Esta es la voz valiente de las lideresas del Catatumbo

Esta es la voz valiente de las lideresas del Catatumbo

03 de feb de 2025

En este episodio, exploramos la compleja y dolorosa situación de la región del Catatumbo en Colombia. A pesar de ser una de las áreas más ricas del país, el Catatumbo ha sido históricamente víctima de explotación, violencia y conflictos armados. Nos adentramos en la historia de esta región desde la llegada del petróleo en el siglo XX hasta los enfrentamientos recientes, escuchando testimonios de líderes sociales que han sufrido y resistido en medio de la guerra.

Capítulos

Historia y contexto del Catatumbo

La región del Catatumbo, aunque rica en recursos naturales, ha experimentado una historia de explotación y conflictos. Desde el siglo XX con la explotación petrolera hasta el despojo y desplazamiento de comunidades indígenas, la zona ha estado constantemente en el centro de intereses económicos y beligerantes.

Conflictos actuales y desafíos humanitarios

En enero de 2024, la violencia estalló nuevamente con enfrentamientos entre el ELN y disidencias de las FARC, dejando una estela de muertes y desplazamientos. La comunidad está atrapada en medio de un silencioso pero devastador conflicto armado.

Perspectivas de líderes sociales

Olga Lucía Quintero y María Carvajal, dos líderes sociales, comparten sus experiencias y la realidad de intentar proteger y reclamar sus derechos en un contexto hostil. Hablan del sufrimiento y resistencia de las comunidades frente a la violencia histórica y actual.

Necesidad de dialogo y paz

Se enfatiza la importancia del diálogo y la paz para resolver los conflictos en el Catatumbo, un tema que aún parece distante debido a la profunda fragmentación social y política en la región.

Conclusión

El episodio concluye con una reflexión sobre la resiliencia y el coraje de los habitantes del Catatumbo, quienes continúan luchando por sus derechos y por un futuro en paz, a pesar de la continua amenaza de los grupos armados. A través de sus voces, se visibilizan los mínimos humanitarios que urgen ser respetados para poder mejorar la situación de las comunidades afectadas.

Menciones

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Catatumbo fue paradójicamente una de las regiones donde más rápido llegó el Estado colombiano. Y lo hizo en 1903, cuando se autorizó la concesión barco, uno de los primeros yacimientos petroleros, un contrato que se firmó con el general Virgilio Barco Martínez, padre de Virgilio Barco, quien fue presidente de Colombia. Ahí en el Catatumbo se montó la primera fábrica de querosene, que fue lo que dio inicio a lo que hoy se conoce como el campo tibú. En 1918 la concesión pasó a la Colombian Petroleum Company y Catatumbo se convierte en la zona del país donde más se extrae petróleo. donde más se extrae petróleo. Esta bonanza atrajo a miles de colonos que empezaron a llegar al Catatumbo. Y según historiadores como Luis Eduardo Páez García, esta colonización produjo el despojo de tierras, las primeras muertes y la erradicación de los poblados de los indígenas de la etnia barí. Según este historiador, los barí reaccionaron en defensa de su territorio, causando la muerte de muchos colonos. Sin embargo, esa pelea la perdieron los barí. la perdieron los barí y la ganaron las empresas petroleras que avaladas por el estado lograron desplazar la comunidad indígena barí hasta resguardos donde hoy en día se encuentran arrinconados para el historiador país el petróleo en el catatumbo no ha sido la oportunidad para salir del atraso, sino su perdición. Desde entonces, el Catatumbo ha sido un lugar en disputa por varias de las guerrillas que se fueron creando desde la década del 60 y que se asentaron en estos territorios en donde no había una presencia del Estado evidente. En el Catatumbo han estado las FARC por mucho tiempo y también el ELN, el EPL y los paramilitares. Sus habitantes han sido víctimas además de las guerras intestinas entre ellos, como sucedió cuando el ELN se enfrentó con el EPL, o como cuando los paramilitares entraron al Catatumbo en 1998 y sacaron a las FARC del territorio. Las comunidades campesinas que viven en el Catatumbo han visto de todo. Pensaron que tras la firma de La Habana y la desaparición de las FARC, el Catatumbo iba a florecer y que por primera vez el fantasma de la violencia se iba a desvanecer. La dicha duró solo un año, porque desde el 2018 hay una guerra, una disputa por el territorio entre el ELN y las disidencias de Calarcá. Esa guerra que se estaba librando en silencio, en una calma chicha, estalló el 14 de enero con el asesinato de Miguel Ángel López, el dueño de una funeraria de Tibú, que es el corazón del Catatumbo, que se dedicaba a recoger los muertos que deja la guerra. Iba hasta donde tuviera que ir y los llevaba a su funeraria. Él decía que era una labor humanitaria porque nadie enterraba esos muertos. Nadie enterraba esos muertos. Solo en el 2024 habían sido asesinadas en el Catatumbo 515 personas. Y en la última semana de ese enero, los muertos se contaban por docenas. luego de que días antes el ELN hubiera decidido entrar con tropas que había traído desde Arauca a la región del Catatumbo y a sangre y fuego sacar de la región a las disidencias de las FARC. La arremetida del ELN dejó muchos muertos sin enterrar, que quedaron en la vera del camino, expuestos al sol y a las aves de carroña. El ELN había dado la orden de que esos cuerpos no se podían tocar, pero López no les hizo caso. Fue hasta donde estaban y los metió en su carro fúnebre para embalsamarlos y sepultarlos. El 14 de enero, días después, cuando iba con su esposa Zuley Durán y sus dos hijos por la vereda Las Sillas, los detuvieron y les dispararon. Hay algo de cierto en eso de que los sobrevivientes de las guerras son personas sabias, que ven lo que muchos no alcanzan a divisar y que son capaces de seguir adelante cuando lo que se ve alrededor es una tormenta. Hoy este podcast está dedicado a estas voces sabias que han sobrevivido la guerra en el Catatumbo y que son mujeres lideresas. Estas mujeres berracas, valientes, estuvieron aquí en Afondo y sus testimonios desgarradores revelan una realidad mucho más compleja de lo que muestran los medios. Es un honor tener aquí a Olga Lucía Quintero, líder campesina de la Aensa de los habitantes de Catatumbo, invocando los derechos humanos, el arraigo a la tierra, los derechos de los campesinos y la busca de la paz. y la busca de la paz. Ella es integrante también de la Mesa Humanitaria del Catatumbo y de la Coordinadora Humanitaria. Bienvenida Olga Lucía, aquí a fondo. Bueno, muchísimas gracias María Jimena y compañeras que se encuentran aquí conmigo en el estudio. Efectivamente, como lo has mencionado en la introducción, el Catatumbo es una región que creo que una de sus maldiciones es tener la riqueza, ser frontera y pues esto la convierte en una región compleja. yo me voy a remitir, quizás me pueda remitir desde 1905, 1930 con la concesión barco y prácticamente el etnocidio que hubo de indígenas casi hasta 1960 16 mil indígenas asesinados precisamente para despojar el territorio de la etnia motilombari pero que a pesar de todo esto el catatumbo, tanto los indígenas como campesinos han sido hombres y mujeres aguerridas que insisten, persisten y resisten para mantenerse en el territorio. En el 96 y 98 se dan las marchas cocaleras, el éxodo campesino, se hacen propuestas por parte del campesinado al gobierno departamental y local en su momento, diciendo que había presencia de cultivos y anuncios de militarización e instalación de una base antinarcóticos en el corregimiento de la gabarra y los campesinos dicen no necesitamos la militarización, necesitamos la atención y para eso se propuso precisamente un plan de desarrollo con todas las líneas que compone un plan de desarrollo para la inversión a un territorio como el Catatumbo. Sin embargo, en el 99 se da la remetida paramilitar, 11.200 personas asesinadas, más o menos 140.000 personas desplazadas y un sinnúmero de desaparecidos, que por cierto nosotros decíamos 600 registrados, pero con las declaraciones de Mancuso y la ubicación ya van alrededor de 2.000 personas o sí, cuerpos ubicados en fosas comunes. o cuerpos ubicados en fosas comunes. ¿Este contexto para qué? O sea, para llegar precisamente a la pregunta ¿qué haces? A esto se da la desmovilización de las AUC en el 2005, 2004-2005 respectivamente, y empieza una militarización fuerte por parte de las fuerzas militares. Lo que parecía para muchas comunidades una tranquilidad se convirtió en una pesadilla. Empiezan los bombardeos hacia las comunidades que intentaban retomar la normalidad. Una de esas veredas, la vereda El Suspiro, municipio de Teorama, se desplaza la gente, empieza a surgir el movimiento social CISCA-Ascanca como una respuesta para la denuncia de lo que está pasando en el territorio. Y lo que fue entre el 2006 y 2008 se generan los mal llamados falsos positivos, es decir, que el pueblo catatumbero es el que siempre ha recibido el peso realmente de la guerra. Se dan las marchas del 2013, que fue promovida por la Asociación Campesina, porque hicimos propuestas desde el año 2009 frente a sustitución, una ruta de sustitución que fue invalidada. Hicimos propuesta en el marco de tenencia de la tierra y arraigo al territorio a través de la zona de reserva campesina, fue invalidado. El tema de las garantías fue invalidado. A nosotros nos han asesinado 16 líderes sociales en todo este tiempo. Y ya en la época reciente se da el acuerdo final de paz, que trajo una calma por un año al Catatumbo. La gente estaba tranquila, no había enfrentamientos, había mucha expectativa, pero después da el resurgimiento, sí, el surgimiento, más bien no resurgimiento, sino el surgimiento de grupos disidentes de las FARC, y eso pues genera una tensión en el territorio. Nosotros desde el año, ah bueno, 2016, en el 2018 se da un enfrentamiento entre el ELN y el EPL por el control territorial, una guerra que dejó más o menos 25 mil personas desplazadas, esto trajo una situación humanitaria grave y aquí es donde Convivamos Humanos, el presidente Samper, la Asociación Campesina y las demás organizaciones fuimos diciendo, bueno, aquí hay que hacer dos cosas. Una, romper el cerco que hay en la región y me acuerdo tanto que fue en un abril del 2018 que entramos prácticamente solas las organizaciones al municipio del Tarre y se nos unieron 6 mil personas durante la carretera y se dijo aquí hay que hablar de mínimos humanitarios y ahí empezó a sonar el tema de los mínimos humanitarios. Se propuso que saliera una comisión integrada por los miembros de las organizaciones sociales para hablar con el ELN en La Habana, Cuba, pero pues el gobierno no dio vía libre, o sea que quedamos en las mismas. y eso ayudó a desescalar precisamente el conflicto, dejando un número indeterminado de asesinados, desplazados, desterrados en el territorio. Hace dos años, estamos en 2025, estamos hablando del 2023, nosotros veníamos advirtiendo, y cuando digo nosotros, somos todo el movimiento social del catatumbo, frente a una tensión que se empezó a ver muy fuerte entre el ELN y las disidencias. Ahora, la pregunta es, porque muchos nos han hecho la pregunta, ¿y cuál es la pelea entre ellos? Esa es una respuesta que nos tienen que dar muy claramente los dos grupos armados. Yo le respondo, pues es por el control de las rentas ilegales. De hecho, hubo un problema entre el ELN y las disidencias por un tema de un alijo de cocaína, que fue realmente lo que empezó a agregar aún más las relaciones entre el ELN y las disidencias de las FARC, según las informaciones de prensa. Es un tema delicado de exponer, primero porque lo que nosotros digamos aquí nos puede terminar de costar el territorio, en este momento todos los líderes estamos por fuera y sabemos que decir cosas que pueden ser ciertas, dolorosas, eso puede traer unas consecuencias que nos puede costar incluso hasta la vida. Entonces, en eso sí preferimos ser un poco más prudentes y que sean ellos los que indiquen por qué realmente es esta disputa. Sí, hay argumentaciones, pero pues obviamente hay que hilar un poco más de fondo. Se había sacado una alerta temprano en noviembre por parte de la Defensoría del Pueblo. Nosotros hablamos con organismos. La cosa bajó cuando el ELN informa al pueblo colombiano de que entran en cese unilateral hasta el 3 de enero y pues ahí bajaron todas las sanciones, no se volvió a escuchar nada incluso el 15 de enero en el caso de lo que yo dije, pero entonces lo que dije la noche antes del 16, dije no se volvió a escuchar nada de pronto ya no se van a agarrar y 12 horas después que se agarraron entonces uno dice el problema no es que se agarre el problema es que estamos la comunidad en el medio, el problema es que aquí no se puede tapar el sol con un dedo no se puede negar que hay más de 40 mil personas desplazadas, más de 12 mil personas confinadas las autoridades civiles y militares hicieron la extracción más o menos de 450 personas, entre ellos firmantes de paz y sus familias. Hay un número indeterminado de personas asesinadas. Nosotros hablábamos más o menos de 86 personas, hoy confirmados 13 más, estamos hablando casi de 99 personas asesinadas, pero debemos de ir más allá de esas cifras y es el tema de la identificación de bienes civiles y sociales, el tema de las minas antipersonal y munición sin explotar, el reclutamiento de niñas, niñas y adolescentes, la movilidad de personas, para nadie es un secreto que hubo prácticamente un confinamiento en siete municipios que nadie se movía, todo el mundo, perdón, encerrado en sus casas, el tema de las fuentes de supervivencia económica y por último el respeto a las misiones humanitarias. ¿Y por qué me permito mencionar los siete mínimos humanitarios que se han venido trabajando como mesa humanitaria, donde estamos el pueblo Ari, las madres del Catatumbo, está la Asociación Campesina del Catatumbo, está Vivamos Humanos que ha sido la que nos ha ayudado en todo este proceso, el presidente Samper, que ha estado ahí también muy presente en darnos como recomendaciones con la experiencia que él ha tenido de cómo podemos movernos en el marco del derecho y todo ese asunto, y que desafortunadamente, a pesar de que tanto el ELN, el MC en su momento, el EMBF, o sea, las disidencias de las FARC, y el EPL, habían suscrito públicamente de que se acogían a esos siete mínimos humanitarios. escrito públicamente de que se acogían a esos siete mínimos humanitarios. Pero que en la práctica, si nos ponemos con lupa a revisar lo que está pasando en el Catatumbo, muchos de esos mínimos humanitarios desafortunadamente no se están acogiendo y pues se está haciendo todo lo contrario con el tema de la población civil. You've found your person. Now let The Knot help you with everything else. en la Knot.com. The Knot. Vamos a planear tu boda. Juntos. Está también con nosotros María Carvajal. Ella también trabaja en Ascamp Cat. No vive ya en el Catatumbo porque fue desplazada en la época en que los paramilitares llegaron al territorio. Desde entonces vive aquí y allá, teniendo siempre en su mente a su Catatumbo. Bienvenida, María. Soy sobreviviente del genocidio del 99. Yo era la representante de las mujeres en el Plan de Desarrollo y Paz del Catatumbo, la mesa que existía fruto de los acuerdos de los paros de las marchas. Sobreviví a los seis años de la guerra. Fue la única sobreviviente de los voceros. De los voceros. Y pues, lamentablemente, en ese entonces corríamos todos para un solo lado y era un actor el que nos perseguía, que era pues el paramilitarismo. Pero hoy con mucho dolor podemos decir que hoy no sabemos para dónde correr, porque son las familias las que están inmersas en esta guerra, que nos ha tocado a todos. Y es algo bastante doloroso, porque son los primos, los tíos, los hermanos, o sea, todos contra todos. Olga Lucía, sobre el hecho de que el Catatumbo se haya convertido en la zona donde hay más cultivos de coca en Colombia, ¿Qué podemos decir? ¿Qué puedes decir? Lo pregunto porque es una paradoja que una de las regiones más ricas en todo está utilizando sus tierras para el cultivo de coca. Muchas familias declinaron de ellos, porque también hay que decir eso, o sea, muchas familias declinaron, la gente empezó a sembrar comida, eso, o sea, muchas familias declinaron, la gente empezó a sembrar comida, nosotros con Azcán acabamos diendo a la gente que había que sembrar comida, porque dijimos, sí, y que digamos que haya mucha plata, o haya mucha hoja de coca, hay un bloqueo económico, entonces ¿qué va a comer la gente? ¿hojas de coca? ¿los billetes? No, aquí hay que sembrar, la tierra es buena para sembrar comida, estamos de los 200 a los billetes, no aquí hay que sembrar, la tierra es buena para sembrar comida, estamos de los 200 a los 2.200 pies los pisos térmicos mejor dicho, tenemos de todo, tenemos zona cálida para la ganadería como zona para sembrar lulo pero falta ese incentivo precisamente para que el campesinado pueda atender esas necesidades y le genere rentabilidad y estabilidad. María, usted es una lideresa desplazada desde 1999 del Catatumbo. ¿A qué se ha dedicado estos últimos años? ¿De qué vive? Yo soy desplazada desde 1999 y todos estos conflictos me han llevado de desplazamiento en desplazamiento he tenido amenazas, atentados pues he sido perseguida como líder social he perdido todo mi trabajo en el Catatumbo porque las cositas que tenía las he ido perdiendo a través de yo tuve una venta de mercado la perdí por la erradicación del 2009 cuando hicimos un revuelo humanitario en Caño Tomás y ya en el 2018 nuevamente con el conflicto que hubo entre el ENI y EPL volvimos a perder todo, salí desplazada con todas las familias del corregimiento de Zapagana y allá quedó todo atrás solamente con lo que traíamos encima. Del 2018 2018 por acá he venido sobreviviendo, haciendo diferentes actividades como venta de comida por encargo, refrigerio, hallacas, vendo catálogos, pero ya debido a este conflicto y amenazas perdí mi territorio y estoy sobreviviendo trabajando con la Asociación Campesina del Catatumbo, soy lideresa y tengo a mi cargo la Coordinadora de Mujeres de Zona de Reserva Campesina, no he renunciado a mi organización y voy a acompañar al territorio. Tuve que sacar a mi hija porque también estuvo en peligro de reclutamiento. porque también estuvo en peligro de reclutamiento. Olga Lucía, una de las preocupaciones de las madres del Catatumbo tiene que ver con el tema del reclutamiento. Ese es un problema que ha ido creciendo. Cuando pensaban que las cosas iban a mejorar luego del acuerdo de paz y que los jóvenes podían dedicarse a hacer otras cosas que temer ser reclutados. Ahora el temor de que puedan ser reclutados ha ido creciendo. Pues es un tema que se ve en todas las regiones y aquí no es la excesión. De hecho, entre los mínimos humanitarios está el tema de reclutamiento de niñas, niñas y adolescentes. Hay una denuncia de una señora que anda buscando precisamente desde el 16 a su hijo de 14 años. No lo encuentra, le dijeron que lo habían visto por el lado de Versalles. No sabemos qué pasó, pero lógicamente, o sea, y lo hablábamos hoy en el DNP, que estuvimos en una reunión y decíamos, porque hablaban de jóvenes en paz, entonces estaba proyectado más o menos 2.000 jóvenes precisamente para incentivarlos, generarles garantías para que no se metan en temas de grupos armados, era lo que nos explicaban. Pero con ese conflicto, al parecer, y era una reclamación que hacíamos, o sea, lo habían suspendido. Dijeron que no. ¿Cómo es que lo habían suspendido? Sí, porque en el Catatumbo. Esa es la razón que nosotros tenemos, de que habían suspendido. Dijeron que no. ¿Cómo es que lo habían suspendido? Sí, porque en el Catatumbo. Esa es la razón que nosotros tenemos, de que se suspendió. El DNP dice que no, que ellos están mirando cómo restablecen. Hay más o menos 580, fue el dato que nos pasaron hoy, de jóvenes que están preinscritos en el programa y que los van a ubicar para generarles las ayudas humanitarias y el acompañamiento. Nosotros esperamos de que este programa no se vaya a suspender y que por el contrario sea una oportunidad para fortalecer a estos líderes y motivarlos a enfocarse en el trabajo social y comunitario. ¿Ustedes sienten que este gobierno los está escuchando, los está ayudando, les está abriendo puertas? En ese momento, pues sí, el gobierno en ese momento nos está escuchando porque hay una crisis y creo que toda la institucionalidad está volcada. Hoy hay Consejo de Ministros en Ocaña, nosotros hemos pedido reuniones en algunas instituciones y no han dado la reunión de una. Estamos diciendo, porque vamos a entrar el 4 de febrero al TARRA, eso es importante mencionarlo, el 4 de febrero vamos a entrar a las organizaciones al TARRA, es un consenso, y pues lo que estamos haciendo precisamente es visibilizar el encuentro, recabar todo el acompañamiento. ¿Y van a entrar allá con qué propósito? Con qué propósito, el tema humanitario. Entonces, le estábamos diciendo a las instituciones, allá no vayan a llegar con decir qué cifras y ejecución han llegado, porque, voy a decir una cosa, yo a veces soy irreverente, y es que no vayan a llegar allá con maricadas de cifras, porque si no la gente les va a echar la madre. Entonces, en este momento lo que necesitamos es más que el qué se ha hecho, qué vamos a hacer en términos humanitarios. Y esto implica socializar e interiorizar los siete mínimos humanitarios consignados en la mesa humanitaria del Catatumbo. Segundo, generar corredores humanitarios. Y esos corredores humanitarios van en la vía de evacuación de cuerpos, atención a las comunidades que están confinadas. Bueno, dejémoslas ahí. Eso tiene más de fondo, pero dejémoslas ahí. Está el tema de generar un retorno con garantías para esas familias, porque no es decir les damos lo de los buses y ustedes miren cómo llegan. No, es garantías para la permanencia, pero también una garantía estructural. Esto debería convertirse en una oportunidad para que haya una acción interinstitucional efectiva en los territorios. Y cuarto, perdón, es el tema de la paz. O sea, nosotros somos los defensores del acuerdo de paz. Somos defensores del acuerdo de paz porque creo que esto abrió la esperanza cuando se firmó en el 2016, desafortunadamente, y lo digo también con algo de irreverencia. Cuánto hijo de madre quiere cercenar, desconocer, patear, escupir. El acuerdo de paz lo hace y lo desconoce. Tanto al punto que ya van casi 500 firmantes de paz asesinados. En ese conflicto, hasta ayer iban 6 firmantes de paz asesinados y hoy al mediodía nos llegó la información de otro firmante asesinado en el municipio de Convención. Y hay alrededor de 11 firmantes que fueron, no, están perdidos. Se los llevaron, no se sabe nada, es la denuncia que hacen. Y pues hay más o menos 400 entre firmantes y familiares de firmantes desplazados en ese momento. firmantes y familiares de firmantes desplazados en este momento. Entonces uno dice, a ver, para poder hablar de paz en este país, tenemos que empezar, una palabra tan chiquita pero tan profunda, empezar por reconocer a partir de la diferencia. Puede que no estemos de acuerdo con muchas cosas, que no estén de acuerdo o no estemos de acuerdo con muchas cosas que hayan quedado en el acuerdo de paz. Pero hombre, es un punto de partida. Nunca se ha dicho que el acuerdo de paz es un caso cerrado y que aquí ya no se puede hablar más de paz. No, por el contrario, es un punto de partida, se puede aprender de lo que no se logró y que la mesa con el ELN, con el MB y con todas las mesas que surjan, pues que hombre, se pueda complementar y nosotros como colombianos tenemos derecho a la paz. Tenemos derecho a la paz, pero por el contrario, el panorama se ve desalentador y desolado. O sea, desalentador y desolado. ¿Y sobre la paz total? ¿Qué opina usted? ¿La han sentido? ¿Comparte sus planteamientos? La paz total, con todo lo que está pasando, yo personalmente digo, se está implosionando. Sin embargo, como movimiento social decimos que es necesario retomar los diálogos, porque listo, lo más fácil es decir, no hablamos más, y cuál es la responsabilidad del Estado y de los gobiernos de turno frente a las comunidades que quedamos en el territorio. Hay que pensar también, o sea, aquí no es solamente un tema político, es un tema humanitario, es un tema de sensibilidad y es de ponerse la mano en el corazón y por primera vez en la vida que piensen en las comunidades, no dando, como decía mi abuela, no dando puntadas sin dedal, sino realmente que la prioridad sean las comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes, no solo en el Catatumbo. Estamos hablando de varios departamentos que están en crisis, como el Cauca, Nariño, Putumayo, Caquetá, Arauca. Entonces, el llamado a los actores armados es que se sensibilicen frente a esta situación y que escuchen el clamor de todo un pueblo, o sea, basta ya de guerra, necesitamos ser escuchados, que se acojan los mínimos humanitarios y que se permita desescalar el conflicto, porque no podemos seguir poniendo muertos el pueblo del Catatumbo que ha sido desangrado durante años. Todo lo que digamos, somos conscientes de que se puede malinterpretar y nos puede costar el territorio. Yo también tengo mi familia en la región. Yo he intentado personalmente de no preocuparme por ahora de eso. Estamos aquí en la misionalidad de ayudar a salvar vidas, de generar todo el tema humanitario, pero por supuesto eso no quiere decir que en el fondo uno no se preocupe por el futuro de la región y pues por ende si es el futuro de la región, es el futuro de todos los campesinos y campesinas que estamos allá. Yo quiero pues mandarles una reflexión o una petición a todos los actores que están allá en esta guerra absurda, como mujer, madre del catatumbo y hija del catatumbobo pedirles que por favor reflexionen, que no pierdan los principios que dijeron defender a un pueblo, porque hoy nos estamos, estamos defraudados de esos principios que decían tener o dicen tener, porque las víctimas son muchas y que las mamás, los niños, la tercera edad somos los que estamos pagando estas consecuencias de este conflicto. Pues que cada uno de los que están allá tienen mamá y tienen esposa, tienen hijas e hijos y a todos nos duele. Que nos duele mucho lo que está pasando y que ojalá reflexionen que ojalá vuelvan a las mesas de diálogo, también al presidente Petro pedirle que también lo haga por aquellas víctimas que están sufriendo tanto que lo han perdido todo y que estamos llenos de temor que se reactiven las mesas de negociación, que los conflictos se ven resolver dialogando, y dialogando con aquellos actores difíciles. La paz se hace hablando con el enemigo, con los que no están de acuerdo. La única salida es el diálogo, porque ya en el caso mío he vivido más de 50 años, es el diálogo, porque ya en el caso mío he vivido más de 50 años y lo que he conocido es guerra y con más guerra no se solucionan los problemas de este país entonces pues mandarle un abrazo de solidaridad a todas aquellas madres que han perdido sus seres queridos y los que están en los centros de acogida, campesina que no pierdan la esperanza, que estamos haciendo todo lo posible por buscar ayuda, de que todos los actores piensen y que le bajen ya a este conflicto, que desescalemos este conflicto, porque lo más que están haciendo Lo más que están haciendo damnificado es el pueblo, ese pueblo que dicen defender, que lo muestran en la práctica y que respeten las normas de la guerra, los mínimos humanitarios. Y que vamos para allá porque queremos que nos respeten como población civil y como líderes sociales que hemos invertido nuestras vidas en bregar a cambiar el territorio. Y pues ya por último decir que les hacemos la cordial invitación a unirse a una campaña que estamos intentando de hacer y es que abracemos al Catatumbo abracemos la paz porque el Catatumbo también es Colombia y ese 4 de febrero estaremos entrando en caravana al municipio del Tarra esperamos que todos y todas nos acompañen con sus oraciones con sus plegarias y que en una sola voz Colombia pueda abrazar al Catatumbo para poder nosotros abrazar también a esas comunidades que están ahí. Muchas gracias. A modo de reflexión final, quisiera decir algo que sentí a lo largo de esta entrevista, tan conmovedora. En la guerra, la palabra es un arma contundente y ellas lo saben. Saben que cualquier cosa que digan les puede costar la vida y la de su familia. Sin embargo, ahí están, tratando de ser escuchadas y pidiéndole a los grupos armados y sobre todo al ELN que la respeten. Lo que no pudieron decir es que esta arremetida del ELN trae consigo una serie de prácticas que nunca se había sentido en esta población del Catatumbo. Están sacando a la gente, quitándole las tierras. Y muchos campesinos han decidido quedarse allá, callados, sin musitar y sin chistar, por el temor a que cualquier cosa que digan o que hagan pueda ser interpretado por el ELN como un acto de traición. Eso está pasando hoy en Catatumbo. Cuando entró el paramilitarismo en el 99 al Catatumbo, fueron las FARC, el ELN y el EPL los que protegieron a mucha gente. Y hoy, con esta arremetida del ELN, las disidencias de Calarcá están protegiendo a la gente, lo cual no significa que esas comunidades sean de las disidencias, ni que comulguen con sus credos. con sus voces y su poder que lo tienen, van a exigirles a los violentos que respeten los mínimos humanitarios que no están cumpliendo. Así el ELN diga lo contrario. Esto es A Fondo. Mi nombre es María Jimena Duzán. A fondo es un podcast producido por Mafialand. Producción general, Beatriz Acevedo. Producción de audio, Daniel Chávez Mora Música original del maestro Oscar Acevedo Nos pueden escuchar también en mi canal de YouTube Gracias por escuchar Soy María Jimena Duzano Música