acuerdo... solamente pasó una persona iba representando al Señor en ese momento, yo como que, no sé, es un instinto de conservación, yo lo llamo así como el cuerpo que muy por allá, como muy en el fondo, como si alguien me susurrara al oído, yo sentía que alguien me decía, deme un número, yo llamo a alguien. Y yo... Y el man, no te entiendo, no te entiendo. Y yo cinco veces hablé así. Y él llamó a la persona
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que era.
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Se llamó a mi esposa.
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Yo no sé
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cómo leí ese número. Dios me dio las fuerzas. Estaba ahí y yo leí el número de mi esposa. Entonces él, señora, es que yo estoy por aquí con su esposo y tuvo un accidente. Entonces ella le dijo, me hace el favor y me lo pasa. Y ella se enloqueció porque ella me conoció, soy una persona alta, yo siempre he sido así jornijo, pues, y bien parado, ¿cierto? Entonces, en el momento en el que le dice, él no puede pasar, ella misma dijo, se mató, se murió o está muy mal, ¿cierto? De hecho, yo estuve 45 minutos desangrándome ahí.
- 36:17Voz 3
Uy, y es que nadie te
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auxilió. El señor de la tractomula estaba... El señor que me ayudó, yo primero voy a hablar de ese ángel, porque el señor que me ayudó, él se atribuyó algo que yo no haría. Primero que todo, quiero darle las gracias a él, porque yo no haría lo que él hizo. El temor no me deja. Pero él, yo quedé boca abajo, yo me estaba ahogando. Porque él me dijo, yo te pregunté el número y vos eras...
- 36:43Voz 1
Yo me encontré con él en Tricentenario. Y él me dijo, usted es la persona más testaruda que yo conozco. Y yo, ¿por qué, bro? Y es que, parce, yo le decía a usted,
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quédate quieto que estás muy mal. Y usted chapaleaba más arrastrándose por ese suelo. Y era porque este hueso que se te salió del codo, literal, afuera, te tocaba la cara. Y yo le di un abrazo, yo le di un abrazo. Es que es increíble. Cuando uno tiene a Dios adentro, uno hace lo que sea por salvar a alguien.
- 37:12Voz 3
Ay, total.
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Entonces él me dice, parce, yo cuando vi que usted no me escuchaba y empezó a desvanecerse más, que usted se estaba muriendo, usted empezó a desvanecerse, yo te volteé, cogí tu bolso, a mí se me salieron los zapatos, el celular, la billetera, como el impacto, pero fue un impacto en seco, a mí no, yo no salí resbalado, el camión me pisó y me dejó ahí. Entonces, La moto me hizo puros huecos. Por ejemplo, a mí en el lado derecho no me pasó nada, afortunadamente, nada de fracturas, nada de esas cosas así. Todo el lado izquierdo sí se me fracturó todo completamente, desde la cara hasta el último dedo del pie.
- 37:52Voz 1
Pero
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en este lado derecho no me pasó nada. Entonces él llegó y me volteó, todo lo metió al bolso y fue capaz de sentarme en el bolso. O sea, es que tocar a una persona que esté tan fracturada, yo por eso lo digo con mucho respeto, Y con cariño hacia esa persona que, de mi parte, yo el susto no me deja.
- 38:12Voz 3
Claro, además es impresionante. Es la
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impresión. Yo digo, él estaba tan lleno de Dios que le dio para eso. Girarme y sentarme en el bolso. Y él me dijo, cuando yo lo senté en el bolso a usted, Víctor, usted empezó a escupir los dientes, la sangre, empezó a respirar. Y eso, pues... Me salvó la vida. Eso que parece tan simple, es cierto. O sea, es algo que uno... Pero a mí me haría muy duro. Resulta que yo seguía ahí tirado. Él me dijo, la persona que le pasó ese carro por encima de usted, no lo volteó ni a mirar. Estaba como a 20 metros haciendo llamadas, que eso me pareció muy mal de la parte de él, porque yo llego siquiera a mirar. Yo si lo maté, si hay que hacer algo por esa persona... Hermano, no te puedo decir qué pasó, porque había un periódico extraviando todo, diciendo que se cayó un postre y que me cayó encima. Y eso era mentira, eso fue falso. Entonces yo lo indagué porque yo quise hacer reclamación y él me dijo, hermano, la verdad yo no vi porque yo no estaba ahí. Yo estaba pendiente de que no te me fueras a morir. Sí me entiendo. O sea, hermano, de que usted no se me fuera porque usted se está desvaneciendo. Yo, no importa. Lo importante ya está aquí.
- 39:34Voz 3
Y llegaste de pronto en algún momento a contactar al señor de la tractomula. ¿Qué se supo de él?
- 39:40Voz 2
Ese carro quedó comprometido. Ese carro quedó comprometido. Y yo quiero decir algo acá. Y yo quiero decir algo acá en estas cámaras. Ese carro quedó comprometido y yo peleé ese proceso un año. Y resulta que yo estoy seguro que el abogado me hizo una mala pasada, porque yo tenía un abogado bueno y el caso como lo entregaron al frente de mis ojos, eso tuvo algo que ver muy, muy, digámoslo así, no muy bueno, pero yo sé que hubo una negligencia del abogado. Pero el carro siempre estuvo involucrado, se hicieron unas cosas para cobrar, pero... Pero por culpa del abogado, ese cobro no se dio. O
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sea, no recibiste indemnización, nada.
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Exactamente, por culpa del abogado. Y lo digo ante estas cámaras y el abogado tuvo mucho que ver. Pero yo tengo lo más importante, que es la vida. Y estoy aquí parado, ¿cierto? Estamos aquí sentados.
- 40:39Voz 3
¿Y este abogado era tuyo?
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Sí, mi abogado. Es mi abogado. Y yo sé que él me falló. Porque pesa algo muy fuerte, Tatiana. Y estoy seguro que él me falló. Pero más allá de eso, el que ve todo es el de arriba, ¿cierto? Es Dios. Y aquí estamos. A mí me quedó lo más importante.
- 41:01Voz 3
Quiero saber cómo fue ese momento en el que tú conscientemente ya te ves en un hospital. Te despiertas. ¿Qué es lo que recuerdas?
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Resulta que, Tatiana, que... A mí me recogen a la hora de haberme accidentado en el piso, pero fueron a recoger un muerto. Llegaron los bomberos. Llegaron los bomberos a recoger un
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muerto.
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pasa esto, la persona que me estaba ayudando estaba ahí parada, como mi esposa trabajaba en Tigo, ella llamó a un amigo que estaba en la estación del poblado, ay venga es que mi esposo tuvo un accidente ahí en la regional, ahí detrás de Jaime y Sasa, será que usted puede asomarse por favor, y eran las cuatro y media de la tarde, que es una hora pico, Y el hombre llega y se asoma y le dice, es que yo no veo carros, yo estaba formando el peor de los tacos. Entonces mi esposa le dice, por eso, es que él está unas cuadritas atrás, pero sobre la región, imagínese el taco, si usted no ve carros pasar ni motos. Y el hombre sale corriendo para allá y ahí me encontró tirado. Entonces le dice, yo soy amigo de la esposa de él, yo me voy a quedar con el hermano, tranquilo. Yo le metí todo en el bolso, hágale tranquilo. Yo me voy con él para el hospital porque mi mujer se enloqueció. O sea, yo no sé ni cómo habló con el hombre. Y se montó en un taxi que ese señor se aprovechó como de la situación de ella y no fue capaz de llevarla al lugar donde yo estaba, tirado. de tanto voltear, mi esposa le dijo, era hablando de momento con la persona, con el amigo que ya estaba ahí, llegaron los bomberos y es que cuando me tocaron, y es que no, si está vivo, le encontraron pulso, se lo van a llevar, yo gracias a Dios, gracias a Dios que es tan grande, yo caí en un hospital súper de cuarto nivel, a mí me llevaron a unas cuadras, o sea, se devolvieron, yo fui ahora a Las Vegas, a la clínica Las Vegas,
- 42:57Voz 1
Y de una, bueno, listo,
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se lo van a llevar para Las Vegas, ya los bomberos lo tienen en la ambulancia, resulta que ella tuvo que llegar allá, yo llegué allá, yo entré directamente a reanimación, a mí me revivieron tres veces, porque realmente ya estaba desangrado por la femoral,
- 43:17Voz 1
por la pierna izquierda,
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ya me había desangrado demasiado, yo perdí 37 plaquetas, prácticamente todo, ya tenía un vaso de sangre nomás. Entonces, ¿qué hizo el médico? El médico salió y le dijo a mi esposa, llame a la familia que está muy enfermita para que se despidan. Sí, en realidad mi familia fue a despedirse porque en realidad yo no sé, y después todos se alejaron también, yo no sé si ese egoísmo de mi parte… Porque yo ahí crucé una de las etapas más duras de mi vida. Cuando yo entré a ese hospital, mi madre estaba luchando con un cáncer también y ella había pasado las quimios, ella había pasado las quimios y se desinternó, se fue a ponerme cuidado al hospital. Y de tanto voltear, eso le hizo metástasis, se le explotó esa enfermedad y la invadió.
- 44:22Voz 1
Y todo el mundo decía que era culpa mía, que pues yo haber caído a ese hospital. Todo el mundo fue pues porque cuando mi esposa
- 44:32Voz 2
dijo, ah, que él está muy enfermo y se va a morir, que fueron a verme, pero a verme morir,
- 44:38Voz 1
¿cierto? A expedición de mí y tanto. Y yo no sé, Dios es muy grande, porque yo estaba ahí y a mí me desfribilaron. Salió el doctor la segunda
- 44:50Voz 2
vez y están todos, está muy mal, muy enfermo. Mi esposa sí, sí. Entonces fue mis cuñadas, todo el mundo, eso fue cuestión de tres segundos. Él entra la tercera vez y sale. Cuando él sale, todo el mundo se
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murió.
- 45:04Voz 2
Pero salió con una noticia, se estabilizó. Ahí le vamos a empezar a poner un tutor, porque tienen la pierna muy fracturada, una félula en la mano.
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Yo no sé, por la voluntad de Dios yo sobreviví esa noche, pero ya no contaba con nadie. ¿Todos se
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fueron?
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Todos se fueron. Yo solo contaba con mi mamá y
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mi esposa que estaba ahí cuando yo abrí los ojos. Porque yo abrí los ojos a los 13 días, esa fue la primera noche, ahí me alcanzaron como a estabilizar, me revivieron, Dios me dio otra vez la vida y
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me dio esa oportunidad de vivir, de seguir. Entonces yo a los 13 días abrí los ojos y era sondeado hasta por el pito eléctrico. sondas por todos lados y yo no entendía, yo abrí los ojos y yo veo a mi esposa al frente y yo, ¿qué
- 46:06Voz sin identificar
pasó?
- 46:07Voz 2
Yo no entendía, tenía una félula aquí, solo veía que de mis piernas salían esas varillas y yo me veía la pierna y yo sentía que me pesaba el alma, yo solo movía los ojos para los lados y yo, ¿Qué me pasó? Por aquí me metían la comida, tenía catéter de sangre en la horta, que era cosido a la piel, eso lo cosen con punto, lo pegan para que uno no se vaya a desconectar, porque en realidad yo me enloquecí tres días, un loco más.
- 46:35Voz 3
¿No recordabas
- 46:35Voz 2
nada? Nada, o sea, yo no sabía qué hacían esa camilla, qué había pasado. Porque tenía la boca... Es que no era capaz de hablar porque a mí como se me partieron los cóndilos, a mí la boca... Como un zombie. Me despierto y yo veía tan raro todo. Y yo, ¿qué pasó? Yo solo pensaba en la moto. Y como el recuerdo que tuve el fin de semana, que le había metido un millón de pesos a esa moto, y yo, ¿qué pasó? Sí me entiendo, o sea... Era como desestabilizado y a mi esposa ya le habían dicho, él no va a hablar. Cuando él abra los ojos, él no va a hablar porque tiene la boca colgando y la lengua partida, no tiene dientes. Entonces me tenían una libreta, un lapicero y ya. Yo fue el que me busqué como ese más los tres días porque ¿qué pregunta más iba a hacer yo? Yo no tenía preguntas.
- 47:33Voz 3
¿Qué escribías ahí?
- 47:35Voz 2
Yo, yo, yo, yo, yo, Pasa esto, yo miro a mi esposa y ella empieza a llorar así, mucho, y me dice, ¿usted sabe quién soy yo? No podía hablar yo.
- 47:48Voz 3
Pero sí sabes.
- 47:49Voz 2
Y ahí mismo ella empieza a llorar. Madre, se acordó de mí, qué pereza. Ella la que me hace ese, amor, perdóname.
- 48:01Voz 3
pero
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me quiero reír un poquito para que me salga este taco.
- 48:05Voz 3
Entonces
- 48:07Voz 1
ella me dice,
- 48:07Voz 2
¿usted sabe quién soy yo? Y yo, eso
- 48:11Voz sin identificar
es frase de
- 48:12Voz 2
poli. Mentira, mentira. Entonces yo le digo, yo le digo,
- 48:19Voz sin identificar
mi
- 48:19Voz 2
esposa, o sea, yo entré, yo pensé tan lindo, yo recuerdo esa pregunta, ella era tan linda, mi niña, así.
- 48:26Voz 3
Ay, preocupada. Sí,
- 48:28Voz 2
yo me imagino el trajín, esa mujer muy entregada, mi apoyo total.
- 48:34Voz 3
¿Y qué escribías? Entonces
- 48:36Voz 2
me pasa la libreta y ya. Yo le pregunto y me dice, y me dijo esto, por lo que te digo que yo me seguí portando mal. Solamente me hace esta pregunta, ¿usted sí quiere seguir teniendo ese hijo conmigo? Y yo sentí de todo en el alma. Uf.
- 48:55Voz 3
Que era que le habías pedido ser
- 48:56Voz 2
papá. Pero como ella se cuidó tanto, 10 años en la otra relación, a ese tipo no le dio, y lo amaba, y no le dio el hijo. Y conmigo decidí apostar por eso, dejó de inyectarse, sino que en esos tres años que tuvimos antes de yo caer a esa camilla en el hospital, el hijo no cuajó. O sea,
- 49:15Voz 3
ustedes ya venían como intentando el tema. Tres años,
- 49:18Voz 2
tres años dándole, pero por esas pastillas tenía el organismo muy acostumbrado, entonces no se dio. Entonces cuando yo abro los ojos en el hospital, esa es la primera pregunta que ella me hace, después de decirme que si yo me acordaba quién era ella,
- 49:34Voz 3
¿Y esa pregunta
- 49:35Voz 2
para ti qué representó? De todo, peligro, amor, porque ella no me dejó por una amiga que estaba en ese momento ahí, que era una compañera de esa compañía donde ella trabajaba. Entonces me dice eso, me pregunta eso, y yo escribo, ¿qué pasó ayer? ¿Sí me entiendo? Cuando me dice, ¿usted sabe quién soy yo? Y yo, ay, si yo le maté el ojo. Y me pasa la libreta y yo,
- 49:59Voz sin identificar
¿qué
- 49:59Voz 2
pasó
- 50:00Voz 3
ayer? Estabas desubicadísimo.
- 50:02Voz 2
Totalmente. Es que yo veía esa félula ahí y yo me veía como yo estaba todo plano. Y literal, lo único que yo podía era mover los ojos así. Ni un dedo era capaz de mover a mí. El pie se me estaba robando las fuerzas, todo el alma. Yo no era capaz de... Tengo un pelón por acá
- 50:20Voz 1
que me lo hizo la camilla.
- 50:23Voz 2
De los 13 días que estuve mirando para el techo dormido en coma... Y ayer el barbero, esta belleza, me dice que me va a echar un poquito de estuco para rezanarlo. Además, yo soy de mala. Jason, hermano, vuelva de serio. Dios
- 50:39Voz 3
mío. ¿Qué empieza a pasar en esa clínica? No, yo le digo,
- 50:44Voz 2
¿qué pasó ayer? Ella me dice, mi amor, ya pasaron dos semanas.
- 50:49Voz 3
Uy.
- 50:51Voz 2
Yo no sé de dónde salieron fuerzas. Yo creo que eran del vikingo. Y como a mí en el lado derecho no me pasó nada, yo saqué la mano derecha y se la puse a ese catéter diacal de los puntos. No sé, yo no sé por qué, como a quitarme la vida. Entonces, cuando yo hice eso, una enfermera gritó, se va a matar. Ahí mismo de una me cogieron entre cuatro y
- 51:13Voz sin identificar
me
- 51:14Voz 2
acostaron en esa camilla. Yo sentí de todo, me dolió hasta el alma, porque ahí sí sentí que esa félula, como que el hueso me echó por ahí en el alma. Me amarraron tres días en la camilla porque yo ahí mismo, esta me la jalé, pero los puntos, por eso loco, los puntos hicieran que se quedó eso ahí. Yo tampoco tenía la fuerza para hablarlo del todo. Y yo sentí también como ese tiro en la mente. Ay, ya me amarraron. Y llegó una psicóloga que es enfermera, que la meten y me amarraron con fundas, con sábanas, y me hicieron guantes con las fundas de las almohadas, me envolvieron las manos en cinta y yo estuve bien mal, bien fracturado. Y me amarraron a esa camilla. No, yo estaba mal, mal, mal. Yo solo planeaba cómo soltarme para desconectarme de todos esos aparatos. Estaba loco.
- 52:08Voz 3
Claro, es que es
- 52:09Voz 2
desesperante. Loco, con ganas de pararme ahí, solo pensaba en los amigos, en la fiesta, en el barrio, en la moto, o sea, estaba
- 52:17Voz 1
como que la vida se me devolvió toda, como que yo, no sé, no sé, era algo muy
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arrollador, después de uno sentir que la vida le estaba cambiando, que consiguió una esposa, una mujer, cierto, que le sembró un proyecto, quería hacer una familia con uno, Y todo se volvió una oscuridad. Para mí todo se volvió una oscuridad. Yo no entendía por qué estaba ahí.
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¿Y qué te dicen los médicos cuando el tiempo comienza a pasar? ¿Cuál empieza a ser tu diagnóstico ahí?
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El tiempo empieza a pasar porque yo abro los ojos y yo tenía una pierna que ya merecía ser amputada. Estaba negra, estaba del tamaño de mi cintura hasta la ingle. y era un pie que ya estaba muerto porque no le circulaba sangre, no me alcanzaron a recuperar la vena, entonces no le circulaba sangre, era totalmente negro. Y yo decía, Dios mío, ¿por qué me siento así? Si me hago entender, o sea, sin fuerzas. Porque yo el pie no lo había visto, yo el pie no lo había visto. Mi madre era andando por el hospital, hablando con los médicos. Una vez se pararon a hablar al frente mío y el médico dijo esto, hay que amputarle la pierna. ¿Qué dijo ese señor? No, adelante, mi mamá. Yo me puse grosero, empecé a cogerme el pañal así, maluco, maluco.
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No, eso es para tu mamá. Saqué a
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mi esposa de la pieza mal, solo... Porque yo no podía hablar, era como un zombi, haciendo gestos, monerías, echando a todo el mundo, grosero. Era mi pierna, yo nací con ella, ¿cierto? Nadie va a querer que le amputen una pierna sin saber siquiera si lucharon por ella. Yo sé que sí lucharon por mi pierna, pero yo en 13 días que estaba dormido no sé bien qué hicieron por ella, ¿cierto? pero Dios siempre ha sido tan lindo que Dios a mí me mostró el camino
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y yo supe tomar el mejor camino,
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porque estamos en las horas cruciales, yo ya llevaba 13 días con ese pie así, yo los escuchaba hablando, yo me ponía muy grosero, muy grosero, entonces yo me acuerdo que ya en los 13 días exactos entra ese médico muy bravo, porque a mí la tracheotomía no dejaba que me operaran el brazo, ¿Sí me hago entender? Entonces, nada, no me dejaban ni operar la pierna ni el brazo. Entonces me decía, si yo le opero ese brazo, usted lo tiene bueno, Víctor, solo se le dañaron el hueso, el hueso está montado. Si yo le opero esa mano, se le mete una infección por esa tracheotomía y se le pega ahí, y ahí se hay que botarle ese brazo, pero usted lo tiene bueno, quítese eso, hermano, quítese eso. Pero yo, ¿cómo hago? Si yo tenía toda la cara obstruida, no me habían hecho ninguna maxilofacial. Yo estaba de tres cirugías maxilofaciales.
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No.
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Y... Y nada, y eso no se daba. Entonces resulta que...
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Cuando él te decía quítese eso, ¿a qué se refería?
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A que luchara porque me quitaran la tracheotomía, a que me sellaran ese ojo de que respirara por la nariz. Claro, para que pudieras
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avanzar con lo demás.
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Entonces siempre llegaba y mi esposa le daba moral, decía, sí, muy pronto él está en eso, en prácticas, que me hagan una cuchara de sopa y yo me ahogaba. Yo me quitaba ese tapón. Eso es muy duro. O sea, esos eran de los tiempos más duros que yo he vivido. Aguantar hambre. Entonces, resulta que el doctor de la pierna también entró furioso. Ya el 14, al día 14, entró con la enfermera. Señora, me hace el favor y lo sienta. Camillas automáticas. Mi esposa, tú con el botón.
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Me sentó.
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Yo veo esa pierna. No, yo veo... Un pie todo grueso, la venda roja llena de sangre, eso era sangre y olor a huevo todo el tiempo en esa habitación. Y le dice, córtele la venda. Y la enfermera me corta esa venda.
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Cuando yo
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me doy de pie, yo con razón me estoy muriendo. Yo tuve esa noche un sueño que fue donde Dios me mostró el camino. Yo por eso pensé así. Yo les voy a contar el sueño porque es muy bonito. Y quiero también que sepan que Dios se manifiesta de unas formas en las que no es sino interpretar. Porque Él no te va a decir, es que tienes que irte por aquí, porque por ahí es donde te va a ir bien. No pasa gateando, pues. No, eso no pasa. Pero como yo tenía mi moto y me gustaba la fiesta y eso, entonces resulta que el sueño fue así. Que yo estaba con mis amigos farreando en Manrique. que todos éramos bailando, que de repente todos éramos corriendo por una montaña de ahí para abajo. Y que cuando llegamos abajo, a lo plano, yo era el único que estaba vomitando mangoviche. Que no era capaz de respirar. Y me levanté ese día a las 3 de la mañana, ahogado, porque yo tenía la crispetera. En la tracheotomía yo estaba entubado. Esa máquina no era capaz de respirar por mí. cuando yo levanté a las 3 de la mañana
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esa máquina no era capaz de respirar por mí
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y
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mi esposa, mi mujer
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con la carpeta que dan donde uno empieza a meter los papeles yo solo escuchaba como una oración detrás que me sopla y me decía tranquilo que a usted no le
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va
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a pasar nada
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tranquilo que a usted no le va a pasar
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nada ella es tan linda Dios es tan fiel yo no sé cómo sobreviví esa noche Se fue el sueño. Afortunadamente, gracias a Dios, pase la noche. Al otro día, eso me maquinó todo el tiempo en la mañana. Yo, ¿por qué soñé eso? El mango vomite, yo solo me ahogué. Entró el médico con la enfermera y
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me
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muestran la pierna. Con razón, estoy muriendo. Yo pensé eso
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cuando vi
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la pierna. Porque ya sí la vi, reventaron la gasa. Y resulta que yo, de aquí, de la mitad del fémur hasta abajo, como más o menos hasta acá, tenía la última varilla, 13 varillas enderezando el pie y por fuera una recta. Y por donde la vena salió, no la varilla, sino como los huesos se fracturaron y fracturaban la vena, por donde la piel estaba fracturada y el hueso, se veía salir la sangre a la película. Todavía, cuando yo abrí los ojos, había una placa colgada de sangre, una bolsa, o sea, todavía me estaban metiendo sangre tres de ellas después. Y era eso, que yo la perdía y por eso la pieza era con ese olor y me cambiaban sábanas tres veces al día y yo era desangrándome por esa pierna. Pero cuando yo la vi, en realidad yo entendí el mensaje. Yo vuelvo a levantar mi mano y yo pido el papelito y el lapicero. Entonces el ortopedista se me sienta al lado y yo escribo, yo, córteme la piernita.
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Ya lo escribiste tú, fue una decisión. Yo no sé
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cómo, yo entregué mi pierna para ganar vida. En realidad eso fue lo que sentí y lo que Dios sembró en mi corazón en ese momento después de abrir los ojos. Por eso te digo que es bueno interpretar. Los de anterior en la obra, eso es difícil porque nadie se imagina lo que te va a pasar. Pero ya después de haber vivido el
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suceso, él me mostró algo tan bonito.
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Para mí es como si yo hubiera entregado un dedo a Tatiana. Así. Así. O me machaqué esta uña, se me puso negra y mañana me la arranqué. Y me creció la otra. Qué bonitas palabras. Dios es tan grande. Porque en realidad es que eso pasó. Yo con esa tranquilidad lo digo, gracias Dios mío, tú que estás en el cielo y me diste esa fortaleza ese día para tomar esa decisión. Y se los digo del corazón. Ese señor no sabía qué decirme. Ese man se sentó al lado y, Víctor, vea hermano, usted con esa contextura que tiene usted con una prótesis, se come el mundo hermano, es la mejor decisión que puede tomar, tranquilo que lo vamos a querer mucho. Yo solo le alzaba los hombros yo, usted es el que sabe. Yo le señalaba a mi mujer, ella le firma, lo que tenga que firmarle. Ya, no hace más no sabía qué decirme, sin palabras. Entonces ahorita le llega al anestesiólogo para que le firme. Es el que sabe. Dios empezó a iluminarme desde ese momento, yo no, Dios mío. Después de toda esa oscuridad, pues haber leído eso, ¿cierto? Ya es una decisión dentro de todo lo malo, era una decisión que había que tomarla. Y yo le agradezco tanto a mi mujer y a mi mamá que Yo siendo una persona como era, conociéndome, donde yo me levanté sin esa pierna, ay Dios mío, yo no sé qué hubiera sido de mí, cómo me hubiera tomado las cosas, traicionado, sin saber en realidad si se hubiera podido hacer algo por esa pierna, ¿cierto? Entonces eso en este momento me hace muy orgulloso y me hace feliz de que esa decisión se tomó a tiempo.
- 1:01:49Voz 3
¿Por qué la tomaste tú, consciente?
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Fue algo personal, ¿cierto?
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¿En qué fecha
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te amputan la pierna? Fue el 17 de septiembre, como tres o cuatro días de que yo abrí los ojos. Uno dice que no, pero sí, todo fue muy rápido. Pero uno en esas circunstancias, por ejemplo, yo necesitaba esas tres cirugías de la cara muy rápido y se demoraron como dos días para empezarlas a hacer. Entonces, eso fue lo que hizo que todo se atrasara tanto. Y... Entonces, listo. En dos días lo opero. Mandó el anestesiólogo. Llegó un copito de nieve, Dios mío. Dios es tan grande conmigo. Llegó un señor que no le cabía un pelito negro. Para mí se representó como Dios también. Y firmé aquí. Mi esposa firmó. Llegó ese día tan esperado. iba para el quirófano, nueve horas de quirófano con 16 médicos, porque yo estaba muy mal, estaba como en grado 5 de riesgo, porque venía de la cirugía en la femoral y eso. Entonces decidieron amputarme en varios médicos, entrando me quisieron mucho, lo vamos a querer mucho, lo vamos a dormir, Víctor, tranquilo. En realidad me sentí muy bien, me brindaron como ese cariño para la decisión que yo tomé, ¿cierto? Porque no voluntariamente ir a decir que no es fácil, eso no es fácil.
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cuando tú te despiertas, Víctor, ya después de todo este proceso y te miras sin la pierna, ¿qué representó esto para ti?
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No,
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eso para mí
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representó, la verdad, la decisión de la pierna fue porque yo quería ganar vida, pero para mí en ese momento que uno tenía un trabajo y sabía que tú ibas a cambiar, yo me sentí en un cuarto oscuro, me sentí en un cuarto oscuro y Y a mi esposa le empezaron a decir que yo la iba a empezar a tratar mal, que yo me iba a volver grosero. La mamá también le dijo que me dejara, que se pusiera a trabajar. La amiga, que yo la quiero mucho, y está en España, ella no me dejó por ella.
- 1:04:03Voz 3
Le decía que te acompañara.
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Porque cuando Victoria me preguntó en el hospital si yo quería tener el hijo con ella, es porque yo en ese celular estaba inventando. ¿Cómo así? Yo seguí jodiendo con mujeres. Y el celular me hizo una mala pasada que la vida no se queda con nada, ni Dios tampoco.
- 1:04:25Voz 3
O sea, tu esposa cogió tu celular.
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Sí. Yo tenía un celular. En ese tiempo había unos celulares nuevos chiquiticos. Y... Y a mí me gustaba mucho la guaracha y me lo compré y el berraco no le pasó nada. Y ella lo cogió, lo desculcó al derecho y al revés. Y me descubrió. Y eso le dio muy duro porque le dio conversaciones y una mujer así no está para ocultársela a nadie. Y ella me iba a dejar. Cuando me hizo la pregunta en el hospital que si yo quería tener el hijo con ella, es porque ahí estaba la amiga y la amiga le dijo, no lo deje en
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este momento. Si le perdonó tanto viéndolo bien, no lo deje, quédese con él. Y ella está ahí por la amiga. Pero mucha gente le dijo, déjelo que no vale la pena. Y ya está mucho.
- 1:05:19Voz 3
Víctor, ¿y cambiaste después de eso?
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El amor de esas personas, eso es un amor real, Tatiana. El amor de las personas así hacen que todo cambie, que uno reaccione, que recapacite, que en realidad le dé valor a las cosas que valen la pena. Porque aún así todavía hay momentos en los que uno quiere flaquear, pero vale más ese amor y ese apoyo que uno ha tenido que lo que de pronto se presenta.
- 1:05:50Voz sin identificar
Y
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cuéntame de tu hijo.
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Jacobo, Jacobo fue ese bastón, la pierna que yo le entregué al Señor, porque no me la quito, yo la entregué porque yo quería vivir y Jacobo llegó
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a ocupar ese lugar de esa pierna. Un día yo estaba trabajando y mi mujer, es que,
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no, me siento muy mal,
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voy a ir a hacer mi examen
- 1:06:19Voz 2
y yo,
- 1:06:19Voz 1
ah, bueno.
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Y va a hacerse el examen. Y le dijo los síntomas al médico. El médico le dijo, mi hijita, ¿usted se cuida?
- 1:06:31Voz 3
Y
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le dijo, no, yo sí me cuidé por ahí así, me cuidé 10 años, pero hace por ahí unos 5 o 6 años que dejé de hacerlo. Y le cuento que está en embarazo.
- 1:06:41Voz 3
Está esperando
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un hijo. No sé qué es, pero está esperando un hijo. Ya tiene como dos mesesitos. ¿Cómo? ¿Qué le dijo a esa mujer y esa mujer? ¿Qué me dijo a mí?
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Ay,
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no. Dios mío, bendito. Jacobo fue un plus. Él fue un cohete. Él fue como algo que me terminó de despertar porque yo quería salir adelante. Dios a mí me dio algo muy bonito que es yo estando en esa camilla, yo sé que yo no sentía un dedo. Pero nunca llegué a pensar, yo no puedo mover mis pies, macharro. O sea, como que yo sabía que era de momento, de pronto por el golpe, si me hago entender. Pero yo nunca llegué a pensar que yo, así no me hubieran dicho, no, es que usted puede, pero yo nunca llegué a sentir que no iba a volver a caminar, sino que yo era voy para adelante, me voy a parar de aquí, voy a luchar.
- 1:07:38Voz 3
¿Cuántos años tiene Jacobo?
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Nueve añitos.
- 1:07:41Voz 3
¿Y es el amor de tu vida? No, Jacobo es
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todo. Jacobo, mejor dicho, él a mí me ha... Yo peleaba mucho, pues, digámoslo así, con mi mente porque él siendo un niño, él me veía a mí brincando en un pie por la casa y él empezaba a hacerlo también. Y yo pensaba, ¿por qué lo hará? ¿Cómo por qué lo hará? Como que si me entiende, como por darme moral, o se entiende la vida, o Dios mío. Entonces, papi, ¿usted por qué brinca así? Ah, es que si usted lo hace, yo también lo puedo hacer.
- 1:08:13Voz 3
Claro.
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Yo, ay, fue maravilloso, ¿cierto? Entonces, él empezó como a brindarme esa moral. Y yo, no, no, no, yo por este pelado voy a hacer de todo. Tengo lo que yo, lo que yo le pedí a Dios que era un hijo. Porque yo, después de pararme en esa cama... Solo le pedí a Dios que mi madre me viera caminar otra vez porque ella totalmente se desinternó y empezó a acompañarme. Y entonces ella era en el hospital conmigo, con mi esposa. Yo en realidad... En ese hospital viví momentos muy duros porque, o sea, es que salía de una cirugía y metas y a otra, así me hago entender, o sea, yo tengo una reconstrucción de rostro de tres cirugías masilofaciales, aquí por ejemplo los braques,
- 1:09:12Voz sin identificar
me
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partieron el labio, se me partió este hueso aquí también, a mí se me hundió toda esta parte acá, esto que tengo debajo de este, en este momento, este es... El mentón. Puro vikingo. En el pómulo también tengo una platina aquí. Esto es una cirugía del agua al lado. El momento más duro de todos fue el circulaje de la cara en realidad. Porque yo nunca he aguantado hambre en la vida. Sí he aguantado hambre, pero a mí me gusta reiterar algo. Yo fui un pelado loco en la calle. Trabajé en la calle y loqué mucho, pero... Cuando me amarraron la boca para que me sanaran los cóndilos. Uy, qué dolor. Fueron dos meses, ocho semanas cerrado, tomando puro licuadito nomás. Esto era licuado.
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Víctor, ¿tu madre
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vive? Mi madre falleció. Mi madre sí falleció, Tatiana.
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Mi
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madre... Es que mi madre fue un pilar fundamental después de que yo me levanté de esa cama. Pero como te digo... Ella no había nada que hacer. Yo ya estaba bien, ¿cierto? Ella se desinternó y se fue a ponerme cuidado en el hospital, a estar conmigo ahí. Yo salí y ella se puso muy mal. Ella ya estaba internada en el hospital y yo era en la casa y ya iba a visitarla yo. Entonces, cuando yo a los médicos le dijeron que ya no habían tratamientos, Decidió también irse para la casa, ya manteníamos muy juntos, yo la visitaba, ella empezó a hacer unas vueltas y unas diligencias, y
- 1:10:59Voz sin identificar
yo,
- 1:11:00Voz 2
a mi hijo
- 1:11:00Voz 1
me
- 1:11:00Voz 2
va a
- 1:11:00Voz 1
llevar a tal parte,
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y yo, ¿usted ya monta en esa moto conmigo? Claro, oiga, era mi flaco de una, yo seguía andando en moto, porque uno necesita recuperar la vida, yo estaba muy asustado, me decían, usted... ¿Cómo le pasó eso? Yo no quería hablar de eso, por lo que tampoco nunca entendí qué pasó, ¿cierto? Yo no quiero hablar de ese accidente, la verdad. Y
- 1:11:25Voz 3
ella estaba ahí acompañada. Y ella estaba ahí
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conmigo. Yo, vamos, y se montan la moto. Y esos momentos fueron muy difíciles porque uno... No hay explicación para eso. La mamá enferma, uno también apenas parándose de ese accidente. Y todo el mundo que no apuesta nada por uno, ni apostaba nada por uno. Con esos celos de que ella se enfermó. Nadie en realidad... Nadie en realidad quería pues como estar con uno, como
- 1:11:58Voz sin identificar
darle
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la mano. Me dejaron solo con mi mujer
- 1:12:04Voz sin identificar
y
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mi mamá que sí me apoyó, ella no quiso darme la espalda. Y es que ella era todo. ¿Hace cuánto
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la perdiste?
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Ella murió en julio, ella murió el 15 de... el 18 de agosto del 2015, un año después de que me vio caminando con una prótesis que me dieron en Majavir Camina, que es una de las empresas que está en Medellín que regala prótesis, es la única empresa de Colombia que está en Medellín que regala prótesis, se llama Majavir Camina, a mí me dio muy duro aprender a caminar otra vez, pero se pudo, con esa prótesis que me regalaron allá, yo... para adelante, yo siempre con esas ganas de caminar, porque ese diciembre del 2014 a mí me dio muy duro, yo era naranjuez en el parque y yo veía a la gente pasando y a mí se me salían las lágrimas solas de ver a la gente caminar, porque yo nací con mi pierna y yo entregué ese miembro que era
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mío, o sea, es que yo
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tenía mi pierna y la extraño. Claro, es absolutamente
- 1:13:11Voz 3
normal. Decías hace un rato que querías al menos que tu mamá te viera caminando antes de partir. Y pudiste cumplir ese sueño.
- 1:13:26Voz 2
Yo cumplí ese sueño. Mi madre me vio caminando, me vio manejando moto, me vio laburando por ahí marañitas que me daban. yo estoy seguro y lo voy a volver a decir egoístamente o no sé puede que sea equivocado pero yo siento que mi madre entregó su vida por la mía porque es algo muy bonito lo que yo vi que pasó, como verla a ella, como ese desgaste y yo florecer, si me hago entender, es algo tan bonito como algo que, no sé, yo diría eso, y de pronto hasta mis familiares también lo tomarían así, porque es que ellos no me quieren, digamos que fueron a despedirme, pero al ver que yo salí triunfado, y que mi madre, su hermana, sí fue la que faltó, Eso afectó mucho como esa relación.
- 1:14:20Voz sin identificar
¿Qué
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te queda de tu
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mami? No, de mi madre me queda todo. Las enseñanzas de vida, me queda su espíritu, su vida. Esa mujer que era trabajadora, una mujer luchadora que siempre luchó por sus cinco hijos y Y también yo entiendo a mis familiares porque como yo tengo un hermanito que quedó tan joven, tan niño, de 10 añitos, y eso a él lo afectó mucho. Mi hermano quedó con un estrés postraumático, a él no tiene pelo. Se le cayó todo el pelo y a mí siempre me afectó eso. El pelo así
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me ha pesado. no se lo merecía, estaba muy niño también, y en ninguna parte se acomodó, la madrina quiso cuidarlo, y
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no
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le dio el voltaje, porque yo digo que eso es frustrante, perder a la mamá tan chiquito, y uno ya también bien grande, y sabiendo que, por ejemplo, uno decidió hacer su vida, yo sigo ajeno a todos ellos, a todos, a todos, entonces, pues, me gusta que he salido solo adelante, También me queda eso que no he editado de nadie, que hijo de puta me es para adelante, que Dios ya me dio la vida. Yo opté por cambiársela por esa pierna y Dios me la dejó. Y eso me hace tan orgulloso de mí mismo y por eso estoy acá hoy. Porque a mí no me importa que ellos no me apoyen los videos y yo me sienta tan solo, pero yo sé que yo me siento muy orgulloso y mi madre sí que está orgullosa de eso.
- 1:16:00Voz 3
Y nosotros también.
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Gracias.
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Yo estoy para que Tatiana por escucharme, por ese espacio que tengo un taco en el alma tan grande, de verdad. Uno nunca cree que le pueden pasar tantas cosas en
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40
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años, pero suele suceder.
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Víctor, en tus redes sociales, que es en donde te conocemos, has hablado pedacitos de tu vida. Nos has contado también que limpiaste vidrios.
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Ok, y todavía lo hago.
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Cuéntame de
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eso. Yo estoy en ese semáforo con toda la actitud. ¿En Medellín? En Medellín, por el estadio. Eso es Colombia con las 70. Es una zona muy bonita de Medellín.
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Hay que pasar por allá. Y si usted
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va, yo le dejo ese video del carro bien bonito, pues, para que sepan que han invitados. ¿Cómo
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llegaste a eso?
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Resulta que yo estaba pasando una situación muy dura. Digamos que yo vivía en Aranjuez y me tocó salir para San Cristóbal porque... A mí se me complicó mucho el trabajo, las obras y eso. Yo mantenía, sí me salía a trabajo, pero yo mantenía la casa un mes seguido, mi esposa manteniéndome, el niño lo cuidaba, una vecina muy buena, tuvimos vecinos muy buenos, queridos. Hasta yo lo cuidaba cuando me daba, si yo no salía a hacer una maraña, pero mi mujer siempre trabajando en empresas y eso, ella siempre apoyándome y viendo por mí. Pero se apretó la cosa y no daba para un arriendo de 600 mil pesos en ese tiempo, nada bueno.
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No me daba, no me daba el voltaje.
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Entonces yo le dije, la casa me la alquiló un amigo, que era el ayudante. Mis amigos siempre han sido buenos. Y él me alquiló una casa, pero como era allá, era carita. Y le subió el arriendo. Yo, papi, no me daba. muchas gracias, mi hermano vive en San Cristóbal, voy a decir que me consigo una casa baratica, hágale papi, usted sabe que es la buena, mi hermano, mi hermano me consiguió una casa por allá, por San Cristóbal, llegué a ocuparla muy barata, a 300 mil, imagínate, salvado por la campana, yo llegué al barrio a trabajar y empecé a ser bendecido porque me empezaron a llamar, me llamó una empresa, Inté del Poblado, hey, ¿qué más Víctor Flaco? ¿Qué más? ¿Cómo estás? Don Hernando, que en paz descanse el Señor, muy querido, siempre me apoyó mucho. Ah, don Hernando, muy bien, por aquí en la casa hermano, terminándome de recuperar. Ah, me alegra hermano, es que te voy a afiliar para que trabajes. Ah, bien, qué bendición. Pero don Hernando, recuerde que, no, es que yo sé quién es usted, mi hijo, hágale tranquilo que yo lo estoy monitoreando, yo lo necesito, pues ya está mejor. Y yo, ah, sí, entonces me dieron trabajo. Y después de ahí salí para unas obras todas grandes que hicieron en Sabaneta, que son de esos edificios que se llaman Bristol, son unas palmas, son como palmas de cocos grandes. Y yo salí a trabajar allá. Entonces, nos encerró la pandemia. Yo estando ahí, yo todos los días me iba en metro y así, mochito, me iba y andaba en mis transportes. Y nos encerró la pandemia. Y ahí sí todo se oscureció otra vez. Cuando uno está arrancando, vuelve. Vuelve a suceder. Cierto. Yo me encierro. La noticia fue en la noche. No me acuerdo si cuando me toca en la puerta el dueño de la casa. Ay, ama, como te quiere, apa, yo voy. y mira lo que usted dijo pero tocó la puerta un hermano mío más los de la calle que los de la casa es que suele pasar la tocó me dijo vecino nos encerraron si usted no tiene la plata no me debe nada y yo como
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que amor
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este señor no cuando conoce personas así en la vida De un millón una y de cien ninguna. ¿Cierto? O sea, es algo que... Entonces, yo le dije, listo, vecino, gracias, hermano. Me encerré preocupado. Yo no, yo nunca estaba acostumbrado a esas cosas. Entonces la casa estaba en un revoque muy bonito, muy bien paleteado y yo le dije a mi mujer, vamos a decirle que compré estuco, había una ferretería allá en la parte de abajo que abría en medio de la reja y despachábamos, como eso es barrial pues. Entonces yo le dije, hermano, vamos a hacer una cosa pues, compré unas canecas de estuco ahí abajo en la ferretería y yo le estuco esto acá a esa hermana y yo le pago con trabajo. Y escucho sorprendidos que, uy, hermano, ¿cómo es así en serio? Y yo, sí, yo soy estucador, hágale, bro, y pinturita, y yo lo... Primero tirémonos por la sala para que conozca. Hágale, me compró dos bolsas y ese fin de semana le estuquesa.
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Entonces,
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el mismo man muy correcto me dijo, ¿cuánto me va a cobrar para que hagamos un negocio? Y yo le dije, ah, por este... Entonces, la esposa de él, como yo vivía en uno y ellos al lado, también eran de ellos, es que la esposa llegó, ah, yo también quiero, ¿qué tal? Entonces, yo le dije, ah, bueno, yo termino aquí y me paso para acá. Y ahí me quedé trabajando. Salimos de la pandemia y yo les estaba terminando la casa porque sí, le cobré dos millones y medio por esta y también dos millones y medio por la de ellos y empezamos así. El señor muy correcto, es que yo he tenido más bendiciones y resulta que cuando yo no tenía la plata, él me decía, yo se la doy a usted. ¿Sí me hago entender? Más bonito, o sea, me pagaba el trabajo, él a mí. Es que yo tengo plática, le pago 350 mil como de la mensualidad y yo, Valdo, hermano, un abrazo. Yo
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lo bendigo.
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Resulta que listo. Se apretó más la situación. Tenía yo una de 5 mil.
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Amor, ¿qué hacemos?
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Le
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dijiste a tu esposa.
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¿Qué
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vamos a comer?
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Vamos a comprar dos huevitos y una libra de arroz. Déjeme comprar una bolsa de confites. Amor, qué pena.
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Te dijo
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ella.
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¿Quién nos va a ayudar? ¿Quién nos va a regalar? ¿Quién nos va a venir a tocar la puerta?
- 1:22:16Voz sin identificar
Déjeme
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trabajar. Vamos a comprar los cómplices. Nos fuimos para la galería y compramos.
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Me
- 1:22:24Voz 2
acuerdo
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que
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compré unas fruticas, bueno, unas fruticas y... Y compramos los dos huevitos y comimos arroz, que para mí es una de las comidas más ricas y tengo historia con esa receta. Ese plato a mí me queda espectacular. ¿Y no me
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trajiste,
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Víctor? Arroz, tajaditas y huevitos con sol. Víctor, no me
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trajiste. Es que no me
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dejan montar en el avión con asco.
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No, Víctor, viene aquí.
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a chicanear el arroz, el frío, el cocar, y uno con hambre.
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Queda invitada a mi cocina.
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Es
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rico. Porque nos hagamos una receta, la que usted quiera o la que quiera de la cocina del vikingo.
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Yo no cocino nada, pero como...
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Total, con mucho gusto.
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Bueno, y entonces llegas, te vas para el semáforo con esos confites, bananitas, como le decimos en Cali.
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Exacto. Y, ay, mi gente, buenos días, con todo el respeto. ¿Te subes a
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los buses?
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No, en la calle, en un
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semáforo. En la calle,
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ok.
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Entonces, ahí en ese semáforo, yo gritando, gritando, o sea, desesperado, con ganas de trabajar y de llevar comida a la casa. Yo, mi gente, muy buenos días, con todo respeto, traigo estos confiticos, con mucho cariño, el que me quiera apoyar, regalame una monedita con todo el amor del mundo para llevar comida a la casa. Estoy trabajando, tengo mi familia, empezaba a repartir los confites y me empezaron a apoyar, la gente empezó a ayudarme, muy lindos. Y pum, pumita, mi mujer, amor, amor. Entonces,
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resulta
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que... Empezaron a apoyarme muy duro, Tatiana, muy duro. Y, diagonal, había un muchacho que limpiaba vidrios.
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Sí.
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Y yo veía que se usaba mucho limpiar vidrios. Pero entonces también veía que hacerlo a la fuerza o como... Porque lo vi muy embalado. Lo vi muy embalado a veces. No, no. Y yo pensé un día, ¿será que si es rentable ese man? Como yo le veía que le movían las plumillas y todo. Hasta que decidí, si un día me hice 10 mil y yo no, voy a cambiar el oficio a ver si eso se hace más. De pronto si se vende más limpiar vidrios. Y con esos 10 mil me fui para el centro y compré un limpiavidrios. Y eso fue un sábado. Y yo, ay, Dios mío, yo no sé limpiar vidrio, ¿qué voy a hacer? Y yo le dije a mi esposa, a mi mujer, voy a ir el domingo y le digo a las personas que estén ahí que si me dan permiso y que yo no le cobro, que estoy aprendiendo.
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Y ella dice que es buena idea.
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Y me tiré ese domingo, no hubo ciclovía, eso me salvó la patria. Y yo, a los de los taxis, a todo el mundo, señor, me da la oportunidad, si me da el favor, que yo no le cobro, de repente estoy aprendiendo. Hágale, mijo, hágale. Yo, fu, fu, fu, fu, limpiaba el vidrio y me ligaba. ¡Oh, la
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energía! Y yo, ¿qué?
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Aprendiendo y ligado y todo. Entonces, yo muy contento. Y le metí moral ese día. El lunes ya madrugué como más enfocado y empecé a trabajar. Y yo con esa energía, ¡eh, señor, me da la oportunidad! No, que tenga un bonito día, mi hermano. Fu, fu, fu, siempre arrancaba mi paso de una. No me gusta quedarme en la ventana y ya hay una monedita. Entonces, ¿por qué es lo mismo si te dan la moneda? Pues es porque la tienen y te pueden dar el trabajo. Y si no te dicen, no, pero te voy a colaborar. Entonces, eso a mí me llenó. La gente, te limpio el virus, no, listo. Me fui así todo juicioso. Pasó un influencer. Eso fue cuando me empezó a llenar a mí energía. Y me dice, límpiame el vidrio. Voy a decir, el influencer es Estilacho, el que ayuda a los morenos. Es un amor, hay que apoyarlo, hay que seguirlo. El man es un ejemplo a seguir y hace una obra excelente. Obra en Dios el hombre. Entonces resulta que él venía en su carro una fortuna. A mí ahí me dejan tocar carros muy bonitos, explosivos, gracias a ese respeto que yo manejo. Que no le dejen tocar un Ferraris que pasan por ahí. Esas son cosas de locos. Entonces el man baja su medio ventana y me dice, hey, límpiame el vidrio de allá que lo cagó una paloma. Y yo de una, fum, fum, voy con esa energía y limpio el vidrio del copiloto. No el del frente, sino el del copiloto. Cuando llego yo allá, baja la ventana del todo y me saca un billete de 10 mil. Cuando yo lo veo, yo, uy, Estilacho, mi hermano, qué gusto conocerlo, tan. Le digo lo que es para mí él, que es un ejemplo a seguir. Y me dice, ¿sí te gusta? Y yo, claro, mi hermano. Y me dice, vea su bendición. Y me paga. Me dice, estos días grabamos.
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¿Qué? Es
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raro, es raro. Porque yo dije, yo tengo una energía bonita. Le digo, ¿por qué me tomé esa atribución y me la di? Porque no es de las ayudas que llegan. ¿Le ha visto los videos que llegan y va a ver a esta persona? Él da una bendición y invita a la gente a que pasen y apoyen. Pero conmigo, miren pues, me dijo eso. Me dijo, yo te pago para que grabemos. Y yo, ay, yo tengo mera energía. Yo me quedé así, sorprendido. De ahí pasa Fran Sin Límites, que también hace lo mismo. Hace
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una obra hermosa.
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Hermoso el man, muy lindos con lo que hacen, apoyo total. Me llama a la ventana, me regala dos mil pesitos. Lo mismo de él. Estos días grabamos y yo, ¿qué? Mira, energía. Es que eso era lo que me dejaban. Yo no esperaba la plata, sino que esas palabras salvan el día. Más que, un Dios te bendiga, de una persona que pase en un carro bien bacano y te diga, Dios te bendiga, que usted sepa esa palabra sincera, eso reemplaza un billete bien grande. Yo me quedé con eso y yo le decía a mi mujer y nos quedamos como, eh, qué raro. A mí me gustaban los videos, siempre me han gustado las redes sociales y hay talento para mostrarlo y había talento. Yo hice una página, la de vikingo, se quedó estancada un año, yo era con esa energía, empecé a estudiar edición en tutoriales Cierto día bajo yo a trabajar y llega una pareja en una moto, eso sí no me gusta de los influencers, perdón lo que voy a decir, pero hay influencers que no aportan
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un culo
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y solamente quieren lucrarse en ellos y llegar a proponer locuras y esto yo creo que no se debería hacer, porque llegan en una motico pequeña, todos humildes, que eso es muy bueno, Se bajan. Ay, muchacho, es que vamos a hacer un videíto que te vamos a dar 30 mil pesitos. Y yo, a mí me sirven. Yo mismo me
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alegré.
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Uy, qué bendición, 30 mil pesos hoy aquí. ¿Qué hay que hacer? Muy fácil. Vamos ahí por el carro. Yo, ¿qué? Es que pasan unas cosas. Y yo, ¿cómo así? Llegan en moto. O sea, muestran esa humildad porque ofrecen una chichigua de plata. No estoy hablando de la plata, sino que viene la locura a continuación. Vamos por el carro, nosotros paramos en la isla y allá donde paran los buses, mi mujer viene y usted le entrega la prótesis. Y nosotros llegamos y hacemos de cuenta que te la dimos.
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¿Qué? Yo no te puedo creer esto.
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¿Sabes qué? Yo no lo esperé porque la pelada...
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O sea, como si te hubieran donado la
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protesta. Ok, está claro. Y yo le... Yo cuando... Yo me puse mal, mal, mal. Y yo soy esta persona, realmente. Y yo me puse mal. Digamos que la cara así, la pelada. Empezó, muchacho, pero no se enoje, venga. Y yo, me da el favor y se van de aquí. Ayuden la gente de verdad. ¿Y
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se dedican a eso en redes sociales? Es que,
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pues, mira el camuflaje que llega en el motico. Proponen todo humilde esa bobada, pero pensaron que yo me iba a quedar ahí en un cine. No, yo me descompuse ahí mismo. Yo qué pena, pero eso a mí me lo da la EPS, se me han de aquí, se me han de allá.
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No, pero muchachos,
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yo si no los doy con eje tú a los dos. Y entonces ahí mismo de una se fueron y eso fue el detonante. Como que vi algo bonito en los dos primeros, pero como que eso hizo que yo quisiera explotar a compartir algo bueno. O sea, es algo que es solamente milagro de Dios. Porque cuando ellos dicen eso, yo quedé con la cara mal, así. Entonces, a mí no me gusta que me vean en ese semáforo así, porque, ah, se está sacando una moneda a la fuerza, o algo le pasó, o peleó con alguien. Entonces, yo ahí mismo me emocioné y me fui para la casa. Yo, no, no, no, no. Ya es la tercera la vencida. Y yo, amor, vamos a grabar.
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Yo,
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¿qué? ¿Cómo así? Y yo, vamos a grabar, vamos a hacer videos para las redes sociales, grábeme cocinando. Se rió. Vamos a hacer una receta, vamos a grabar. Es que la que me pasó hoy, yo tengo la energía, yo la tengo. ¿Qué te pasó? Y yo le conté, es que no, vamos a hacer esa receta. De una, yo con esa loquera que tenía, esa locura, con esas ganas de... ¿Cómo
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describiste la receta?
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Así. Yo llegué y le dije, vamos a hacer, me dijo, ¿qué vamos a hacer? Y yo, vamos a hacer unas alas, unas alas apanadas a la barbecue, vamos a hacer unas arepas de plátano maduro con queso en masa, un jugo de borojo y mango picado. Entonces ella dice, ya, ahí vamos. Y nos tiramos a cela. Y yo empecé, es que literal, ese es el vikingo. Ahí nació vikingo.
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¿Cómo hiciste?
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Yo conocía varias referencias y entonces yo llegué y cogí yo la receta. Ahí mismo yo, cogemos el gallo Claudio, todo rico, todo delicioso, y le ponemos mucho estuco, mucho, mucho, mucho. Como era apenas adoptando, como yo, no, era así, yo mucho, mucho, mucho, y le echaba. Y sol, y le tiré la sal, y... Y eso, mejor dicho, la locura total, el video. Eso fue una cosa de locos. Porque, por ejemplo, yo hice el video a las seis de la tarde ese día, lo edité y terminé a las ocho de la noche y lo publiqué. Y a las 10 de la noche tenía 12.000 seguidores en TikTok.
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Uy, no, eso es mucho. De
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0 a 12.000.
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O sea, es que en pocas horas. No,
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en un momentico, porque se publicó a las 8. Y a las 10 tenía como 8.000. Y yo, uy, qué bendición, me viralice. Y yo toda la noche me pasé respondiendo comentarios. Y la gente era, y
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responde los comentarios y todo. Y yo
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era
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ahí, este
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de donde salió. Y yo vine a hacer ese milagro tan bonito que es no viralizarse. que lo conozcan a uno. Y la gente era de ahí donde salió este loco. De todo lo que quieran comentar de ahí, la gente decía que el vicioso. Claro, la gente de ahí mismo, locos, porque eso es algo muy bacán.
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¿Y cuál fue tu siguiente
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receta? Entonces, la verdad no la recuerdo. El 100% de la receta no, pero de una. Todos los días nos pusimos a grabar, pero eran recetas muy criollas, con muy poco de lo que tenía la nevera. ¿Quién es
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la Bacalola?
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La Bacalola es la res toda rica, toda deliciosa.
- 1:33:12Voz sin identificar
Yo
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necesito, vikingo, que... Voy a sacar un
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diccionario, Tatiana.
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Es que eso es lo que quiero. O sea, pásame la lista de esos ingredientes porque necesitamos que nos ubiquemos en tu lenguaje. A ver, contanos.
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Bueno, yo al papá de Pepa le digo a la carne de cerdo, ¿cierto? A la carne de cerdo le digo al papá de Pepa. La negra que pica. La negra que pica, la pimienta negra. Orégano es el orégano. El comino. Comino. Comino. Tenemos a Susana, Susana Oria. Las bolas de billar son las papas. Tenemos al gallo Claudio, que es el pollo, ¿cierto? ¿Usted le tocó la Warner Brothers o no? Claro. Eso es de lo que yo me pego en este tiempo, que ya soy adulto, que me tocó una niñez dura. De esos recuerdos que me tocaron en los televisores de Perilla, ¿sí me entiendes? Que para yo verme esas caricaturas me tocaba ponerle al televisor un alambre de esponjilla por detrás y Y tuve niñez también, para que agradezco eso, tuve una niñez también bonita, plagué. Y en realidad ese es vikingo. Vikingo es esa infancia que no se pudo vivir bien. Y la infancia de nuestros niños de ahora, porque a ellos les tocó la bacalola, Peppa Pig, Nemo, que ese es el pescado mío. Nemo. Buscamos a Nemo. Y todos los ingredientes, yo trato de buscarle un nombre para que la gente se divierta, para que hagan de la cocina algo divertido.
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Ven, cuando, ok, me hablabas de TikTok y 12 mil seguidores, ¿listo? Hasta ahí dijiste, esto está por buen camino. Ok. Pero ¿en qué momento sales un día, yo me imagino que lo recuerdas muy bien, sales un día y recibes un saludo? ¡Vikingo! Ajá. ¿Hay qué?
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No. Mejor dicho, y eso fue casi que, digamos, a los tres días, porque eso se regó y yo tuve que volver al semáforo y la gente empezó a pasar, pero con disimulo. ¿Sí me entiende? Yo les veía el reconocimiento, pero no era que, ¡ay, tú eres el de las recetas! No, pero sí veía que murmuraban y me tiraban la moneda como con más agrado cuando limpiaba el vidrio. Y yo, están apoyando los videos y de seguir dándole. Y tuve un momento en el que uno... Y lo voy a decir con respeto y para que todos tengamos algo muy claro. Las cosas no son de afán, las cosas son del tiempo, el tiempo es de Dios. Y siempre hay que tenerlo muy en cuenta, manejar mucho la fe y la disciplina. Victoria ha jugado un papel muy duro en esto, mi mujer, porque... Uno sin quererlo puede empezar a declinar, sin quererlo. Lo voy a contar de esta manera sencilla porque estábamos un día en la cancha, yo ya estaba viral en TikTok y compartí uno que otro video en Instagram y Facebook y no las había conquistado las redes, esas dos redes no las había conquistado. Y estábamos viendo entrenar a mi hijo, recuerdo que era un entreno tarde, salía a las 5 de la tarde ese día. Y yo era mirando el celular en esa tribuna y yo digo, yo digo, esta plataforma tan hijueputa de difícil. Y mi esposa me dice, ¿cuál? Y yo, Instagram y Facebook. No, no, es que, no, no, no, no. Y ella me pegó la cacheta de siempre. Me dice, es que usted es un pendejo. Y yo, ah, bueno, sí, ah, bueno. Entonces me dice, usted es un pendejo porque es tu video. Vos lo editas, entonces subilo en simultáneo en todas las redes.
- 1:36:43Voz 3
Claro.
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A la misma vez. Por eso no te van a sancionar. Y yo no sé, me llenó de Dios y yo, vámonos para el de uno a comprar. Fuimos y compramos lo de la receta, una receta muy sencilla. Por cierto, las recetas sencillas me salen muy bien. Para comer rico no hay que comer caro, sino meterle corazón y el tiempo a la receta. Tiempo de cocción, ¿cierto?
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Sí.
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Entonces... Entonces, hicimos algo muy sencillo para Instagram ese día. Terminé a las seis, que nos demoramos una hora, y lo subí a las ocho. Y en esas dos horas, a las diez de la noche, tenía ocho mil.
- 1:37:19Voz 3
En Instagram. En
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Instagram. Que es tan difícil, que es empresarial. Yo no lo podía creer. O sea, es que yo era otro milagro eso, y yo veía, Dios mío.
- 1:37:27Voz 3
Y entonces empezaste a combinar entre recetas y limpiada de vidrios.
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Ok, ese día a día que la gente quería ver de esa persona que había decidido luchar, ¿cierto? Yo no me quedé en ese pie, sino que yo decidí luchar, salir adelante, convertir eso en una fortaleza, ese semáforo, ese pie, y mostrarnos que el sol a todos nos alumbra igual. Lo que pasa es que hay dos caminos y cada quien toma su decisión. Total. Pero el sol a todo el mundo le da parejo y eso es lo que Víctor quiso demostrar a la gente, por eso yo me puse vikingo con C, porque es Víctor literal unido con ese guerrero que tiene 11 años sin una pierna. Y voy a decir algo aquí también con mucho respeto para todo el mundo. Yo porque voy como voy, porque yo voy muy bien. No sé si voy en el primer peldaño o en el segundo, pero yo declaro en Cristo que yo voy bien y es por esto, porque de eso no se habló. Y mi mujer, y aquí a todos se los digo, y mi mujer me puede desmentir que en estos 11 años nunca, nunca me ha levantado de una cama. Dios es el que me dio esa fortaleza y yo tengo esa fe en Él, Él es el que me dice y yo tengo a Dios por dentro todos los días, yo me pongo mi pierna y a laborar, oro por mi familia, oro por la gente que me ayuda, que pasa por ese semáforo, y en realidad me alegra mucho que hasta traje ese aparatico que tantas veces me da de
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comer
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como pueden ver aquí les presento el arma vikinga esto es un limpia vidrios que yo mismo he armado personalizado acá tiene un pedazo de mi caña esto es un pedazo de prótesis mía de las que me han quedado de repuesto esto es mi emblema yo siempre me cojo del pie para sostenerme y para mantener firme con Dios en mi trabajo, para respetar la gente. He aprendido que por ahí pasan gente con diferentes profesiones, todos somos diferentes y eso hay que respetarlo. Entonces este es el mío, yo amo este aparato y aquí estoy yo. Lo
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ves y qué siento en tu corazón
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cuando miras eso.
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Yo siento en el corazón que yo amo ese semáforo, que ese aparatico sin quererlo me cambió la vida. que hizo que yo distinguiera a muchas personas y que me respetaran también por este oficio, porque ningún trabajo lo degrada a uno.
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Ningún trabajo es deshonrado. El trabajo
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te eleva y te da un estatus, ¿cierto? Te hace distinguir entre las personas y estoy muy contento con Dios por esto, por traer estas dos cositas. Mi agua, mi agua. ¡Me da la oportunidad! ¡Ja, ja,
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ja!
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Uno va pasando por esa vía y entonces, ¿cómo es Víctor? ¿Cómo es la actitud de Víctor?
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Yo llego así, yo. Buenos días, ¿cómo está? Mi hermano, me da la oportunidad si me hace el favor. No, tenga un bonito día, mi brother. Venga, venga, venga. Me llaman. Me tiran un billetico de 2 mil, de 5 mil, de 20 mil y me dicen, por decente, para que compre su receta.
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Cuando es un seguidor
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que no me quiere saludar, pero si al dame la plata me dice, para
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que
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cocine, ¿qué va a hacer
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hoy? Y yo le digo, la bacalola o que le gusta.
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¿Qué quiere ver? Entonces yo los consiento también. Yo me levanto y yo, mi amor, ¿qué vamos a comer hoy? ¿Qué quieren que les haga? Gracias a Dios y a ustedes, a ustedes, porque en el contenido yo vivo de un día a día, que es lo más hermoso, pero ahorita no es ese día a día de ese loquito que se gasta la plata. No, es un día a día de una receta que mi familia va a comer. Como es de bueno que alguien se coma algo rico.
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Ay, no, yo estoy brava con vos
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porque no
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trajiste nada.
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No ha
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hecho dinero amenazarnos con esa comida. Cuando yo vaya a Medellín, dígame que me va
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a visitar a mi primero por favor que la primera comida que se vaya a comer la del
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vikingo porque después
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le cambian los sabores eso es muy Tatiana tiene mi palabra si me visitas ¿Qué me vas a dar? ¿Qué te gustaría?
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¿Yo como? ¿Qué? Te
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voy a exigir. Por ejemplo, de redes sociales a la gente le gusta mucho mi cevicharrón.
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Uy, no, no me hagas esto.
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Qué delicia. Qué delicia. Eso es un plato que la gente ve y lo replican mucho. Uf,
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qué rico.
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Y el plato mío típico, que es mi comida, que se lo aprendí a manejar muy bien a mi santa madre, es la bandeja paisa, que es mi plato.
- 1:42:01Voz 3
Ahí top con la bandeja
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paisa. Topcito.
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¿Cómo ha cambiado tu vida? Evidentemente tienes una vida completamente distinta.
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Amén.
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Y todo esto, o sea, el tiempo, ¿cómo te da entre la receta, limpiar vidrios? ¿Qué cosas se han transformado?
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Es un día muy completo, es un día muy completo, es un día muy trabajado. La vida me ha cambiado completamente para bien. Es un día a día muy completo porque es una jornada de trabajo
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¿Cómo es un día de trabajo?
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Un día de trabajo del vikingo es, me levanto a las 5 de la mañana, me organizo, me pongo la del chavo, me pongo mi prótesis, ¿cierto? Alisto lo que es el agua deslactosada, el cepillo en el bolso y llevo al niño a estudiar. Inmediatamente aprovecho esas horas de la mañana para irme para el semáforo a trabajar, aprovechar la mañana, los empresarios, los trabajadores. Y muy a las 10 de la mañana, 10 y media, ya estoy arrancando a recoger a mi niño, que sale a las 11 de la mañana. O sea que Vikingo en el semáforo está tres horitas, tres horitas y media. Ahí alcanzó a hacerme lo de la receta porque Dios lo dice en su palabra. Danos hoy nuestro pan de cada día, ¿cierto? Y con eso yo me conformo porque Dios es grande. Hago lo de la receta, me voy a cocinar. Me voy con mi esposa, ¿qué quieres hoy? Hagamos una sopa, buscamos la sopita que ella quiere más o menos y me voy a comprar los ingredientes con el producido y ya me voy a cocinar. La receta, como es grabando, la dura más o menos aproximadamente dos, tres horitas según lo que se haga. Después arreglo el desmadre, edito el video y subo a las redes. Estoy terminando tipo siete de la noche, tipo seis de la noche, por eso yo publico tarde porque no es fácil y hay que trabajar.
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Ven, pero estás teniendo esa rutina fija todos los días. Todos los días estás cocinando.
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Todos los días elaboramos en pro de mover las redes sociales porque estoy muy interesado en eso, en trabajar para las redes. Es algo que me gusta y pienso seguir y no bajarle ni media raya.
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¿Dónde te sueñas? ¿Te visualizas?
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Vikingos se visualizan... Enseñando mucho, enseñando mucho, seguir compartiendo los cursos que empezamos en la Escuela de Gastronomía de Medellín, porque para recibir bendiciones estamos solos. En la Escuela de Gastronomía de Medellín empezamos con unos cursos de parrilla y barril donde soy profesor y estoy enseñando ya. Empezamos el sábado con uno de cinco horas, hicimos la bacalola, el papá de Pepa y unos camarones también muy bacanos, brochetas.
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Entonces
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estamos en eso. El restaurante está proyectado, digamos, a un futuro porque me interesa mucho subir las redes sociales y ponerles claro un restaurante donde vayan a comer los seguidores con una carta bien especial y única. ¿Te sueñas
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en
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Masterchef?
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Quisiera que me dieran la oportunidad de participar.
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Haga el llamado, mi hijita, o etiquetarlos. Entonces, yo quiero que... Cierto,
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eso. Quiero que me den esa oportunidad, si sea de estar un dita ya... Porque he escuchado comentarios. Un dita no. Eso. Yo he escuchado muchos comentarios, Tatiana, eso. Entonces, que eso funciona de una manera, que por invitación, que vos sabes mucho, que entonces por eso no te invitan...
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Pero
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entonces, eso, yo digo, si así sea, con un día que uno vaya allá, es un plus muy grande. Agradecería a la vida de Dios que me dieran la oportunidad. Qué bueno sería, la verdad.
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Nos toca boliar. Soñando, estamos
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soñando todavía. Con el pie en la tierra.
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Todo el mundo a etiquetar, Víctor. El vikingo es Masterchef.
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Yo quiero contar algo muy importante.
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Cuando
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yo estaba parado en
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ese semáforo,
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Yo tuve una bendición muy grande que, como le conté, yo perdí todos mis dientes, ¿cierto? Cierto día, cuando yo estaba empezando, porque yo en las redes sociales empecé de una manera diferente, yo quería empezar a hacer bromas en la calle jodiendo, pero eso es muy difícil, uno encontrar a quien joder todos los días y no ganarse usted un problema por ahí, ¿cierto? A no ser de que sean videos planeados, pero a mí esas cosas no me gustan. Cierto
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día,
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haciendo un video de humor con un amigo en el subterráneo de Medellín, me encontré una familia hermosa. dos monas, de repente se sentaron al lado mío. Y nosotros haciendo humor ahí con mi pie. Y la señora me dice que si de pronto ellos molestaban el video. Y la pelada, muy hermosa,
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muy linda,
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la hija de la señora. Y digo, vikingo, está volviendo otra vez a lo mío. ¡Compórtese, señor! Entonces, yo soy muy engreído y yo, pues, cuando la señora preguntó eso... Yo empecé a hablarles y les propuse que sí íbamos a hacer un video de humor, ¿cierto? Con la pelada, que como tenía un iPhone en ese tiempo, ella estaba como muy nuevo. Y yo les propuse que si hacíamos un video de humor, yo como a quitarle el celular, ¿cierto? Entonces, muy buena gente, ellos dijeron que sí. Y llegó el papá de la pelada y se me presentó con una frase de político que retumba, que dice, ¿usted sabe quién soy yo?
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Y
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yo le dije, hermano, no. Pero qué
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pena, yo estaba todo mueco, esa persiana toda incompleta, ¿sí me entiendes? Antes yo manejé, ese comienzo muy bien porque yo tengo una esencia que, pues yo sé que no fue un descuido, fue un accidente lo que me cambió la vida. Yo tenía ahora que son unos dientes tan hermosos que, Dios mío, bueno, ya tengo la
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vida que es lo más importante.
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Pero entonces él me dice eso, y yo le digo, yo no sé quién es usted, hermano. Y me dice, yo soy el odontólogo de Karol G.
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¡Guau! ¿Qué?
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Y yo, es algo increíble. Y yo, hermano, a mí se me pasaron mil cosas por la cabeza. Porque él vio que yo estaba grabando, hablé que para un video, pero yo estaba empezando a buscar como un camino por otro lado. Y resulta que... Yo le comenté un poquito de la historia por encima. Yo le dije, hermano, vea, yo tuve un accidente. Porque yo le dije, se me ve así porque yo tuve un accidente muy grave, hermano. La verdad, me da pena hasta comentarle. ¿Y sabe qué me respondió? Él de una no me podía hablar. Hábleme y algo así. Yo no era nadie. Y me dio pena que él hasta me dijera eso. Me dio su número y yo lo guardé. Yo creo que, yo no sé ni para qué nosotros, si de pronto algún día le escribimos o algo, pero yo guardé el número. Y de repente... Yo seguí trabajando y fue que a mí me llegó al WhatsApp. Yo no sé por qué, o fue porque me encontraron por el correo, pero yo creo que yo nunca le había hablado. Y me llegó ahí un mensaje que es que, Víctor, tienes la cita mañana. Carlos Alberto Restrepo, Esteti Carlos, se los debo a toda esa familia que me volvieron la sonrisa y la tranquilidad. Qué alegría, lo oyen. Y yo voy, yo me presento a esa cita tan... Entonces, queda Víctor y me abre en TUM cuando esa bandeja llena de los implementos para trabajar ontología. Y yo paso esa puerta, ahí me dice, bien pedo a Víctor, acuéstese. Y yo, ¿cómo así queda más?
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¿A quién le
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vamos a arrancar los dientes? Entonces ella me dice esto, es que vamos a empezar el diseño de sonrisa.
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No. Yo no
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lo
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podía creer, o sea... Yo me asusté. Es que hay una cita de valoración que cuesta, ¿cierto? O sea, todo raro. Y entonces yo hacía bueno y me acosté. Llegó Don Carlos y trabajó menos rato. Empezó con los de abajo. Cuando salimos, me dijo, dele la cita. Dele la próxima cita. Y yo era como, sí, ok, pero entonces la factura, ¿cuánto es? Entonces llegan y me dicen, ah, venga, entre cuatro días a la IMAGUNATAN. Y yo
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elegí a mi mujer y me atendieron, me hicieron esto y esto,
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y me dieron otra cita.
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Es
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que, ay, ¿cómo va a ser? Entonces usted no dijo nada, se va a endeudar ahí. Después, ¿cuándo le cobren qué? Entonces yo, uy, no sé, esta próxima cita sí voy a preguntar. Entonces yo llegué a la otra cita y entré. Y bien, pues la cosa es que vamos a seguir con el diseño. Y yo, ¿qué? Entonces había un paciente, el señor atendiendo a un paciente, me atendió un trabajador, la hija que es odontóloga, también muy profesional, me atendió en ese tiro. Y yo ya saliendo así me paré y yo, ah, venga, cuando Carlos grita de por allá porque estaba con un paciente, que es que no, eso ahorita me cocina cinco millones y ya. Y yo, oigan a
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este,
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yo, ¿cómo así? ¿Qué pasó aquí? Cuando, ¿sabes qué? Yo me fui más asustado. Y obviamente nos la dijeron que está regalando el trabajo, ¿cierto? A mí nadie me conocía. Entonces, yo llego a la casa y ahí mismo el mensaje, Víctor, tiene la otra cita tal día. Tranquilo, mío, que es con mucho cariño. Nosotros lo apreciamos mucho, lo estimamos mucho. No se preocupe. Cumpla la citica, si verá. Ay,
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qué
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lindo. Gracias,
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Dios
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mío. Después de tanta oscuridad, uno empezara a ver luz, ver señales. Entonces...
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Pero espérate, muéstrame los dientes.
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¡Dios!
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No, en el
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semáforo, como yo estaba arrancando, yo grababa y ya me veían ahí. ¡Ey, hola, tal! Mi mujer dice que solo me falta la carroza. Yo soy como el alcalde allá parado. ¡Ja,
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ja!
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Vicky y yo.
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¡Ey, la buena! ¡Ey, parcero! ¡Ey! Están saludando, alzando la mano. Literal, solo me falta la carroza. Es un día de fiesta en ese
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semáforo. Recuperar
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la sonrisa es demasiado, ¿no?
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Es
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todo. No es por degenero, no es por dejado. Yo sé que fue un accidente el que me cambió la vida, pero qué tranquilidad y uno recupera la confianza. Es que la vanidad es tan bonita en una persona, ¿cierto? Digámoslo así, yo no soy vanidoso, pero si yo me siento bien, ¡ay, qué vaca!
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Claro.
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Entonces, por parte de esa familia, recuperé mi sonrisa, me volví a parar con la frente muy más en alto en ese semáforo, porque yo era así,
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¿verdad? Ya no.
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Mostrándole los ventanales por ahí. Entonces, eso cambió mucho y empezaron, como tan rápido, eso cambió. Yo apenas empezando, los haters, ¿cómo hace un limpio virus con diseño? Y yo, mentira, algo andaba haciendo. Y yo, pues claro, limpiando virus, pendejo. ¿Qué nos vamos a decir? ¿Sí o qué?
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¡Ah, ya te ganaste tus héroes!
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No, es que ellos están ahí. Ellos están ahí. Y para todos hay cierto. No, hombre.
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Aquí a todos nos toca parejo.
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De verdad, cierto. Si uno hace algo bien, malo. Y si lo hace malo, malo. Entonces, igual no, seguir compartiendo las cosas buenas porque yo tengo mi hijo. Yo quiero que él aprenda cosas buenas, que él salga adelante, que se llene de lo que soy yo. Yo quiero ser para él ese ejemplo, que él me vea con esos ojos. No, es que mi papá es un berraco, mi papá pierde esa pierna y se pone una de mentiras y le da la vida con toda.
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Víctor, ¿en cuánto tiempo ha ocurrido toda esta transformación de tu vida?
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Pues la verdad es que el tiempo de Dios es lo más bonito porque ese ha sido el más rápido. La oscuridad fue más años y este cambio en dos años.
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Muy
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rápido.
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Rápido. Muy rápido. Evolucionado rápido, abracé la bendición como era. Y he dado gracias a cada persona que ha pasado por ese semáforo y me ha aportado esa monedita, porque en realidad eso ha hecho la diferencia. Porque es que una moneda de 50 puesta en la palma de la mano, usted no sabe lo que ayuda a Tatiana. Pero si usted me la tira al suelo, eso me da una tristeza, que la coja a otro, porque a mí me hace daño. pero una monedita de 50 bien puestas en la palma de la mano es una bendición.
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¿A quién le agradeces por también apoyarte en todo tu proceso?
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Tatiana, no, hay personas muy lindas, empresarios que siempre le ponen el alma. La verdad, yo me tiré por ahí unos videos, no vacíos, sino porque no habían herramientas para trabajar, como improvisando hacerlo. Y me llamaron empresas, una empresa me regaló dos barriles ahumadores, otra empresa me llamó por ahí, estaba yo inventando. Y me regaló fogones portátiles. Entonces me volvieron como embajador. Yo ya necesito y me llaman. Vení por gas y así. Entonces hay empresas muy bonitas que también vale la pena mencionar así sea el detalle. Porque no está uno solo. Lo apoyan y se siente uno muy agradecido con Dios. Y con la vida, porque son empresas que están y existen y lo notaron aún. Entonces, gracias y infinitas gracias a todos por apoyar la historia y dásela completa para que vean que sí se puede.
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Mira que a lo largo de esta entrevista has mencionado mucho a tu familia. Por lo que alcancé a percibir, quizá no tienes muy buena relación con algunos miembros de tu casa. ¿Es así?
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Es así, fue así. Digamos que en este momento yo sigo siendo alejado de mis hermanos. Inclusive con el que yo sentía que más mantenía unido, él se alejó. Pero siempre me hablan, hay un saludo. Pero yo digo que en este momento, si ellos están alejados, no es porque pronto vean a esa persona o ese pelado de 12 años con el que convivían, ¿cierto? De pronto, no sé, lo va a decir, pero puede ser egoísmo. Porque es que yo le he demostrado a la gente que todo puede ser diferente. A pesar de que uno pierda una pierna. Porque yo pude haberme vuelto peor. ¿Cierto? Como decía,
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no, se va a ver grosero, te va a maltratar.
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Pero a mi Dios me dio una... Antes siento que me puso una personalidad como de niño. O sea, como que ya me está dejando vivir esa infancia que no tuve. Es que ese accidente partió mi vida en dos. Y Víctor sí se quedó por allá. Y el que se quedó fue el vikingo.
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Te lo preguntaba porque no sé si quieres aprovechar nuestras cámaras para enviarles un mensaje.
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Yo a
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mis
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familiares les quiero decir que me perdonen si algún día... pues yo le hice daño, ¿cierto? Con palabras o con actos. Porque en realidad directamente con ellos yo nunca me he metido. Y de pronto sí yo fui atravesado, pero en un tiempo de joven, de niño, que cualquiera lo tuvimos. La etapa que pasamos con mi madre, uno nunca sabe qué le va a pasar. Y pues ella tenía su enfermedad y yo caí en esa camilla, pues... Desafortunadamente, pero nunca me imaginé que esto fuera a traer consecuencias tan graves para mi madre. Y pues, en realidad, como digo, yo no sé si les hice algo, les pido perdón. Y nada, que... que yo voy a ir para adelante y que les pido perdón y que los quiero mucho. Que no hay tampoco rencores, que de todas maneras estamos en la vida y que ahí estamos algún día. Me quieren saludar o quieren hacer una reunión conmigo, yo estoy ahí también para la familia.
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Y a tu esposa.
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Y a mi esposa le quiero decir que la amo con toda mi alma, que gracias por estar ahí, por ser esa mujer que me ha impulsado tanto, que me ha sacado de esos momentos de pensadera donde yo creo que las cosas no pueden funcionar. Y que gracias por estar en todo momento, por manejar este proyecto, por creer en mí. Muchas gracias.
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Víctor, juicioso con esa esposa.
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Sí, ella se lo merece
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todo.
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Yo quiero vivir ese proceso con ella, que hemos pasado lo malo, también quiero vivir lo bueno. Todo lo bueno que traiga esto, yo quiero pasarlo con ella y con mi hijo.
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Además, una persona que estuvo contigo en las malas, merece estar en las buenas. Pero en las
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malas, en la inmunda, en un cuarto oscuro donde no veíamos nada. Ella se vendó los ojos conmigo.
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Nunca te olvides de eso. Pues querido, yo muy feliz de tenerte en este espacio.
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Yo de verdad agradecido por escucharme, por contar esta historia que la gente merece saber, que después de que uno atraviese ese desierto, si va a haber un vasito con agua.
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Me gustaría que le dejaras un mensaje a esos pelados que crecieron como tú, de pronto en medio de dificultades, de pronto con falta de estudio, como me lo contabas, que paraste la educación por ciertas circunstancias y que no ven un futuro y dicen, a mí no hay. ¿Qué les dices?
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A estos jóvenes les quiero decir que no se fijen en eso, en que por un estudio de pronto ya no hay caminos o puertas para tocar. Las oportunidades se encuentran también en la casa, porque yo tengo la profesión del estuco, del eyeball, yo sé pintar, pero a mí la vida se me complicó en el accidente. Y me quedó mi madre que me dejó la enseñanza de cocinar. Yo soy empírico en la cocina porque manejo restaurantes con ella. ¿Y por qué yo sé eso? Porque yo me quedaba sin trabajo. Dijo, vámonos para el restaurante para que me seré. Entonces eso me lo enseñó mi madre, a me seriar. hacer un arroz, hacer unos fríjoles. Entonces si la mamá le dice, mi hijo, venga, acompáñame ayer al almacén para que, como hoy no estudiaste, es para que me ayudes a vender, hágale caso a la mamá, vaya y aprenda a vender, que de pronto probablemente más adelante va a tener su negocio y va a ser el mejor vendedor. Entonces, el estudio es muy fundamental, pero hay dos caminos y nosotros siempre vamos a ser autónomos en tomar esa decisión y el consejo es ese, el mejor camino, si es con la familia trabajando, lo que la familia le enseñe, tomar los buenos caminos y aprender las cosas buenas que nos puedan enseñar desde el hogar. porque a mí eso fue lo que me quedó, y después de estar en ese semáforo, salí a mover cocinas, en 4 de diciembre me gradué como chef, si Dios quiere.
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¡Uy, felicitaciones! Entonces, hay por qué
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hablar y por qué aconsejar, espero que se tomen las palabras, y siempre del lado de la familia, núcleo familiar, y haciendo buenas acciones, aprendiendo mucho. ¿Qué
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te dejó toda
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esa historia de tu pasado, ahora que ves tu bonito presente?
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Esta historia me deja que realmente estas cosas no nos las tomemos tan en serio. Porque yo me accidenté y perdí una pierna, pero yo no me quise quedar ahí. Yo sí quise como mirar qué había más allá. O sea, trabajar así sea sin la pierna, pero yo quise ensayar para medio una cama y mirar el mundo como con otros ojos. Digamos, con los ojos de las personas que están caminando bien. ¿Sí me hago entender? porque voy a volver a decir la palabra bonita. Yo estoy escalando porque de esto no se habló. Si uno no reniega y agradece, las bendiciones llegan.
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Víctor, qué gusto conocerte.
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A mí, Tatiana, el gusto es mío y a todos ustedes. Qué gusto, qué equipo tan bonito. La verdad, muy agradecido. Yo tengo el corazón.
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Ahorita arrancan un vuelo para Medellín a contarle todos los chismes a la esposa.
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Sí, ahí sí la esposa me dijo, cuando salga de esa entrevista, va a gritar en el avión que estuve en Vos Podés.
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¡Ah, obvio!
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¡Qué
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lindo! Ella
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me dijo, para que eso le salga perfecto, no le cuente a nadie. Pero cuando usted salga de allá, papi. Estaban vos podés, estaban vos podés. Espera en la entrevista. Ya, ya. Volé
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de foto. Bueno, Víctor, ¿cuáles fueron esas palabras que tu esposa te prohibió decir? Para que las digas de una vez, porque no te vas a quedar con todo eso ahí
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guardado. La verdad es que mi esposa me dijo que no fuera a decir que tin, que pun, que tan, que así hágale pun, así tan, así. Palabras... A mí la gente que me dice, vos nos enseñas cosas muy bonitas, nos enseña a cocinar, nos da calle y nos da lección de vida.
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Nos diste calle, nos diste lección de vida, nos diste palabras, pero ¿sabes qué no nos diste?
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¡Comida! ¡Al muerto! Te la
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quedaste viendo, Víctor. Sí,
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claro que sí. Y no
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soy sola, esto es un combo grande. Todo el equipo que
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llegue los atiendo, les prendo barril, les prendo parrilla. A la orden, la cocina del vikingo para ustedes.
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Qué gusto conocerte, qué energía. Gracias, gracias por compartir con nosotros tu historia. Y bueno, ya saben, hombres, aprovechen que este es su momento. Estamos con una temporada especial de hombres. Así que si quieren también compartir su historia en nuestros episodios, recuerden inscribirse en VozPodés.co. Tuvimos aquí a Víctor Rivera para que salga ahorita en el avión a chicanear que estuvo en VozPodés.
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Juro, papá es Pepe y la vaca lo ha pillado con la sal.
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Soy Tatiana Franco y esto es Vos Podés, el podcast. Vos Podés, el podcast.
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