No me van a callar

No me van a callar

30 de dic de 2024

María Jimena Duzán aborda la controversia generada tras formular preguntas a Laura Sarabia, mano derecha del presidente Gustavo Petro, y las repercusiones que le siguieron. Este capítulo analiza la estigmatización de periodistas críticos y la defensa de la libertad de prensa en Colombia.

Capítulos

El inicio de la controversia

María Jimena Duzán reflexiona sobre el impacto de las acusaciones en su contra tras cuestionar a Laura Sarabia sobre presuntas irregularidades. Destaca su experiencia previa con el apoyo de otros medios.

Reacción del presidente Gustavo Petro

El presidente Gustavo Petro arremetió contra María Jimena Duzán, acusándola de seguir un periodismo engañoso y comparándola con periodistas que él critica. Este ataque refuerza la tensión entre la prensa independiente y el gobierno.

Respuesta de Laura Sarabia

Laura Sarabia, protegida del presidente, decide proceder legalmente contra Duzán en una acción civil. Este movimiento es interpretado como un intento de silenciar el periodismo crítico.

Impacto sobre la libertad de expresión

Describen los peligros que la estigmatización de periodistas implica para la libertad de expresión en el país, comparando la actitud del actual gobierno con la de administraciones anteriores.

La importancia del periodismo independiente

María Jimena Duzán reafirma su compromiso con el periodismo independiente, destacando el valor de sacar a la luz la verdad en un entorno cada vez más hostil para los periodistas críticos.

Conclusión

A pesar de las amenazas y demandas que enfrenta, María Jimena Duzán reitera su compromiso de seguir investigando y exponiendo la corrupción. Sostiene que la verdad, por más oculta que esté, siempre termina emergiendo, subrayando la importancia del periodismo independiente en la democracia.

Menciones

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               Nunca pensé que iba a hacer este podcast, pero fíjese, la vida da muchas vueltas. Y antes de comenzar, quiero agradecerle a todas las personas que han sido solidarias y me han dado el apoyo para seguir haciendo el periodismo en el que creo. Así me anuncien demandas y me estigmaticen. Y sobre todo quiero dar las gracias a la revista Cambio, a Federico Gómez Lara, a Patricia Lara, por haber estado ahí conmigo en los momentos en que más lo necesitaba. Esta fue la columna que hice para esa revista en respuesta al trino feroz que me mandó el presidente Gustavo Petro, en el que me estigmatizó, me declaró como su enemiga y dijo que yo hacía un periodismo Mossad, solo porque hice unas preguntas que nunca me contestó a Laura Sarabia, su gran protegida y su mano derecha, una de las mujeres, si no la más poderosa de este país. Preguntas que esperaba que me respondiera, porque tenían que ver con inquietudes de gran interés nacional, porque se trataba de saber cuáles eran sus respuestas frente a esa red de corrupción que se ha instalado en el poder y en la que presuntamente estaría relacionado Andrés Sarabia, su hermano, quien se presenta desde hace rato como un lobista. Este fue el trino que hizo el presidente tres días después de que yo hice este cuestionario a Laura Sarabia y Andrés Sarabia. He respetado en su vida periodística a María Jimena. La considero una periodista de verdad y víctima de la violencia paramilitar. Pero seguir la carrera de Vicky es un camino de desacierto y mentira. Insinuar que yo cambio cargos en mi gobierno por consejas es un verdadero irrespeto a mí mismo. Ya me irrespeta con saciedad la revista Semana, pero no lo espero de María Jimena. Sé que el periodismo Mossad se impone. Quieren destruir a Sarabia solo para destruir el gobierno y comentan villanías y canalladas. Después de ese trino, Darcy Quinn, en la FM, anunció que Laura Sarabia tenía ya lista una demanda civil en mi contra. A raíz de todos esos desarrollos, decidí escribir esta columna el domingo pasado en la revista Cambio. La semana pasada les formulé unas preguntas a Laura Sarabia y a su hermano Andrés y se me vino el mundo encima. En cuatro días, el presidente Petro me graduó de enemiga. Me acusó de ser una periodista del Mossad y empoderó a Laura Sarabia para que, en lugar de que ella respondiera las preguntas que le había formulado, me anunciara una demanda. Así lo informó Darcy Quinn en la FM, una periodista que pasó de ser una acérrima defensora del gobierno de Duque a convertirse en el megáfono de Laura Sarabia y de su abogado, Mauricio Pava, la dupleta poderosa que rodea y protege a Gustavo Petro. Laura Sarabia va en serio. Hoy iniciará acciones legales contra la periodista María Jimena Duzán. Interpondrá una acción civil patrimonial, no penal, acción civil patrimonial, en el que, digamos, uno de los argumentos es que, como en todas las profesiones, existen criterios básicos que se deben seguir en el ejercicio de su práctica y en este caso no se hizo. Las pruebas que va a interponer su defensa son las siguientes. Cuando un presidente estigmatiza a un periodista lo vuelve desechable y lo lanza a los lobos para que se lo coman. Eso hizo Petro conmigo. Decidió que yo ya no era respetable y que solo era útil para alimentar el odio que moviliza su jauría tuitera. Por cuenta de que me declaró periodista del Mossad, me cayó una avalancha de amenazas que me convirtieron en cosa de segundos en la enemiga número uno de este gobierno y en una terrorista. Como si esta reacción no fuera ya delirante ni desproporcionada, me anunciaron una demanda. Toda esta andanada, ¿por qué se me vino encima? Pues porque me atreví a formularle un derecho de petición a la mano derecha del presidente, a la poderosa Laura Sarabia, que nunca me contestó. Formular derechos de petición en la prensa es una práctica vieja y se pueden utilizar cuando uno tiene fuentes off the record que confirman hechos de corrupción y que decían no dar la cara porque tienen miedo o porque fueron amenazados. Eso fue lo que me sucedió. amenazados. Eso fue lo que me sucedió. Petro desechó de plano mis cuestionamientos a Laura Sarabia sin siquiera leerlos. Los consideró periodismo basura y sin sonrojarse me puso del lado de quienes lo quieren sacar del poder a sombrerazos. Qué acusación tan infame y tan peligrosa para la libertad de expresión. Si la demanda que me anuncian prospera, se convertirá en delito, oíganme bien, hacerle preguntas no sólo a Laura Sarabia, sino a todos los que el presidente defienda. Si eso sucede, el ejercicio del periodismo en Colombia quedará reservado sólo para el periodismo fletado, que no incomoda y que tanto defiende ahora al presidente y a los silencios de Laura Sarabia. son producto de consejas, como afirma el presidente, sino de una larga reportería que vengo haciendo luego de que varias fuentes me confirmaron la existencia de una red de corrupción en la que presuntamente podrían estar implicados Laura Sarabia y su hermano Andrés. Las preguntas las hice de manera respetuosa, a través de un derecho de petición, con el propósito de que ellos me respondieran. Algunas de esas fuentes vienen del propio petrismo que está arrinconado, desconcertado y atemorizado al ver cómo su presidente le podría estar dando alas a un grupo de jóvenes novatos empoderados por Sarabia, interesados en beneficiarse del poder para que nada cambie. Como Lampedusa, que todo cambie para que nada cambie. Creerán ellos que de esa forma me van a callar y a silenciar para que deje de investigar. Pensarán que por esa vía van a intimidar a los pocos medios que están haciendo su trabajo y que así van a callar a las fuentes que son las que tienen las pruebas de la opacidad que rodea a este gobierno. Pero que sepan, no lo van a lograr. Soy una periodista independiente que no está cobijada por ninguno de los grandes dueños de medios, que siempre además me han considerado incómoda. Creo en el periodismo independiente ahora más que nunca y conozco el peso de la estigmatización porque he sido su víctima y sé que es un instrumento que utiliza el poder para destruir la credibilidad de los periodistas que se atreven a increpar. Sin embargo, nunca, oíganme bien, nunca me imaginé que el primer gobernante de izquierda de este país pudiera llegar a rebajarse a los mismos niveles de Uribe, un expresidente que hizo de la estigmatización a la prensa, pues una política pública. No me voy a milanar, enfrentaré la demanda si llega, y seguiré haciendo mi trabajo sin caer en el odio y en las estigmatizaciones. Los logros del gobierno los resaltaré, como siempre lo he hecho, pero no dejaré de investigar la corrupción ni a los intocables que se parapetan en Palacio. El odio es un sentimiento incompatible con el periodismo que practico. He vivido en carne propia lo que significa la violencia de Estado y he aprendido que hay una cosa más importante que la historia personal, la necesidad de que la verdad salga a flote. Por esa razón, soy periodista. Y lo que he aprendido en tantos años de ejercer este oficio es que por más que el poder quiera ocultar la verdad, ésta siempre termina subiendo a la superficie. subiendo a la superficie. Gustavo Petro prometió un gobierno en el que los periodistas independientes podríamos hacer nuestro trabajo sin temor a represalias, como ocurrió en gobiernos anteriores. Como primer gobernante de izquierda que llegaba al poder en este país, prometió que la política y el poder iban a ser transparentes y que no se iba a permitir que se la tomaran los corruptos de siempre, porque todas las energías se iban a invertir en las reformas sociales y en el cambio. Yo voté por esa agenda reformista porque creo que era la que el país estaba pidiendo y sigo creyendo en ella. Comparto también los diagnósticos que hace el presidente en torno a la necesidad de cambiar nuestros paradigmas en materia de cambio climático y de drogas. Y lo apoyé cuando se puso en el lado correcto de la historia al enarbolar la causa palestina. en el lado correcto de la historia, al enarbolar la causa palestina. Pero no lo apoyo cuando protege a los funcionarios señalados de corrupción y mucho menos cuando se inventa teorías delirantes y estigmatizadoras que coartan la libertad de expresión y que ni él mismo cree. Así me demanden y me señalen de terrorista, no me voy a callar. Eso no va conmigo. Esto es Afondo. Mi nombre es María Jimena Duzán. A Fondo es un podcast producido por Mafialand Producción General Juan Diego Barrera Gestora de Audiencias Beatriz Acevedo Postproducción de Audio Daniel Chávez Mora Música Original del Maestro Oscar Acevedo. Postproducción de audio, Daniel Chávez Mora. Música original, del maestro Oscar Acevedo. Nos pueden escuchar también en mi canal de YouTube. Gracias por escuchar. Soy María Jimena Duzán. ¡Gracias por ver el video!