Conducta Delictiva

Papá de Antonella rompe el silencio “Silvana M4TØ a mi hija”

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Asesinato de Antonella en Manizales

Investigación, antecedentes y proceso penal en torno al homicidio de Antonella, una niña de dos años y diez meses en Manizales, presuntamente perpetrado por su madre, Silvana Torres.

Juan Camilo López ofrece por primera vez su testimonio público sobre el asesinato de su hija Antonella, una niña de dos años y diez meses, ocurrido en la ciudad de Manizales a manos de su madre, Silvana Torres.
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En este episodio de Conducta Delictiva, Juan Camilo López ofrece por primera vez su testimonio público sobre el asesinato de su hija Antonella, una niña de dos años y diez meses, ocurrido en la ciudad de Manizales a manos de su madre, Silvana Torres. A través de una conversación íntima, Juan Camilo expone los antecedentes de su relación con Silvana, los patrones de control, orgullo y manipulación que ella manifestaba, y la manera en que utilizaba las visitas y el contacto con la menor para ejercer presión emocional. Asimismo, relata cómo transcurrieron las horas posteriores al crimen, la frialdad que observó en la acusada durante el proceso judicial, el impacto devastador en ambas familias y su actual lucha en medio del duelo y la búsqueda de una condena definitiva.

Inicio de la relación y las primeras señales de conflicto

Juan Camilo relata que conoció a Silvana Torres a través de redes sociales durante el periodo de pandemia, mientras él estudiaba desarrollo de software. Al principio, la percibió como una joven tranquila, humilde y estudiosa; sin embargo, con el avance de la relación comenzaron a manifestarse actitudes conflictivas, intolerancia a ser contradicha y rasgos que él califica de narcisistas y orgullosos. Tras una primera ruptura por mensajes con terceros, retomaron el vínculo y poco después Silvana quedó embarazada de Antonella. Juan Camilo señala que ella intentó abortar mediante engaños solicitándole medicamentos de alto costo bajo el pretexto de un malestar estomacal. Al enterarse de la gestación, él asumió plenamente su responsabilidad de padre desde el primer momento, comprometiéndose a responder y cuidar de su hija, mientras notaba en Silvana cierto distanciamiento y resentimiento hacia el embarazo.

Dinámica de manipulación y el uso de la menor como instrumento

A pesar de no haber convivido bajo el mismo techo, la pareja mantuvo una relación intermitente marcada por tensiones constantes. Juan Camilo describe que Silvana instrumentalizaba a Antonella para ejercer control: si estaban en buenos términos le permitía compartir con la niña, pero si surgían desacuerdos le restringía las visitas, cortaba las videollamadas intencionalmente desconectando el internet o le exigía estar presente en todo momento. Con el tiempo, ella intentó provocarlo presumiendo salidas y conversaciones con otros hombres; no obstante, cuando Juan Camilo le dejó claro que su vida sentimental ya no le afectaba y que su único interés y debilidad era Antonella, los celos y la hostilidad aumentaron. Tras episodios de impulsividad física y constantes altibajos, decidieron terminar definitivamente el vínculo de pareja, aunque Juan Camilo mantuvo su compromiso económico y afectivo intacto, recordando a Antonella como una niña alegre, inteligente y muy apegada a él.

El día de los hechos y la frialdad tras el suceso

Poco antes del tercer cumpleaños de la niña, Juan Camilo se encontraba preparando celebraciones y regalos, mientras la comunicación con Silvana se había vuelto nula y distante. El sábado del suceso, la abuela materna le avisó desesperada por teléfono que algo grave había ocurrido. Al llegar a la vivienda, en el sector de San Sebastián, encontró una escena caótica con presencia policial y de inmediato se dirigió al hospital, donde los médicos le confirmaron el fallecimiento de Antonella tras observar la gravedad de la herida. De acuerdo con las indagaciones y los testimonios recabados, Silvana esperó cautelosamente a que sus familiares salieran al apartamento contiguo para encerrarse a solas con la niña y agredirla, presuntamente motivada por el desacuerdo de que la menor fuera a quedar bajo el cuidado de Juan Camilo mientras su abuela viajaba. Durante las audiencias posteriores, la acusada mostró una actitud serena y fría, sin presentar heridas ni señales de alteración, lo que para Juan Camilo descarta un brote psicótico y evidencia un acto premeditado de maldad dirigido a causarle el mayor dolor posible.

Duelo familiar, apoyo psicológico y exigencia de justicia

El velorio y los meses siguientes representaron una etapa de profundo dolor tanto para la familia paterna como para la de Silvana, a quienes Juan Camilo también considera víctimas de las acciones de la acusada, en particular a la abuela materna de la menor. Ese mismo año, la familia de Juan Camilo ya había sufrido la pérdida de otras dos figuras significativas, lo que agravó el impacto emocional. Con la asistencia profesional de una clínica psicológica en Manizales, el acompañamiento de sus seres queridos y su fe religiosa, Juan Camilo ha logrado sobrellevar el trauma sin albergar rencores destructivos, enfocando sus energías en salir adelante y honrar la memoria de Antonella. Al momento de la entrevista, tras más de un año del crimen y con Silvana recluida en la cárcel Picaleña de Ibagué, denuncia las dilaciones en el sistema judicial y exige una sentencia condenatoria ejemplar.

Puntos clave del testimonio

  • Juan Camilo asumió la paternidad de Antonella desde el inicio del embarazo, a pesar de que Silvana intentó interrumpir la gestación mediante engaños.
  • La madre utilizaba el régimen de visitas y las llamadas de la menor como mecanismo de manipulación y castigo emocional cuando existían desacuerdos de pareja.
  • El crimen ocurrió días antes del tercer cumpleaños de la niña, tras una discusión familiar originada porque la abuela dispuso que la menor se quedara con su padre.
  • El padre sostiene que el asesinato fue un acto premeditado y ejecutado con frialdad para causarle el máximo daño posible, rechazando que se tratara de un episodio de locura o inimputabilidad.
  • Silvana Torres permanece privada de la libertad en el centro penitenciario de Picaleña mientras el proceso legal continúa a la espera de un fallo judicial definitivo.
  • La atención psicológica especializada y el respaldo familiar han sido fundamentales para que Juan Camilo afronte el duelo y mantenga vivo el recuerdo positivo de su hija.