
El dilema de recortar subsidios de energía
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Recorte de subsidios a las tarifas de energía eléctrica en Colombia
El plan del gobierno nacional de reducir los subsidios a las tarifas de energía eléctrica para los estratos 1, 2 y 3, analizando su impacto fiscal, el riesgo de traslado a las tarifas de los usuarios y las consecuencias financieras para las empresas de servicios públicos que arrastran deudas acumuladas con el Estado.
el plan del gobierno de Abelardo de la Espriella para recortar los subsidios a las tarifas de energía eléctrica de los estratos 1, 2 y 3 como parte de su ajuste fiscal. La medida abre un dilema crucial sobre quién absorberá el impacto financiero: si se traslada a los usuarios más vulnerables a través de las facturas o si se carga sobre las empresas del sector energético, las cuales ya sufren problemas de liquidez y arrastran una millonaria deuda acumulada por parte del Estado.
Resumen generado con IA a partir de la transcripción.
En este episodio de Huevos Revueltos con Política, la periodista Ana León conversa con Camilo Garzón sobre el plan del gobierno de Abelardo de la Espriella para recortar los subsidios a las tarifas de energía eléctrica de los estratos 1, 2 y 3 como parte de su ajuste fiscal. La medida abre un dilema crucial sobre quién absorberá el impacto financiero: si se traslada a los usuarios más vulnerables a través de las facturas o si se carga sobre las empresas del sector energético, las cuales ya sufren problemas de liquidez y arrastran una millonaria deuda acumulada por parte del Estado.
El origen de la deuda billonaria con las empresas de energía
El sector eléctrico enfrenta una compleja situación financiera acumulada desde administraciones anteriores. De acuerdo con Juan Camilo Manzur, presidente del gremio de distribuidores Azocodis, la deuda que el Estado sostiene con las compañías de generación, distribución y comercialización ronda los 7,9 billones de pesos. La porción más grande de este déficit corresponde a la comercializadora Air-e, intervenida por el gobierno de Gustavo Petro en 2024 por problemas de liquidez; debido a una circular de la Superintendencia de Servicios Públicos que obligó a las generadoras a suministrarle energía sin recibir pagos, se generó un hueco de 3,6 billones de pesos. A esto se suman 1,8 billones derivados de la opción tarifaria aplicada durante la pandemia por Iván Duque para congelar tarifas, y cerca de un billón adicional en subsidios impagos de vigencias anteriores.
La magnitud del recorte presupuestal y la desfinanciación de subsidios
Para afrontar el desbalance fiscal, el presupuesto proyectado por el gobierno reduce los recursos para subsidios de energía de 6 billones a solo 1 billón de pesos. Por ley, estos subsidios amparan el consumo de subsistencia en hogares de estratos 1, 2 y 3, cubriendo hasta el 60 % de la tarifa en estrato 1 y el 50 % en estrato 2. Aunque históricamente las administraciones han presupuestado cubrir entre el 70 % y el 80 % para luego buscar adiciones, el Departamento Nacional de Planeación advierte que la desfinanciación actual alcanza el 90 %, constituyéndose en la más alta registrada y dejando un vacío de alrededor de 6 billones de pesos.
El dilema tarifario y el cálculo político
El recorte presupuestal deja en vilo si la factura la asumirán los ciudadanos mediante incrementos en las tarifas o si las empresas continuarán absorbiendo el faltante en su caja. Políticamente, el gobierno busca evitar un encarecimiento en las facturas de la luz debido a la cercanía de las elecciones regionales, una postura semejante a la reversión del incremento al precio de la gasolina en octubre. Según analistas como Sandra Fonseca, exdirectora de Asoenergía, es poco probable que las empresas trasladen de inmediato el costo a los recibos para evitar una contracción de la demanda de los consumidores, además de que el grueso de los ajustes por el fenómeno de El Niño ya se dio. Por ende, la falta de presupuesto amenaza con agravar directamente el flujo de caja de las compañías del sector.
Medidas de alivio y la actitud de los gremios empresariales
Frente a los reclamos del sector, el Ministerio de Hacienda ha anunciado medidas parciales, como destinar 1,5 billones de pesos para generadores térmicos —clave ante las sequías que afectan los embalses hidroeléctricos—, de los cuales ya desembolsó 300.000 millones, además de tramitar un proyecto de urgencia en el Congreso para trasladar 1,2 billones al sistema eléctrico de la costa Caribe. Paralelamente, gremios como Azocodis y Acolgen han mantenido un tono conciliador y cauto hacia el gobierno, en contraste con las tensiones durante el mandato de Gustavo Petro. Según el exministro Edwin Palma, este alineamiento responde a una táctica de presión y recompensas aplicada por De la Espriella, ejemplificada en el aislamiento que llevó a la renuncia de Bruce Mac Master en la ANDI y en la designación de Juan Camilo Manzur en la junta directiva de Ecopetrol.
Puntos clave del episodio
- El presupuesto gubernamental recorta los subsidios de energía eléctrica de 6 billones a 1 billón de pesos, dejando una desfinanciación histórica del 90 % según Planeación Nacional.
- El Estado ya acumula una deuda de 7,9 billones de pesos con las empresas de la cadena eléctrica, originada principalmente por la intervención de Air-e, la opción tarifaria de la pandemia y subsidios impagos anteriores.
- Los subsidios protegen por mandato de ley el consumo de subsistencia para los estratos 1, 2 y 3, cubriendo topes del 60 % y 50 % en los dos estratos más bajos.
- A pesar de que las tarifas no subirían inmediatamente por temor a caídas en la demanda y por razones electorales, el recorte ahondará el déficit de caja de las empresas prestadoras del servicio.
- El gobierno ha tramitado traslados por 1,2 billones y ofrecido pagos parciales por 1,5 billones a generadoras térmicas, mientras mantiene a los gremios bajo una estrategia combinada de concesiones y presiones políticas.



