Perfil de Laura Sarabia, la dueña del poder en el gobierno de Gustavo Petro.

Perfil de Laura Sarabia, la dueña del poder en el gobierno de Gustavo Petro.

14 de ene de 2025

Este episodio del podcast dedicado a analizar la política colombiana presenta el regreso de Laura Sarabia al gobierno de Gustavo Petro, a pesar de sus problemas judiciales. Sarabia ha sido nombrada directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE), un cargo de gran influencia que le permite manejar uno de los presupuestos más importantes del estado.

Capítulos

El ascenso de Laura Sarabia

Laura Sarabia, tras caer en desgracia debido a líos judiciales, regresa al poder como directora del DAPRE bajo el mandato de Gustavo Petro. Este nombramiento le otorga control sobre un presupuesto significativo y la coloca al frente de varios departamentos, incluyendo la inteligencia nacional.

Problemas judiciales y el acto teatral

A pesar de las acusaciones de abuso de poder por parte de su exniñera, Sarabia fue nombrada en un puesto que le otorgó fuero constitucional, cambiando el curso de las investigaciones judiciales. Su presencia en la Fiscalía fue simbólica, mostrando su poder e influencia actual.

La influencia de Laura Sarabia en el gobierno

Su regreso demuestra su continua influencia en el gobierno, incluso frente a la oposición interna dentro del mismo. Su habilidad para manipular y manejar el entorno político la ha hecho indispensable para el presidente, a pesar del coste de reputación que puede suponer.

Las consecuencias trágicas del escándalo

La conexión de Sarabia con el coronel Oscar Darío Dávila, quien se suicidó a raíz de las presiones en la investigación de las chuzadas ilegales, subraya la gravedad de los eventos. Las acusaciones e investigaciones apuntan a la complejidad del entorno de poder que ella manejaba.

Conclusión

Laura Sarabia, a pesar de sus múltiples problemas legales, ha logrado reinstalarse en una posición de poder crítica dentro del gobierno de Gustavo Petro. Su habilidad política y la aparente falta de consecuencias judiciales fortalecen su posición, aunque el entorno sigue siendo controvertido y problemático.

Menciones

Ver transcripción
               Este episodio fue realizado por LifeLock. El nuevo año trae nuevos objetivos de salud y de riqueza. Proteger tu identidad es un paso importante. LifeLock monitorea millones de puntos de datos por segundo. Si tu identidad es robada, los especialistas de restauración de LifeLock lo arreglarán. Guarante o tu dinero de vuelta. Resolve hacer que la salud y la riqueza de tu identidad sean parte de tus objetivos de nuevo año con LifeLock. Sube hasta 40% tu primer año. Visita LifeLock.com. Termos aplicados. Laura Sarabia, la ex jefa de gabinete de Gustavo Petro, que había caído en desgracia el año pasado, ¿se acuerdan? Por cuenta de sus líos judiciales, ninguno de ellos resueltos, ha vuelto a ser oficialmente el gran poder en el gobierno de Gustavo Petro el propio mandatario acaba de nombrarla al frente del DAPRE del Departamento de la Presidencia un cargo aún más importante que el que ya tenía y en el que duró tan solo cinco meses que fue la dirección del DAPRE el Departamento de Prosperidad Social. Ahora Sarabia no solo va a manejar uno de los presupuestos más jugosos del Estado, como es el presupuesto de la presidencia, sino que también va a ser la jefa de gabinete. Y por si ustedes no lo saben, también va a ser la jefa de la inteligencia, porque tendrá bajo su mando a la Dirección Nacional de Inteligencia. Laura Sarabia vuelve todopoderosa. Hace unos meses hice un perfil de esta funcionaria para la revista Cambio, que me sirvió de base para hacer este podcast, en el que recuerdo quién es realmente esta funcionaria y cómo fue que se cocinó el vertiginoso ascenso de Sarabia al Olimpo del Poder, a pesar de todos sus líos con la justicia. Los invito a escucharlo. Laura Sarabia, la ex jefe de gabinete, esta mujer cristiana de ideas conservadoras, menuda, pero de armas tomar, que a sus 28 años se convirtió en la dueña de Gustavo Petro, está de vuelta. A pesar de sus interminables líos judiciales, el presidente la acaba de premiar, nombrándola en una de las joyas de la corona. El DPS, el Departamento de Prosperidad Social. Una entidad adscrita a la presidencia que maneja un presupuesto de 30 billones anuales, mayor al de muchísimos ministerios, y que se encarga de entregar los subsidios a la población más vulnerable. Este puesto, desde luego, pues va a volverla aún más poderosa porque va a manejar la chequera más abultada del Estado, que entre otras cosas puede servir para pavimentar su carrera política. Su regreso fue teatral y se produjo el 5 de septiembre pasado. En las horas de la mañana, Laura Sarabia llegó al búnker de la Fiscalía a rendir un interrogatorio dentro del proceso que tiene abierto desde junio pasado, cuando su ex niñera, Marel Vismesa, la denunció por abuso de poder. Fuertemente escoltada, Sarabia se bajó del carro en compañía de su abogado y entaconada se abrió camino con paso firme por entre los flashes de las cámaras con la soltura y seguridad de una modelo de pasarela. Tenía razones de sobra para sentirse bien. Era su primera aparición como directora del Departamento para la Prosperidad Social, el DPS. Los medios que ella tanto mimó durante los ocho meses que gobernó a Colombia estaban abriendo sus páginas web con las fotos de su ceremonia de posesión, con las fotos de su ceremonia de posesión ocurrida el día anterior, en las que se veía un presidente muy contento de volverla a recibir en Palacio. Su nombramiento era también una demostración, digamos la verdad, de que seguía teniendo una gran influencia sobre él, sobre el presidente, porque había conseguido ganarle la partida a buena parte de sus asesores, que no veían conveniente que Laura Sarabia regresara al gobierno cuando estaba de por medio un proceso judicial y estaba a puertas además de saber si iba o no a ser imputada. Al presidente no le importó que Sarabia llegara con un bulto lleno de cuestionamientos, ni que hubiera sido la protagonista del escándalo que más daño le ha hecho a su gobierno. Esta noche apareció muerto un coronel que trabajaba en inteligencia de la presidencia de la República. Era uno de los investigados por las chuzadas a la ex niñera de Laura Sarabia. Catalina Vargas, ¿ que se conoce de la muerte del coronel. Jorge Alfredo, lo que se sabe hasta el momento es que se trata del coronel Oscar Darío Dávila, jefe de coordinación de protección. Ese día de septiembre se notaba que a Sarabia le resbalaban todos esos señalamientos. Nunca, además, le ha dado la cara a las acusaciones de su ex niñera, quien la señaló de hostigarla y de forzarla que se hiciera una prueba de polígrafo con el fin de que aceptara su participación en un robo de 7 mil dólares que habían sido sustraídos de su apartamento en enero de este año. Sarabia también nos debe la explicación de por qué la policía, que supuestamente estaba investigando el hurto en su casa, recurrió a trampas, a fuentes falsas, para interceptar el teléfono de la ex niñera que la había denunciado. A esto se suma la pelea de barrio que protagonizó con su antiguo jefe, el ex senador Armando Benedetti. Se sacaron los trapos sucios en los medios y todo lo que filtraron demostró que en el gobierno del cambio, lo político y el poder estaban funcionando con las mismas mezquindades de siempre. Mientras Armando Benedetti le filtraba sus audios a Semana, en los que la maltrataba verbalmente, Laura Sarabia llamaba a los directores de medios, con los que ella tenía empatía, a dejarles escuchar los audios de Benedetti, en donde, según ella, el senador la insultaba y la chantajeaba. Laura Sarabia tampoco reaccionó cuando se supo que el jefe de avanzadas de Gustavo Petro, el coronel Oscar Dávila, se había quitado la vida, angustiado por las investigaciones y presiones derivadas de su papel en el escándalo de su ex niñera, Marel Vismesa. niñera, Marel Vismesa. Un día antes de su muerte, el coronel Dávila, al que Sarabia le daba órdenes, le había advertido a su abogado, Miguel Ángel del Río, el gran temor que tenía de que terminaran confluyendo en él tanto las investigaciones del polígrafo como las chuzadas. Aquí en afondo estuvo Miguel Ángel del Río, el abogado del difunto coronel Dávila, y dijo claramente que él iba a estar muy atento para que esta investigación, que va muy lenta, sobre las chuzadas, el polígrafo y la posterior muerte del coronel Dávila, no terminaran en que todo era culpa del coronel Dávila, que no se puede defender ya porque está muerto. Pues a mí me preocupa que el relato se direccione a establecer una responsabilidad penal en cabeza del coronel Dávila. Porque, como le decía al principio de esta conversación, María Jimena, es decir, un muerto no puede defenderse. Aunque la Fiscalía no ha vinculado a Sarabia al caso de las chuzadas ilegales, es evidente que ella tiene mucho que explicar. chuzadas ilegales, es evidente que ella tiene mucho que explicar. Es difícil creer que ella, que era la beneficiaria de toda esta pesquisa, porque todo comenzó por el robo a su apartamento de los 7 mil dólares, no se hubiera enterado de que sus subalternos pusieron todo el aparato del Estado recurriendo a chuzadas, trampas, presiones a testigos y a fuentes falsas para incriminar a una niñera. Con una sonrisa a flor de labios, Laura Sarabia caminó hacia la oficina donde la esperaba el fiscal del caso, hasta que los medios la perdieron cuando ella y su abogado entraron a su despacho. La secretaria del fiscal le preguntó si le podía dar la cédula. Laura inmediatamente no solo le entregó su cédula, sino su nuevo carné, que la acreditaba como directora del DPS. Al cabo de unos minutos salió el fiscal del caso y le informó lo que Laura Sarabia y su abogado ya sabían, desde que se habían bajado de su carro con toda la pompa. ¿Qué es la diligencia? Que le iba a permitir al fiscal saber si la imputaba o no, pues quedaba cancelada. ¿Y saben por qué? Pues porque su nuevo cargo le había conferido un fuero constitucional. Es decir, que de ahora en adelante su caso lo investigaría un fiscal delegado ante la Corte y no un fiscal local como el que la había citado. Y la competencia para juzgarla ya no estaría en cabeza de un juez, sino de la propia Corte Suprema de Justicia. Eso en plata blanca significa que su proceso va a tener que comenzar desde cero. Sarabia hubiera podido enviar una carta a la fiscalía en el búnker para decir que por razones del nuevo cargo, etcétera, etcétera, etcétera, pero prefirió montar un show para desafiar a la justicia. Unos dirán que de esa forma Laura Sarabia podrá probar más rápido su inocencia, como ella sostiene, porque va a salirse del búnker y de los sesgos de Barbosa. Otros dirán que fue una jugada de Petro para salvarla de una posible imputación. Ambos escenarios, pues, son una vergüenza. Desde esta orilla hemos criticado la gestión de Francisco Barbosa y hemos resaltado su falta de independencia, su agenda política y su decisión de proteger siempre a sus amigos y a los poderosos. Pero también hay que cuestionar el hecho de que se haga lo mismo del otro lado. Cuando un presidente utiliza el poder para interferir en un proceso de una funcionaria y esa funcionaria adquiere un fuero constitucional que la beneficia eventualmente, pues también hay que decirlo. pues también hay que decirlo. Me remito solamente a un trino que se hizo viral cuando se conoció el nombramiento de Laura Sarabia, un trino de Gustavo Petro, escrito en el 2014, cuando él era alcalde de Bogotá. Miren lo que decía sobre los funcionarios con líos judiciales. Sin dejar de sonreír, Sarabia abandonó el recinto como si se hubiera salido con la suya y se fue a su encuentro con los flashes de las cámaras. Ella no habló, pero su abogado leyó un comunicado en el que además de decir que su cliente era una víctima de la extiniera y que nunca había ordenado que le practicaran a ella el polígrafo, anunció que iban a citar al fiscal Barbosa como testigo. anunció que iban a citar al fiscal Barbosa como testigo. Que el propio fiscal general de la nación, doctor Francisco Barbosa, es testigo de excepción de que Laura Sarabia nunca ha querido ni ha aceptado privilegios en razón del cargo que ocupa, motivo suficiente para que la defensa los llame a rendir declaración. No tememos a la búsqueda de la verdad en una recta administración de justicia que respeten las garantías y los derechos procesales. Por eso la defensa ha radicado una petición el día de hoy para que mediante una solicitud que estamos haciendo de manera respetuosa sea convocado a declarar el doctor Francisco Barbosa. Esta citación formal en realidad es una amenaza tácita al fiscal general y tiene que ver con una llamada que él habría hecho a Laura Sarabia el 15 de febrero pasado, cuando la entonces jefa de gabinete acababa de presentar una denuncia en la fiscalía por el robo de sus 7 mil dólares. Según lo reveló el abogado Miguel Ángel del Río que dice que Sarabia tiene el registro de esa llamada. El fiscal Barbosa le habría dicho a Laura que él estaba pendiente de su investigación y que estaba ahí para apoyarla. El anuncio de que iban a citar al fiscal Barbosa para posiblemente acusarlo de tráfico de influencias era en el fondo el objetivo del show y la razón por la cual habían montado la pasarela. a la justicia, con un show que los medios se tragaron enterito y conseguir que el presidente la nombre a pesar de sus líos judiciales en un cargo que le da un fuero constitucional que evidentemente la beneficia? La historia de cómo una mujer de derechas, de convicciones religiosas, logró ascender al olimpo del petrismo y convertirse en el gran poder del primer gobierno de izquierda, pues es uno de los enigmas de esta administración. Durante los ocho meses que manejó los hilos del poder, Laura Sarabia concentró en ella un poder inconmensurable que terminó por desbordarla. inmensurable que terminó por desbordarla. Su vida cambió de manera vertiginosa en muy poco tiempo, sin que hubiera tenido momentos para entender qué era lo que estaba por venir. Hace tan solo un año y medio, Laura Sarabia era una desconocida pero eficiente asistente del senador Armando Benedetti, un jefe al que ella veneraba y al que había seguido como su sombra durante siete largos años. A finales del 2021, cuando su jefe decide salirse de la U, un partido de centro derecha, y aterrizar en el petrismo, pues ella llega a la campaña y se siente en el lugar equivocado, como la casita roja. Mientras la mayoría de la gente que trabajaba en la campaña era de izquierda, ella era más bien conservadora, tirando a la derecha. Mientras muchos hablaban de la agenda de cambio, ella prefería el mundo castrense y el de la seguridad. Mientras en el petrismo había un gran debate en torno a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de la necesidad de incluir a la población LGBTIQ+, ella se distinguía por los valores de una joven cristiana. Sarabia era hija de un militar de la Fuerza Aérea y siempre les dijo a sus amigos que su mayor aspiración era la de llegar a ser ministro de Defensa. Sin embargo, poco a poco fue encajando como la mano derecha de Armando Benedetti y los prejuicios que tenía frente a Gustavo Petro, que eran evidentes y que todo el mundo los conocía, se fueron evaporando. Cuando ella dio su testimonio ante el Consejo Nacional Electoral, que la llamó dentro de la investigación, que se abrió sobre la posible entrada de dineros en la campaña de Gustavo Petro, que no habrían sido registrados en sus cuentas, ella dijo lo siguiente. En esta oportunidad, ante los honorables magistrados del Consejo Nacional Electoral, respondí los cuestionamientos que me hicieron y di claridad sobre mis funciones y actividades realizadas en la campaña del presidente Gustavo Petro Urrero. Reiteré que mi rol en la campaña era la construcción de la agenda del entonces candidato presidencial y que no tenía relación alguna con la financiación de la campaña. Ella, como ustedes la oyeron, dijo que sólo había manejado la agenda del candidato y que por eso no sabía nada sobre otros temas. La realidad es que Laura Sarabia no manejaba la agenda del candidato en la campaña, sino que era la asistente de Benedetti, quien era en ese momento el jefe de la campaña de Gustavo Petro. Para donde Benedetti iba, Laura Sarabia iba. No tenía autoridad, me aseguran mis fuentes, para ejecutar ni dar órdenes, pero sí vio y oyó todo. Su relación con Benedetti se deterioró cuando ella fue nombrada jefa de gabinete del presidente Gustavo Petro, mientras ella ascendía como una estrella nueva en el universo de la política nacional, al senador le abrían un proceso de enriquecimiento ilícito y corrió además el rumor de que lo iban a meter preso. Ella, que tenía las llaves del poder, decidió sacar a Benedetti del llavero, acto que fue considerado como una traición por el ex senador. No obstante, Laura Sarabia se montó en ese potro del poder y a pesar de su corta experiencia en estas líneas, lo manejó tan bien que terminó superando a su maestro. A los pocos meses ya se mandaba sola y fumaba bajo el agua. Hablaba con ministros, embajadores, se daba el lujo de tocar temas de economía en los consejos sin saber mucho de ellos, que ella misma convocaba y era la que se encargaba de llamar a las personas para ofrecerle los cargos y para pedirles la renuncia. Poco a poco fue levantando su perfil y empezó a dar entrevistas. Fue elegida por la revista Forbes como una de las mujeres más poderosas de Colombia. Y en una entrevista al tiempo no descartó incluso llegar a ser presidente de Colombia. Benedetti, acorralado y viendo que Laura lo había mandado al ostracismo, decidió pasar a la ofensiva y ayudar a que la historia de la exniñera, que también había sido la niñera de sus hijos, pues llegara a semana. La telenovela que vino después, pues ya la conoce el país. Contra todos los pronósticos, Laura Saravia logró convertirse en la mujer más poderosa de Colombia. Y la base de su poderío fue que concentró en ella todos los puestos claves que había en la presidencia, cosa que no hizo ni María Paula Correa, ¿se acuerdan? La poderosa jefa de gabinete de Duque, que apareció en una portada de semana como el poder detrás del trono. Laura fungía como secretaria privada porque manejaba la agenda del mandatario. Era también la jefe de gabinete porque era la que convocaba y coordinaba el Consejo de Ministros. A estos dos cargos se sumaba el de ser la alta consejera para comunicaciones, lo que le daba el poder para manejar la estrategia frente a la prensa, a los dueños de medios con los que hablaba de tú a tú. Además de todos estos cargos, por su afinidad con el mundo castrense, también era la persona que estaba pendiente de la seguridad de Palacio. Era voz populi que los coroneles Feria y Dávila, que formaban parte de la casa militar de Palacio, pues le respondían a ella y que en el tema de seguridad del presidente la que manejaba directamente todo era ella. Por eso resulta imposible creer que todo lo que sucedió por cuenta de su robo a su apartamento en enero de este año fue a sus espaldas y que detonó toda esta avalancha de acontecimientos que terminaron finalmente hace tres meses sacándola del gobierno y que hoy, sin haberlo solucionado, ninguno de esos entuertos la tienen de vuelta en el poder. Su obsesión por acaparar poder y las alas que le dio también el propio presidente llevaron a Laura a presidir incluso el Consejo de Seguridad como delegada del presidente. Ninguno de sus antecesores pues tuvo ese privilegio. El presidente Duque, por ejemplo, según lo confirmó su ex consejero de comunicaciones Hassan Nassar, siempre presidió esos consejos de seguridad. Su poder llegó a ser tan amplio que a pesar de que un decreto del 31 de diciembre del 2022 que reformó las cosas en Palacio, suprimió el consejo de seguridad, ella se lo pasó por la faja y lo siguió convocando. Esta excusa de que en el robo también se habrían sustraído documentos que formaban parte de este Consejo de Seguridad fue que se quiso en un momento dado justificar la manera como se había forzado a su exniñera a que se practicara la prueba de polígrafo. Ese consejo sesionaba todas las semanas y sus integrantes eran los comandantes de las diferentes fuerzas, todos los organismos de inteligencia, el director del DAPRE y el jefe del despacho presidencial, que en este caso era Laura Saravia. Ocho meses nadie que no fuera ella podía entrar al despacho del presidente. Y hasta los directores del DAPRE y el secretario jurídico tenían que reportarle primero a ella para ver si el presidente estaba disponible. Sarabia mandó construir una puerta de seguridad en el piso tercero donde queda el despacho de Gustavo Petro y ordenó que todas las consejerías que quedaban ahí pasaran a otros despachos para quedarse con el monopolio del acceso al presidente. Se convirtió en la canservera del poder y por ahí derecho en el poder mismo. Sorprende que un presidente como Gustavo Petro, que ha sido muy cauto y respetuoso de no intervenir en el proceso que la Fiscalía tiene contra su hijo Nicolás, pues noaciable y que ya aprendió a usarlo en beneficio propio. Sin embargo, también es verdad que el responsable de que ella esté sentada en ese trono no es sino Gustavo Petro. Esto es A Fondo. Mi nombre es María Jimena Duzán. Afondo es un podcast producido por Mafialand. Producción general, Lucy Moreno. Postproducción de audio, Daniel Chávez. Música original, del maestro Oscar Acevedo. Nos pueden escuchar también en mi canal de YouTube. Gracias por escuchar. Soy María Jimena Duzán.