
Este es el balance de la gestión en el consulado fantasma, según exembajador de Colombia en México
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Apertura fallida e irregularidades del consulado de Colombia en Tijuana
La fallida apertura, las deudas acumuladas y los presuntos problemas administrativos y presupuestales en la creación del consulado de Colombia en Tijuana, México, así como la responsabilidad diplomática e institucional en su gestión.
En esta entrevista, el exembajador de Colombia en México, Fernando García, responde a los cuestionamientos en torno a la fallida apertura del consulado colombiano en Tijuana, calificado como un consulado fantasma.
Resumen generado con IA a partir de la transcripción.
En esta entrevista, el exembajador de Colombia en México, Fernando García, responde a los cuestionamientos en torno a la fallida apertura del consulado colombiano en Tijuana, calificado como un consulado fantasma. García expone las razones humanitarias y demográficas por las cuales se proyectó la creación de sedes consulares en Monterrey y Tijuana durante 2024, al tiempo que intenta desmarcarse de las denuncias de deudas y anomalías administrativas de la cónsul encargada, señalando que los aspectos financieros y operativos se coordinaron directamente con la Cancillería.
Justificación de la apertura consular en Tijuana y Monterrey
Fernando García explica que al asumir como embajador el primero de mayo del año anterior, una de las metas centrales de infraestructura fue atender las sedes de Monterrey y Tijuana. Esta necesidad surgió a raíz de las olas de migración irregular registradas en 2024 a través de Centroamérica con destino a México y la frontera estadounidense. Según censos previos y estimaciones locales, en Tijuana residían formalmente unas 3.500 personas colombianas, pero la circunscripción asignada al nuevo consulado —que abarca Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Baja California y Baja California Sur— superaba las 7.000 personas. Mientras que el consulado de Monterrey sí logró inaugurarse a inicios de año, la población colombiana en la zona fronteriza de Tijuana, muchos de los cuales se asentaron allí tras ver frustrado su paso hacia Estados Unidos, quedó a la espera de atención consular.
La gestión de la cónsul Pabón y las limitaciones presupuestales
Frente a las preguntas sobre el desempeño de la cónsul Pabón, quien evitó hablar al aire y remitió a los periodistas al exembajador, García sostiene que la delegación diplomática en Ciudad de México presentaba una incapacidad de personal para asumir por sí misma el proceso de apertura en Tijuana. Aunque testifica que la cónsul realizó gestiones y propuso sedes viables con acompañamiento de la embajada, admite que la apertura no se completó. García atribuye este fallo a supuestos inconvenientes presupuestales, aunque afirma desconocer los detalles financieros específicos bajo el argumento de que el manejo de recursos y la comunicación económica se daban directamente entre la funcionaria y la Cancillería colombiana.
Cuestionamientos sobre deudas y falta de supervisión diplomática
El diálogo sube de tono al abordar los señalamientos de la actual embajada sobre la sobrecarga laboral generada en el consulado de Ciudad de México debido a las solicitudes no atendidas por Pabón, afirmación que García matiza señalando una simple falta de personal. Asimismo, al ser interpelado sobre las deudas acumuladas por concepto de alquiler y la contratación de diseñadores gráficos, abogados y un arquitecto para remodelar el inmueble, el exembajador insiste en que dichas tareas se coordinaron de forma exclusiva con la Cancillería. Ante estas respuestas, la mesa de trabajo cuestiona duramente a García, señalando que su explicación no resulta satisfactoria, sugiriendo que evade responsabilidades al admitir que la embajada no monitoreó la gestión de una sede que terminó convertida en un consulado inoperante.
Puntos clave de la entrevista
- La necesidad del consulado en Tijuana se fundamentó en la atención a más de 7.000 colombianos en el norte de México debido a los intensos flujos migratorios de 2024.
- El consulado de Monterrey logró abrir sus puertas a inicios de año, mientras que el de Tijuana quedó inconcluso.
- Fernando García reconoció que la embajada carecía de capacidad de personal y delegó la gestión directamente en la cónsul Pabón.
- El exembajador atribuyó el estancamiento de la sede a problemas presupuestales, deslindándose del manejo financiero al asegurar que la cónsul respondía directamente ante la Cancillería.
- Existen reclamos y deudas pendientes en Tijuana relacionadas con el arrendamiento y la contratación de servicios de remodelación, diseño y asesoría legal sin que la sede haya entrado en funcionamiento.