
Nos quieren calladitas, pero no les vamos a dar ese gusto
Escuchar episodio
Temas del episodio
Identificados a partir del resumen.
Relación del gobierno de Abelardo de la Espriella con la prensa independiente
Debate y análisis sobre las posturas, señalamientos y presiones del gobierno de Abelardo de la Espriella frente a medios y periodistas independientes en Colombia, así como las denuncias de estigmatización y riesgos para la libertad de prensa.
A lo largo de su exposición, la periodista denuncia una estrategia de estigmatización y hostigamiento contra la prensa independiente, trazando paralelismos con tácticas autoritarias regionales y reivindicando el papel del periodismo crítico y no servil frente a cualquier forma de poder político.
Resumen generado con IA a partir de la transcripción.
En este episodio del podcast A Fondo, la periodista María Jimena Duzán analiza y da lectura a su columna de opinión publicada en la revista Cambio, centrada en el discurso que el presidente Abelardo de la Espriella pronunció durante la inauguración de una nueva sede del diario El Tiempo. Duzán cuestiona que el mandatario, conocido por sus antecedentes de acoso judicial contra comunicadores y presiones a directivos gremiales, pretenda erigirse en juez ético de la profesión y definir quién es un verdadero periodista. A lo largo de su exposición, la periodista denuncia una estrategia de estigmatización y hostigamiento contra la prensa independiente, trazando paralelismos con tácticas autoritarias regionales y reivindicando el papel del periodismo crítico y no servil frente a cualquier forma de poder político.
El discurso en El Tiempo y la división entre buen y mal periodismo
María Jimena Duzán examina la intervención de Abelardo de la Espriella ante los directivos de El Tiempo, señalando la contradicción entre proclamarse defensor de la libertad de prensa y arrogarse la potestad de delimitar qué constituye una labor legítima de información. En su intervención, el mandatario arremetió contra lo que denominó falsos periodistas y militantes que supuestamente emplean el oficio para ajustar cuentas personales o perseguir a su administración, al tiempo que ensalzó a El Tiempo como modelo de periodismo útil para el país. Duzán rebate esta postura argumentando que dicho diario responde a los intereses económicos de sus propietarios y ha mostrado acomodo frente a los excesos del poder. Para la analista, catalogar a la prensa en bandos morales desde la jefatura del Estado representa un acto intimidatorio cuyo fin primordial es deslegitimar a quienes investigan e incomodan al gobierno, reduciendo sus denuncias a meras campañas de activismo mezquino.
Presiones a medios independientes y la importación de métodos autoritarios
Como evidencia de la creciente hostilidad hacia el escrutinio público, Duzán cita los mensajes enviados en la red social X por Carlos Suárez, estratega de campaña de De la Espriella y presidente de la junta directiva de Ecopetrol, a Juanita León, directora de La Silla Vacía. En estos intercambios, la cobertura rigurosa y la mención de figuras clave de la nueva administración fueron interpretadas por el oficialismo como pruebas de una persecución personal en lugar de un ejercicio legítimo de reportería. Duzán compara este patrón de descrédito con la estrategia implementada por Nayib Bukele contra el diario El Faro en El Salvador, advirtiendo que el gobierno busca forzar el silencio de los reporteros o confinar la atención exclusivamente a los escándalos del gobierno anterior de Gustavo Petro. Según la periodista, esta presión busca desviar la mirada de acciones actuales que vulneran la Constitución, revierten avances en derechos sexuales y reproductivos, atacan el Estado laico o intervienen ideológicamente instituciones culturales mediante la retirada de obras del Museo Nacional.
El vínculo histórico entre prensa y política frente a la exigencia de sumisión
Duzán refuta la afirmación del presidente respecto a que el periodismo no debe vincularse con la política, recordando que la profesión nació en los debates de ideas en los pubs ingleses del siglo XIX y mantuvo históricamente un estrecho lazo con corrientes de pensamiento y partidos políticos. Sostiene que la labor periodística no exige neutralidad ideológica estéril, sino independencia irrestricta frente al poder de turno. Para ilustrarlo, evoca el legado de Guillermo Cano, quien fiscalizó severamente a mandatarios afines a sus propias inclinaciones electorales. Asimismo, contrasta la actitud de De la Espriella con la del gobierno previo de Petro; si bien la izquierda calificaba de traidores a periodistas críticos que antes la habían respaldado, De la Espriella da un paso más grave al pretender instaurar una censura de facto al decretar qué expresiones caben dentro del oficio y exigir que solo se hable del poder para adularlo.
Puntos clave del episodio
- El presidente Abelardo de la Espriella intenta definir qué constituye periodismo legítimo, estigmatizando las investigaciones críticas al catalogarlas como activismo o persecución personal.
- El señalamiento oficial contra medios independientes como La Silla Vacía y su directora Juanita León replica estrategias de descrédito utilizadas contra el periodismo en El Salvador.
- El gobierno promueve una cobertura dócil y enfocada en escándalos pasados para eludir el control sobre medidas que afectan derechos adquiridos, el orden constitucional y la gestión cultural.
- La relación entre el periodismo y la política tiene raíces históricas profundas; el deber ético fundamental del oficio radica en no ser servil a ningún poder, sin importar la filiación de los gobernantes.
- La facultad de calificar o descalificar quién ejerce el periodismo no corresponde a los gobernantes, y atribuirse ese rol constituye un mecanismo de censura que amenaza la libertad de expresión.



