A Fondo Con María Jimena Duzán

10 años después: Paradojas de la paz y el poder - El Uribe Conciliador

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Renegociación del acuerdo de paz con las FARC tras el plebiscito de 2016

Diálogos, tensiones políticas y negociaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos y los sectores de la oposición encabezados por Álvaro Uribe tras el triunfo del No en el plebiscito de octubre de 2016 en Colombia para ajustar y salvar el acuerdo de paz.

El relato detalla la reconfiguración de fuerzas entre el gobierno de Juan Manuel Santos y los sectores de la oposición liderados por el expresidente Álvaro Uribe, exponiendo las maniobras, desconfianzas iniciales y la eventual instalación de un cónclave en el Ministerio del Interior destinado a salvar el proceso de paz mediante la revisión exhaustiva de las objeciones al texto original.
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Este episodio aborda los momentos de tensión e incertidumbre vividos en Colombia tras la inesperada victoria del No en el plebiscito de octubre de 2016 sobre el acuerdo de paz con las FARC. Mientras la ciudadanía manifestaba su desconcierto y clamor por un nuevo pacto en la Plaza de Bolívar mediante expresiones artísticas como la de Doris Salcedo, en las altas esferas del poder se libraba una compleja partida política. El relato detalla la reconfiguración de fuerzas entre el gobierno de Juan Manuel Santos y los sectores de la oposición liderados por el expresidente Álvaro Uribe, exponiendo las maniobras, desconfianzas iniciales y la eventual instalación de un cónclave en el Ministerio del Interior destinado a salvar el proceso de paz mediante la revisión exhaustiva de las objeciones al texto original.

El choque de estrategias tras el plebiscito

Luego de la derrota en las urnas por un estrecho margen de poco más de cuarenta mil votos, el presidente Santos convocó a los representantes de la oposición para negociar reformas que salvaran lo pactado con las FARC. Respaldado por el reconocimiento del Premio Nobel de Paz, Santos comenzó a recibir por separado en la Casa de Nariño a diversos sectores del No, tales como líderes cristianos, la excandidata Marta Lucía Ramírez, el grupo del exprocurador Alejandro Ordóñez, representantes del expresidente Andrés Pastrana y organizaciones de víctimas. Estas reuniones permitieron consolidar una matriz de peticiones coordinada por la oficina de Sergio Jaramillo, donde se destacaron por su solidez argumentativa las propuestas de Ramírez y de Pastrana en comparación con la debilidad de otros textos. Sin embargo, al percatarse de que el gobierno sostenía diálogos individuales mientras él acudía a las citas de compromisarios, Álvaro Uribe reaccionó exigiendo negociaciones colectivas e incorporando a más delegados del No, lo que terminó empantanando temporalmente los avances.

La crisis de la mesa y el llamado a La Giralda

Hacia el martes 25 de octubre, el proceso se encontraba al borde del colapso luego de que los triunfadores del plebiscito no se presentaran a la cita prevista. Ante el reclamo público del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, y la respuesta desafiante de Iván Duque en medios de comunicación, el presidente Santos ordenó convocar directamente a los voceros opositores a una reunión decisiva. Tras gestiones telefónicas de Cristo con Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo —con quien el ministro mantenía un vínculo de cercanía y cordialidad derivado de su pasado en el Partido Liberal—, se concertó un encuentro presencial para el sábado 29 de octubre a las ocho de la mañana en la sede del Ministerio del Interior, la Casa Colonial de La Giralda.

El cónclave y el perfil negociador de Uribe

La reunión definitiva congregó a seis voceros del No bajo el liderazgo de Álvaro Uribe y a seis negociadores del gobierno encabezados por Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo, observados desde la Casa de Nariño por el presidente Santos. De la Calle reconoció con pragmatismo que tras el resultado electoral el acuerdo original carecía de sustento y que existía plena disposición para enriquecerlo con las observaciones de la oposición. Por su parte, Uribe demandó que cualquier modificación satisficiera a todas las tendencias del No y propuso evacuar el documento punto por punto. Las sesiones se prolongaron durante seis días consecutivos con jornadas extenuantes de casi doce horas que culminaron el jueves 3 de noviembre. Contra todo pronóstico, el debate transcurrió en un ambiente de cordialidad matizado por momentos de humor en torno a refrigerios de pandeyucas sin mermelada. Durante estas sesiones, Uribe sorprendió a los negociadores estatales por su rol moderador frente a las intervenciones duras de sus copartidarios y por su minucioso dominio del acuerdo de paz, entregando finalmente una memoria portátil con las propuestas ajustadas de su coalición.

Puntos clave

  • La derrota del plebiscito forzó al gobierno de Juan Manuel Santos a abrir una renegociación formal con las distintas vertientes de la coalición del No.
  • El gobierno empleó una estrategia de audiencias bilaterales que le permitió identificar y sistematizar las peticiones opositoras, destacándose por su rigurosidad los documentos presentados por Marta Lucía Ramírez y Andrés Pastrana.
  • Para contrarrestar el fraccionamiento de su coalición, Álvaro Uribe modificó su táctica exigiendo una interlocución plenaria, lo que provocó una parálisis inicial de las conversaciones.
  • Las gestiones directas entre el ministro Juan Fernando Cristo, Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo permitieron destrabar la crisis y acordar el cónclave en el Ministerio del Interior.
  • En las jornadas de deliberación punto por punto, Álvaro Uribe asumió una postura conciliadora y mediadora dentro de su delegación, demostrando un conocimiento detallado y minucioso del texto de los acuerdos.